Ayudar a los niños a aprender hábitos saludables en relación con el dinero puede requerir mucho esfuerzo y paciencia, ya sea que se trate de comenzar a juntar monedas en una alcancía o de decidir darle a su hijo una tarjeta de crédito al irse a la universidad.

Sin embargo, enseñar a los niños a ser financieramente responsables desde un principio, los ayudará a afrontar desafíos como establecer límites, planificar un presupuesto y resistir las compras impulsivas. Hay muchas formas diferentes de ayudar a los niños a gastar de manera más inteligente: aquí encontrará algunos conceptos básicos para ayudar a los padres a empezar.

Comience cuando los niños son pequeños

Aunque nunca es demasiado tarde para desarrollar buenos hábitos con el dinero, si usted inicia el diálogo cuando los niños son pequeños, las cosas serán más fáciles en el futuro cuando haya más en juego. El Dr. David Anderson, director senior del ADHD and Behavior Disorders Center del Child Mind Institute, sugiere empezar a hablar de dinero cuando su hijo está en segundo o tercer grado”. A esa edad es cuando las habilidades matemáticas de la mayoría de los niños llegan al punto en que pueden entender este tipo de aritmética“.

Hablen sobre dinero

Poder hablar cómodamente de finanzas es una parte importante de ayudar a los niños a desarrollar una relación saludable con el dinero. “Hablar de dinero no puede ser algo que quede limitado a una sola ocasión”, aconseja Lynne Somerman, entrenadora financiera y fundadora de The Wiser Miser. “Tiene que ser parte de la conversación cotidiana. Cuando surjan temas de dinero y sus hijos estén cerca, hable de esto tan abiertamente como a usted le resulte cómodo”.

Una forma de hacerlo es incluyendo a sus hijos en las decisiones financieras básicas. Por ejemplo, en el supermercado pueden mirar juntos las ofertas antes de decidir qué hacer para la cena. O puede pedirles que tomen decisiones basadas en el presupuesto, como por ejemplo, decirles que elijan entre comprar un par de zapatos caros o dos pares de zapatos más baratos porque usted ha presupuestado una cantidad limitada para el calzado.

También puede iniciar la conversación comentando por qué algunas cosas cuestan más dinero. Pídale a su hijo que lo ayude a comparar los precios y revisar las etiquetas de los productos. ¿Es esencialmente el mismo producto pero más caro por la marca? ¿O hay otros factores que podrían justificar un precio más alto, como una mejor preparación o mejores prácticas de cultivo?

Modele hábitos de dinero responsables

Los niños acuden a sus padres en busca de sobre cómo comportarse, y la administración del dinero no es una excepción. Una gran parte de enseñar a los niños buenos hábitos financieros es asegurarse de que usted mismo los pone en práctica. Hágale saber a su hijo cuáles son las expectativas y las normas sobre el dinero en su familia con ejemplos fáciles de seguir. Algunas cosas que podría probar son:

  • Establezca un presupuesto antes de ir a la tienda y apéguese a él al comprar, incluso si eso significa dejar de cumplir un capricho.
  • Sea abierto sobre la necesidad de ahorrar para cosas como vacaciones, un auto nuevo, la universidad y la jubilación.
  • Enséñele a a su hijo a reparar las cosas cuando se rompan, en lugar de tirarlas.
  • Evite la “terapia de compras”, o ir de compras con el objetivo de animarse.
  • Imponga un período de espera para evitar las compras impulsivas. ¿Todavía está considerando ese par de zapatos una semana después?

Cuando los padres modelan buenos comportamientos desde el principio, los niños reciben el mensaje de que ser inteligente con respecto al dinero es parte del crecimiento, dice el Dr. Anderson, “y los límites se convierten en algo que se sigue con mucha mayor facilidad”.

“Domingo” o “mesada”

Una de las formas más comunes de introducirles a los niños la idea de un gasto responsable es otorgándoles una cantidad de dinero de manera regular. La cantidad que les dé depende de usted, pero cualquier cantidad puede ser una buena manera de enseñarles los conceptos básicos relacionados con el dinero.

Lo primero que hay que pensar, dice el Dr. Anderson, es en “qué comportamiento debe estar vinculado con recibir ese dinero”. Por supuesto que hay momentos, como un cumpleaños o un día festivo, en los que un niño puede recibir dinero como regalo, pero una mesada o domingo debe ser percibida más como un pago (algo que se ha ganado, en lugar de ser un regalo semanal). Estas expectativas, ya sea que estén ligadas a los logros académicos o a las tareas, deben ser claramente expuestas y discutidas.

Gastar y ahorrar

Lo siguiente en lo que hay que pensar cuando se trata de la mesada es  en cómo gastarán su dinero. Aquí es donde los padres pueden empezar a introducir enseñanzas sobre el presupuesto, el ahorro, el control de los impulsos y el retraso de la gratificación.

Una forma de hacer esto es crear una cuenta de ahorros. “A menudo animamos a los padres a que den a sus hijos una cierta cantidad de su mesada en efectivo para gastar  y una cierta cantidad que no es flexible y que se destina a sus ahorros”, dice el Dr. Anderson. Comience acordando en un plan de ahorros con su hijo, y tenga una conversación acerca de para qué le gustaría ahorrar. Algunas ideas podrían ser:

  • Un viaje a su parque de diversiones favorito.
  • Una nueva película que ha estado esperando ver.
  • Un juguete, un juego o una prenda de vestir que quiere (pero no necesita).

Una vez que su hijo haya ahorrado suficiente dinero para alcanzar su objetivo, la Dra. Anderson sugiere darle la oportunidad de decidir si quiere gastarlo, o seguir ahorrando. De esa manera, dice, “Los niños pueden decidir cuándo recurrir a sus ahorros y cuándo algo es lo suficientemente significativo o valioso como para querer gastar parte del dinero que han ahorrado”.

Hablar de valor (y de valores)

Otra táctica cada vez más popular es dividir el dinero del niño en tres categorías: gastar, ahorrar y donar. Esto no solo hace que los niños piensen en el presupuesto y en retrasar la gratificación, sino que también les enseña a “pensar en su lugar en el mundo”, dice el Dr. Anderson. Decidir a qué causas donar puede ser una valiosa conversación familiar”.

Somerman está de acuerdo. “Hablen también de la desigualdad de ingresos y de la pobreza cuando aparezcan ejemplos en su vida o en la televisión”, sugiere. Entender que no todo el mundo tiene la misma cantidad de dinero (ni el mismo acceso a las cosas que el dinero puede comprar, como comida, juguetes, ropa o incluso una casa confortable) ayudará a los niños a tener un mejor sentido de lo que es realmente importante.

En el caso de los niños mayores, los padres pueden mantener esta estrategia al mismo tiempo que introducen una mayor independencia en la toma de decisiones. Somerman recomienda algo así como un sencillo sistema de sobres. Los padres deben sentarse con sus hijos para decidir qué se espera que paguen con su asignación, y luego desglosar esas cosas y poner el dinero presupuestado en sobres específicos. Las categorías podrían incluir ropa, transporte y “dinero para diversión” en general. Todo lo que no gasten se traslada al mes siguiente. Asimismo, si no han presupuestado lo suficiente para, gasolina, por ejemplo, tal vez sea necesario que lo saquen del dinero para diversión. Ver el dinero en los sobres (y, sobre todo, ver cómo desaparece) puede hacer que los gastos parezcan mucho más “reales”, sobre todo en comparación con el pago de cosas con una tarjeta de débito.

Si hay cosas en el presupuesto que no son flexibles (como ahorrar para la universidad), ese dinero puede evitar el sistema de sobres e ir directamente a una cuenta de ahorros.

Ayudar a los niños con TDAH

Si su hijo tiene el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o  TDAH, la gestión del dinero puede que sea un reto especial. “Algunos de los principales comportamientos que observamos en los niños con TDAH —explica el Dr. Anderson— consisten en tener dificultades para retrasar la gratificación, no considerar las consecuencias posteriores de una decisión y priorizar quizás una pequeña recompensa inicial por encima de otra mayor que podría darse más adelante”. Todo ello puede conducir a una mala toma de decisiones financieras.

Otro posible obstáculo es que, dado que el TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés) tiene un componente genético, los padres de los niños con TDAH generalmente también tienen ellos mismos el trastorno. Enseñar a los niños buenos hábitos financieros puede ser especialmente difícil para los padres que tienen dificultades con las funciones ejecutivas o la organización, sobre todo si los padres sienten que no dominan sus propias finanzas. “Ahí es donde un buen terapeuta o especialista en salud mental puede ayudar”, dice el Dr. Anderson. Trabajar con un profesional puede ayudar a los padres con dificultades a mejorar sus propios hábitos financieros y facilitar la transmisión de esas habilidades.

Deje que se equivoquen

Al final del día, una de las partes más difíciles de enseñar a los niños sobre el dinero es que inevitablemente cometerán algún error, y esas equivocaciones resultan en pérdidas financieras reales y tangibles. Sin embargo, es importante dar a los niños la posibilidad de probar ciertos comportamientos y aprender de las consecuencias.

Cuando el niño comete un error, especialmente uno caro, puede ser tentador quitarle toda la responsabilidad y el privilegio para siempre. Pero hay que tener en cuenta que puede hacer falta un poco de ensayo y error (y paciencia por su parte) para que los niños aprendan buenos hábitos. “La realidad —argumenta el Dr. Anderson— es que todavía tenemos que averiguar cómo ayudarles a practicar esos comportamientos responsables en algún momento, o nunca los aprenderán”.