Cuando un adolescente desarrolla un problema de sustancias, a menudo escuchamos a sus padres decir que el niño estaba automedicándose para su trastorno de déficit de atención (TDAH), o para su ansiedad, o su depresión o sus problemas en la escuela, por ejemplo.

Hay una fuerte creencia en que la automedicación puede funcionar y la investigación muestra que puede funcionar para algunas personas. Pero creo que es importante saber que aunque el uso de sustancias empieza con la automedicación (por ejemplo, cuando un adolescente dice: yo he estado tomando alcohol, me gusta mucho, me ayuda a lidiar con mis síntomas de TDAH o mi depresión), una vez que desarrolle un trastorno de abuso de sustancias que interfiera con su vida, ese adolescente va a tener dos problemas: el abuso de sustancias y el TDAH o depresión.

Una cosa que claramente hemos aprendido es que si solamente tratamos uno de estos problemas, por ejemplo el TDAH o la depresión, el abuso de sustancias no va a desaparecer. El tratamiento del abuso de sustancias no hace que la depresión o el TDAH desaparezcan. Necesitamos tratar los dos.

Y sabemos bien que el trastorno de abuso de sustancias y estos otros trastornos son dos astillas del mismo palo, y se dan con más frecuencia de lo que pensamos. Así que el enfoque de mis estudios por los últimos 15 años ha sido una investigación acerca de cómo integrar, de manera seria, el tratamiento de los problemas de salud mental con los trastornos del abuso de sustancias. Sabemos también que si referimos a los niños con TDAH o depresión, que no han sido diagnosticados, a sesiones de tratamiento de sustancia, no les funciona tan efectivamente. Igualmente, si mandamos a los niños con problemas de abuso de sustancias a que sean tratados para el TDAH y no lidiamos con sus problemas de abuso de sustancias, sus problemas de salud mental tampoco van a mejorar. Por lo tanto, tenemos que abordar los dos al mismo tiempo.