Durante el despliegue militar, es esencial mantenerse conectados. Si no nos sentimos apoyados, las separaciones prolongadas pueden resultar insoportables. Pueden afectar la relación con su cónyuge e incluso su capacidad para criar a sus hijos. Pero los despliegues no tienen por qué ser así.

No es fácil mantenerse en contacto cuando su cónyuge está ausente, pero si tiene en cuenta algunas recomendaciones, puede manejar exitosamente una relación demandante de larga distancia y, con suerte, evitar algunas dificultades comunes de la separación. Si bien los desafíos de comunicación son diferentes para cada familia militar, dependiendo de factores como la misión, el rango y la ubicación, ciertas buenas prácticas pueden aplicarse a la mayoría de las situaciones.

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Cuándo hablar

La Dra. Ellen Devoe, investigadora principal del programa Strong Families Strong Forces (página en inglés), recomienda evitar los horarios de conversación programados con regularidad. Aunque puede resultar reconfortante tener un horario fijo para hablar, las ventajas no superan a las desventajas. Por ejemplo, si usted está acostumbrado a hablar todos los viernes a las 8 de la tarde, pero hay un día en que su cónyuge que está en el despliegue no puede llamar a esa hora, usted puede entrar en pánico y temer lo peor, y viceversa. En su lugar, dedique un momento durante cada conversación para hacer un cálculo aproximado de cuándo podrían hablar nuevamente.

Además, llame, envíe mensajes de texto o correos electrónicos con la mayor frecuencia posible, pero no se comprometan ni tampoco esperen un patrón único de comunicación. Una forma de comunicación que es fiable y que le hace el día hasta a la persona más inclinada a lo digital es el correo postal. Cuando no se tiene la oportunidad de hablar, tal vez todavía tenga la oportunidad de escribir.

Qué compartir

Por la boca muere el pez. Por consiguiente, hay una serie de protocolos de seguridad en cuanto a la información que los miembros del servicio deben seguir al comunicarse con familiares y amigos. Aunque no existe el mismo nivel de seguridad de la información en el hogar, las familias también pueden querer establecer algunos límites en cuanto a la cantidad de información que comparten con el integrante de la familia que se encuentra en servicio.

Compartir todos los detalles sobre lo que está sucediendo en casa puede hacer que su cónyuge en servicio se sienta abrumado, distraído e incluso impotente. Es importante ser cuidadoso respecto a qué detalles a compartir y qué esperar. Escribir las cosas que van sucediendo y compartirlas después, cuando el familiar en servicio regrese a casa, es un método que puede ayudar a los niños y a los padres a procesar lo que sucede, sin sobrecargarlos en el momento.

Además, aproveche al máximo todos sus grupos de apoyo. Comparta información y hable con su familia y amigos. Brinde a quienes están a su alrededor la oportunidad de ayudarlo en todo lo que les sea posible.

Otras formas de mantenerse conectado

Los correos electrónicos, las llamadas telefónicas y las sesiones de Skype pueden levantar la moral durante una separación prolongada, pero es posible que no sucedan con regularidad, por lo que es útil tener algunas opciones de respaldo:

  • Su cónyuge puede grabar mensajes de video para que los niños los puedan ver cuando extrañen a su mamá o papá.
  • Para los niños pequeños, una grabación de su padre o madre leyendo su cuento favorito antes de dormir puede ser un elemento especial que añadir a la rutina nocturna.
  • Llene un frasco con chocolates o dulces (pueden ser Kisses de Hershey´s, por ejemplo) y dele a su hijo uno cada día que su padre o madre en servicio permanece lejos. Además de ser una forma de consetirlos, también les da a los niños un recordatorio visual de cuántos días faltan.
  • Tome fotos de su hijo y envíeselas a su cónyuge. Las fotos que documentan la cuenta regresiva del frasco de dulces pueden ser una opción divertida. No olvide incluirse a usted mismo en algunas de las fotos para que su cónyuge también pueda verlo.

Comunicarse con los niños

Los niños reaccionan a los despliegues de varias maneras. Preste atención a cualquier cambio emocional o de comportamiento que note durante el despliegue de su cónyuge. Algunos niños pueden portarse mal o tener conductas regresivas como una manera de mostrar tristeza o ansiedad. Los cambios en los patrones de alimentación o de sueño pueden ser signos de estrés.

Para apoyar a su hijo durante el despliegue, sea cálido y cariñoso, y trate de seguir las mismas rutinas. Esto ayudará a su hijo a sentirse seguro y protegido. Hablen abiertamente sobre los temores o ansiedades de su hijo a medida que se presenten. Recuerde reforzar el trabajo positivo e importante que el padre o la madre de su hijo está haciendo para ayudarlos a entender por qué mamá o papá están lejos.

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También puede revisar el número creciente de recursos disponibles en la web para ayudar a las familias militares a comunicarse con sus hijos durante el despliegue. Un par de sitios web muy recomendados son Zero to Three y Military One Source (páginas en inglés).

Cuídese a sí mismo

La vida en casa durante un despliegue presenta desafíos únicos para los cónyuges de los militares. El trabajo y las responsabilidades del hogar, el cuidado de los niños y lidiar con las preocupaciones por la seguridad de su cónyuge pueden dejarle poco tiempo para cuidarse a sí mismo.

Como señala la National Military Family Association, los niños pueden percibir si usted se siente abrumado, y el bienestar de ellos puede verse afectado directamente por el estrés de su cuidador. Para crear un ambiente de tranquilidad durante el despliegue, es importante que haga algo especial para usted mismo de manera regular. Programe una salida nocturna con la familia o los amigos, reserve un tiempo para relajarse leyendo un libro o practicando un hobby, o vaya a pasear a un centro comercial o programe un masaje.

Si bien su foco de atención probablemente estará centrado en su familia, no pierda de vista sus propias necesidades. Cuando se viaja en avión, nos dicen que hay que ponerse la mascarilla de oxígeno antes de ponérsela a su hijo. Usted no puede cuidar a los niños a menos que se cuide a sí mismo. Lo mismo ocurre durante el despliegue. Si se cuida a sí mismo, estará mejor preparado para mantener a su familia.

No hay dos despliegues que sean idénticos. Ya sea que su cónyuge esté estacionado en un submarino que recibe mensajes de correo electrónico una vez al mes o en una base del Ejército con gran conectividad a Internet, se requiere esfuerzo para mantenerse en contacto. Pero con flexibilidad y comprensión, sus esfuerzos valdrán la pena: sus hijos se sentirán apoyados, usted se sentirá cerca de su cónyuge y su familia se mantendrá fuerte.

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