Hay pruebas sustanciales que muestran que la pandemia aumentó el número de adolescentes (e incluso algunos preadolescentes) que tienen ansiedad. No es de extrañar, dado que el confinamiento y el distanciamiento durante la Covid privaron a los adolescentes de muchas de las actividades que más les interesan, interrumpieron su educación y los aislaron de sus amigos.

Todos esperamos que cuando la vida se acerque a lo que conocíamos como la normalidad, los adolescentes se recuperen. Pero la ansiedad en los adolescentes ya estaba en aumento antes de la pandemia. ¿Por qué? Los expertos citan el aumento de la presión para ser exitoso en la escuela, un mundo que parece más aterrador y el daño que las redes sociales pueden causar en la autoestima. Pero nadie lo entiende realmente. Es importante reconocer las señales de ansiedad y buscar ayuda para los niños que la tienen.

¿En qué se diferencia la ansiedad en los adolescentes?

Los adolescentes ansiosos son diferentes de los niños ansiosos. En cada etapa del desarrollo, los niños tienen preocupaciones y vulnerabilidades diferentes.

Los niños más pequeños son propensos a sentir ansiedad por cosas externas, como animales o insectos, la oscuridad, monstruos debajo de la cama o que les pase algo malo a mamá y papá. Pero los adolescentes suelen estar más preocupados por ellos mismos: su rendimiento en la escuela o en los deportes, cómo son percibidos por los demás, los cambios en su cuerpo.

Algunos adolescentes ansiosos han tenido ansiedad durante muchos años antes de llegar a la adolescencia. Tal vez los padres se hayan dado cuenta de ello, pero el niño funcionaba bien a pesar de su angustia, por lo que no se hizo nada al respecto. O el niño fue tratado, y las cosas mejoraron. Pero a medida que se espera más de ellos, en middle y high school, y a medida que se centran más en sus compañeros, la ansiedad puede resurgir y volverse más grave. Algunos adolescentes, que no eran niños ansiosos, desarrollan tipos de ansiedad del inicio en la adolescencia, como la ansiedad social y los ataques de pánico.

¿Qué les provoca ansiedad a los adolescentes?

Su rendimiento. “Vemos mucho miedo a no hacerlo bien,– explica el doctor Jerry Bubrick, psicólogo clínico del Child Mind Institute, especializado en ansiedad y TOC. –Gran parte de la ansiedad está orientada al perfeccionismo, o a la necesidad de dar lo mejor de sí mismos en la escuela, más allá de una intensa ética de trabajo”. Incluso cuando los padres dicen que recomiendan a los niños que no se estresen por las admisiones a la universidad, los adolescentes dicen que sienten una intensa presión para obtener calificaciones sobresalientes.

Cómo son percibidos. “Todos los adolescentes son conscientes de cómo son percibidos y están atentos a ello,– señala el Dr. Bubrick. –Eso forma parte del proceso de la adolescencia, pero algunos chicos lo experimentan con esteroides”. El resultado puede ser una ansiedad social debilitante. “Se van a preocupar excesivamente por si pueden ser vistos como incompetentes o estúpidos, o están realmente preocupados por hacer algo vergonzoso”.

Sus cuerpos. Los cambios físicos de la adolescencia son una causa de malestar para muchos adolescentes. Desarrollarse antes que la mayoría de sus compañeros, o después de ellos, puede hacer que los adolescentes se sientan diferentes y fuera de lugar. “En el caso de las adolescentes, si el desarrollo es temprano, las afectará más negativamente que si se desarrollan a tiempo o incluso más tarde,– señala el Dr. Bubrick. Los adolescentes, añade, son especialmente sensibles a la altura. –Así que si un niño de 15 años aún no ha pasado por la pubertad y luce como si tuviera 12 años, y sus compañeros parecen tener 19, eso puede tener un impacto bastante profundo en la autoestima y la confianza”. Algunos niños desarrollan una forma de ansiedad extrema llamada trastorno dismórfico corporal, se obsesionan tanto con un defecto físico que perciben (ya sea real o imaginario) que les causa gran angustia e interfiere en su funcionamiento.

Señales de ansiedad en los adolescentes

Las señales de ansiedad varían mucho, desde el aislamiento y la evitación, hasta la irritabilidad y la agresividad. La ansiedad suele pasar desapercibida porque los adolescentes saben ocultar sus pensamientos y sentimientos. Pero estos son algunos de los comportamientos que pueden ser una señal de que un adolescente está ansioso.

  • Miedos y preocupaciones recurrentes sobre partes rutinarias de la vida diaria
  • Irritabilidad
  • Problemas de concentración
  • Autoconciencia extrema o sensibilidad a las críticas
  • Retirada de actividades sociales
  • Evitación de situaciones difíciles o nuevas
  • Quejas crónicas de dolores de estómago o de cabeza
  • Calificaciones bajas o rechazo por la escuela
  • Búsqueda reiterada de seguridad
  • Problemas de sueño
  • Consumo de sustancias

Ansiedad y rechazo escolar

Dado que gran parte de la actividad de los adolescentes está relacionada con la escuela (piensan en los estudios, los deportes, otras actividades y la vida social), ésta puede ser el escenario de muchas cosas que pueden generar ansiedad en un adolescente. Por eso, cuando los niños se resisten a ir a la escuela, no se trata necesariamente de la escuela en sí.

El Dr. Bubrick señala que lo que llamamos rechazo a la escuela solía llamarse fobia a la escuela, pero eso implicaba que la escuela era la fuente de su ansiedad. En cambio, al tratar con niños que encuentran frecuentes excusas para quedarse en casa, o que se niegan rotundamente a ir, el enfoque no está en esa decisión de no ir a la escuela. “Nos centramos más en por qué toman la decisión de no ir a la escuela”.

El problema puede ser la preocupación de que un maestro los llame al azar y cometan un error. O tener un ataque de pánico en clase. O la preocupación de quedar mal frente a la clase y que se burlen de ellos. “Podrías entrevistar a cien niños que se negaran a ir a la escuela, – añade el Dr. Bubrick, –y obtendrías cien motivos diferentes”.

Ansiedad y consumo de sustancias

Los adolescentes ansiosos (no como los adultos ansiosos) pueden consumir drogas recreativas, especialmente marihuana, como una manera de enfrentar su malestar. Es una automedicación, señala el Dr. Bubrick, y la realidad es que, a corto plazo, funciona. “Alivia la ansiedad y el estrés. Los adormece. Apaga la parte de preocupación del cerebro”. Pero es un mal mecanismo de afrontamiento a largo plazo, porque la ansiedad persiste y el adolescente se vuelve dependiente de la sustancia.

El Dr. Bubrick dice que lo que más escucha de los adolescentes es que la marihuana es más saludable que el alcohol. Y ahora que la marihuana es legal en muchos lugares (para los mayores de 21 años) y que el vapeo es una opción, es más fácil que nunca fumar, en la calle, en casa o en la escuela, sin que los adultos se den cuenta.

Pero señala que ninguna de las dos cosas es una manera saludable de controlar la ansiedad, y recomienda a los niños a no utilizar las drogas recreativas como medicina. “Si tienes un cigarrillo de marihuana en el bolsillo todo el tiempo y fumas durante el día, para sobrellevar tu jornada escolar, eso no es diferente a tener una botella de vodka en el cajón de tu escritorio en el trabajo”. Sigues dependiendo de una sustancia para pasar el día, y cuanto más la uses, más dependiente serás de ella.

Ansiedad y depresión

Es frecuente que los adolescentes se sientan deprimidos además de ansiosos. Esto se debe, en parte, a que un estilo de vida ansioso puede ser tan angustioso, o tan limitante, que conduce a la depresión.

El Dr. Bubrick recuerda haber tratado a una joven cuyo traslado a una nueva high school le provocó una ansiedad social intensa. Estaba tan preocupada por fracasar en un ambiente más competitivo que empezó a retirarse de las actividades. Luego tuvo un ataque de pánico y empezó a alejarse de sus amigos porque temía tener otro ataque de pánico delante de ellos. Al final, estaba tan aislada que se deprimió gravemente.

Este tipo de capas de ansiedad y depresión es común y suele ser pasada por alto, señala el Dr. Bubrick. Si un médico se limita a tratar los síntomas de la depresión e ignora la ansiedad, el resultado no será eficaz.

Pero también es posible que la ansiedad y la depresión sean dos trastornos concurrentes distintos.

El Dr. Bubrick lo explica: “La pregunta que les hago a los niños es: ‘Si pudieras entrar en tu cerebro y quitarte la ansiedad, ¿seguirías estando deprimido? Si responden ‘Sí, seguiría deprimido’, eso sugeriría que podría tratarse de una depresión concurrente. Si la respuesta es: ‘No, me sentiría muy bien si me quitaras la ansiedad’, entonces pensaría que la ansiedad está causando la depresión”.

El Dr. Bubrick señala que, entre los distintos tipos de ansiedad, el trastorno de ansiedad generalizada, comúnmente llamado TAG, está especialmente vinculado a la depresión en etapas posteriores de la vida, hasta el punto de que también se considera un precursor de la depresión. El TAG es una ansiedad que no se desencadena por una cosa concreta (eso se llama fobia específica), sino por una preocupación persistente y excesiva por una serie de cosas cotidianas.

¿Cuál es la relación entre la ansiedad y la depresión? El Dr. Bubrick cree que la ansiedad debilita el bienestar. Si no puedes confiar en ti mismo y no puedes confiar en que vas a tomar buenas decisiones y vives a la defensiva, entonces tienes un riesgo especial de tener depresión.

Si siempre te preocupas y dudas, y todo en la vida es un “¿y si…?”, eso va a empezar a tener un efecto bastante profundo en cómo te ves a ti mismo, y en tu confianza y autoestima”, explica. No es de extrañar, añade, que si se ha vivido a la defensiva, con una dieta constante de miedo, eso pueda llevar a la depresión.

Tratamiento para la ansiedad

El tratamiento más eficaz para la ansiedad en los adolescentes es la terapia cognitivo-conductual (TCC), combinada, si es necesario, con medicación antidepresiva. Y la buena noticia es que es muy eficaz.

La TCC (CBT, por sus siglas en inglés) enseña a los niños ansiosos estrategias para pensar de forma diferente sobre la ansiedad y responder a ella de manera diferente cuando se produce. Al tolerar la ansiedad en lugar de evitar las cosas que la desencadenan, aprenden que ésta disminuye con el tiempo. Y al aumentar gradualmente la exposición a los objetos o actividades temidos (un tipo de TCC llamado terapia de exposición), la propia respuesta ansiosa se reduce o se elimina.

Los antidepresivos, llamados ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), son los medicamentos recomendados para tratar los trastornos de ansiedad en los niños. Estos medicamentos se combinan con la TCC en el caso de los niños cuya ansiedad es demasiado grande para que puedan participar por sí solos en la TCC.