Entre todos los efectos dolorosos que la pandemia del coronavirus provoca en los niños, se encuentra la angustia de perder la oportunidad de participar en eventos importantes: cumpleaños importantes, obras de teatro escolares, graduaciones y torneos deportivos, o no poder hacer ese viaje en familia que habían planeado tanto.

Conforme la crisis continúa, el hecho de no poder hacer las actividades cotidianas habituales, como visitar a los primos o los picnics en el parque, sigue irritando a muchos niños. Y con el verano a la vuelta de la esquina, los niños se preguntarán qué pasará con ellos durante esos meses, haciendo que la situación sea aún más difícil para todos.

Los adultos están pasando por otras dificultades, pero tienen suficiente experiencia procesando estos desafíos. Los niños, por otro lado, quizás estén experimentando estas emociones intensas por primera vez.

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“Las desilusiones son enormes”, dice Madeline Levine, PhD, autora del libro Ready or Not: Preparing Our Kids to Thrive in an Uncertain World. No estábamos preparados para esto y debemos ser extremadamente compasivos”.

Las decepciones específicas variarán de un niño a otro, al igual que la capacidad para enfrentarlas, pero los expertos en desarrollo infantil están de acuerdo en que las herramientas básicas para manejar estas decepciones son, en gran medida, las mismas para todos los grupos de edad.

Escuche y valide

Como padres, tenemos el impulso de tratar de solucionar los problemas de nuestros hijos. Pero no podemos arreglar la realidad actual. Lo que puede hacer es escuchar y reconocer la frustración y la desilusión de los niños, dice Carey Werley, LCSW, trabajadora social clínica del Child Mind Institute. Werley señala que es útil enfocarse en los detalles de lo que más decepciona a su hijo.

“Podemos hacer algunas suposiciones sobre de qué se trata cada evento”, dice ella. “Podemos estar pensando que, por ejemplo, es la experiencia del baile de graduación en general lo que entristece a un adolescente, pero para un niño, podrían ser las fotos del baile que no se van a poder hacer. Para otra, podría ser el vestido de graduación, el atuendo de graduación o la actividad misma de la graduación. Por lo tanto, es importante escuchar realmente … y ofrecer comprensión sobre cómo se sienten en realidad”.

También es importante evitar juzgar sus reacciones. Estar molesta por no conseguir un vestido de fiesta puede parecer tonto, pero invalidar el dolor que sienten nuestros hijos (al decirles, por ejemplo, que no es para tanto) solo los hará sentirse más aislados. Además, concentrarse en el vestido podría ser una forma de que su hijo procese sentimientos mayores, como el miedo y la tristeza que sienten en estos momentos de crisis, a la cual todavía no pueden hacerle frente.

En vez de eso, enfatice que los está escuchando y exprese su apoyo por la manera como lo manejan. Esta situación es realmente complicada para todos nosotros, y los niños no son la excepción. Asegúreles que a pesar de que no sabemos lo que pasará en el futuro, usted está orgulloso de ellos por enfrentar la pérdida de todas esas cosas que son importantes para ellos.

Ofrézcales una perspectiva

Los niños, particularmente los más jóvenes, no tienen la perspectiva que tenemos los adultos como resultado de haber vivido nuestra dosis de desilusiones. Los niños podrían ver las cosas en blanco y negro. “Así que un niño podría estar pensando: ‘Dios mío, esto nunca va a terminar. Nunca voy a regresar a la escuela’”, dice Lindsay Gerber, PsyD, psicóloga clínica en el Child Mind Institute.

Repito, validar este miedo es un buen lugar para comenzar, sobre todo bajo estas circunstancias sin precedentes. Decir, “entiendo que para ti pareciera como si esto nunca fuera a terminar, y estoy de acuerdo en que puede ser realmente difícil no saber cuándo regresarás a clases”. Trate de evitar las falsas expectativas, usted no quiere dar a su hijo ideas poco realistas de lo que va a pasar en el futuro, sobre todo porque no sabemos cuándo las cosas van a volver a la “normalidad“ (o cómo van a lucir una vez que regresemos a la vida “normal”).

Al mismo tiempo, Werley agrega que es razonable enfatizar que, aunque no sabemos exactamente cuándo o cómo sucederá, eventualmente nuestras circunstancias actuales cambiarán. Volverán a ver a sus amigos y disfrutarán de las actividades que se están perdiendo y, aunque las cosas están cambiando, todavía hay mucho que esperar. Usted puede compartir experiencias de su pasado durante las que vivió incertidumbre, cómo las enfrentó y qué obtuvo como resultado.

Probablemente es mejor evitar darles mucha información que pueda aumentar su ansiedad, dice la Dra. Levine. “Entonces, si preguntan por qué no estamos viendo a la abuela esta semana, asegúreles que la verán tan pronto como puedan. No diga “no podemos verla esta semana porque está en un grupo de alto riesgo para el coronavirus”.

Busque soluciones

No puede cambiar el hecho de que la fiesta de cumpleaños número 10 de su hijo no se llevará a cabo como se suponía o que la graduación no se llevará a cabo en el auditorio de la escuela preparatoria como estaba planeado, o incluso que no podrán ir a ningún partido de béisbol durante el verano.

Pero a medida que la pandemia continúa, las personas se vuelven cada vez más creativas para compensar estas pérdidas. Se pueden celebrar fiestas virtuales de cumpleaños y graduaciones usando una de las numerosas aplicaciones de video chat o si su hija no está en el equipo de fútbol, puede sugerirle que use este tiempo para practicar sus habilidades en el patio, en un parque con poca gente o en una calle si tráfico, lo que asegurará que estará lista para cuando las cosas se reanuden. Pueden hacer una tarde de transmisión virtual con los amigos de los partidos deportivos que se llevarán a cabo estadios vacíos.

Werley también sugiere recordar a los niños que no están solos en todo esto, lo que puede ser reconfortante. “Todos los que practican deportes se están perdiendo la temporada de primavera”, dice ella. “Y todos los estudiantes que se iban a graduar en el 2020 están pasando por lo mismo al mismo tiempo”. También puede estimular a su hijo a que hable sobre lo que está pasando con sus amigos: acercarse a sus compañeros por su desilusión compartida puede ayudar a los niños a poner las cosas en perspectiva e incluso fortalecer las amistades.

Déles un sentido de control

La parte más difícil y atemorizante de esta pandemia es que no tenemos control sobre cuándo volverán a abrir las escuelas, por ejemplo, o cómo será el verano. Pero tenemos cierto control sobre cómo se ven nuestros días y qué los haría más fáciles de tolerar.

Trabajar con sus hijos para planificar sus días es una forma de darles una sensación de control sobre lo que está sucediendo. ¿Cómo quieren pasar su tiempo libre? ¿Qué proyectos podrían disfrutar? Muchos niños incluso se emocionarán por dar su opinión sobre la planificación de comidas o las tareas domésticas. Tener un sentido de propósito y saber que usted valora sus ideas puede hacer que incluso las situaciones decepcionantes sean mucho más fáciles de sobrellevar para los niños. Además, tener el compromiso de los niños cuando se trata de tareas y horarios diarios también puede facilitar la vida de los padres.

También puede modelar comportamientos de afrontamiento compartiendo con su hijo cuáles sus habilidades de afrontamiento y ayudándolo a que desarrolle sus propias habilidades, dice la Dra. Levine. Usted y su hijo ya están demostrando habilidades de afrontamiento todos los días, como levantarse de la cama y pasar sus días en familia. Pregúntese: ¿cuáles son las herramientas que lo ayudan a usted y a su hijo a hacer esto? Para usted, tal vez sea chequear con la familia extendida, cocinar comidas que disfrute o cuidar a las mascotas. El afrontamiento puede ser similar para sus hijos o pueden usar sus propias habilidades particulares. Quizás valoran ver una película divertida al final del día o comer su helado favorito o escribir lo que sienten en un diario. “Hable sobre las varias habilidades de afrontamiento que tiene [y luego pregúnteles]: ¿qué es lo que más te ayuda?”

Tenga fe en ellos

A pesar de que las desilusiones relacionadas con la crisis del COVID-19 están en una escala mucho mayor que las que todos experimentamos en la vida normal, el hecho es que los niños tienen que aprender a vivir con la desilusión, dice la Dra. Levine.

Recuerde a sus hijos las cosas que han tolerado antes, dice, puede que no lo hayan elegido para la obra escolar, que haya obtenido una calificación más baja de lo que esperaban o que haya perdido un gran partido. Déjeles saber que, a pesar de que esta situación es diferente, ellos pueden usar algunas de las estrategias que usaron antes para sobrellevar esta crisis.

“Idealmente, es una sucesión de pequeñas desilusiones”, dice la Dra. Levine. “Estaba hablando con una chica que no puede visitar su universidad y tiene que elegir si se compromete a asistir ahí o no. Y ella se siente un poco perdida. Ella está experimentando a una especie de desilusión de adultos a los 18 años de edad, no a los 24, y en el mejor mundo posible, eso no sucedería. Pero eso es lo que está pasando. Creo que conocer un poco antes los problemas de los adultos no es el fin del mundo”.

Con suerte, esta experiencia hará que ejercitar ese músculo de la desilusión lo vuelva más robusto, dice la Dra. Levine. “Creo que ese es el mensaje que los padres deben tomar en cuenta, que no es una repetición de ‘Creo que puedes manejar esto. Sé que es muy difícil, pero tú puedes lidiar con todo esto”.

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