A medida que se aproximan las festividades, las familias de todas partes están batallando para hacer planes adecuados a la pandemia. ¿Cómo celebrar cuando no podemos estar juntos como de costumbre? ¿Cómo resolver las diferencias de opinión acerca de lo que es seguro? ¿Cómo lidiar con la decepción y frustración ocasionada por la situación, y ayudar a nuestros hijos a hacer lo mismo?

Si bien no podemos decirle cuáles son las opciones correctas (o seguras) para su familia, estos son algunos consejos para aprovechar al máximo las festividades durante la pandemia, sea cual sea su situación. Les pedimos recomendaciones a nuestros expertos para minimizar el estrés y ayudar a todos los miembros de la familia a sentirse lo mejor posible en esta temporada festiva tan inusual.

No espere para hacer planes

Las discusiones sobre las festividades de este año pueden ser dolorosas, pero hacer planes con antelación hará que esos días sean mucho menos estresantes. “Creo que algunas personas están pensando, ‘dejémonos llevar por nuestra intuición’. Todavía tenemos mucho tiempo antes de Navidad. Veamos cómo se ven los números de COVID más adelante”, dice Kenya Hameed, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute. Pero la Dra. Hameed aconseja: “Es mejor trabajar con la información que tenemos ahora y planificar en consecuencia. Eso da tiempo a todos de tomar buenas decisiones y sentirse cómodos con ellas, especialmente si representan un gran cambio en las tradiciones familiares que los niños esperan, como un viaje de compras con la abuela o una fiesta con amigos”.

“Cuanto más podamos prever en este tiempo incierto, mejor será para los niños”, señala Grace Berman, LCSW, trabajadora social del Child Mind Institute. “Al tomar decisiones anticipadas, usted puede ayudarlos a estar preparados para lo que va a pasar”. Ella sugiere que les explique a los niños cómo será el Día de Acción de Gracias o el Hanukkah o algún otro festejo que se celebre en su familia, y luego ayudarlos a lidiar con ello: trabajar con los sentimientos que puedan tener y pensar en estrategias para sentirse mejor. Si espera hasta el último minuto para hacer planes, los niños no tendrán tiempo de enfrentarse a ninguna confusión o decepción, lo que hará que las fiestas sean mucho más estresantes para toda la familia.

Discutir las reglas por anticipado

Es posible que las diferencias de opinión sobre cómo reunirse con seguridad sean una gran fuente de estrés estas fiestas. Las medidas de seguridad para cualquier tipo de reunión deben ser discutidas claramente y decididas de antemano, aconseja Colin de Miranda, ASW, trabajador social del Child Mind Institute. “Se necesitará una comunicación clara, tal vez con todo el mundo, a través de una llamada previa en la que establezcan quién se siente cómodo con qué”, dice de Miranda.

¿Todos se harán la prueba antes de venir? ¿Qué haremos con los abrazos? ¿Cuáles serán nuestras reglas acerca de los cubrebocas? Evite la incomodidad y el conflicto (y el riesgo inesperado para la seguridad de su familia) haciendo acuerdos explícitos de antemano con todos los que estarán presentes. Al establecer este tipo de reglas básicas —agrega la Dra. Hameed— cualquiera que no se sienta cómodo con los acuerdos tiene la oportunidad de excusarse de participar.

Saber que las reglas de seguridad han sido consideradas cuidadosamente es importante sobre todo si tiene un niño muy ansioso por el COVID, señala la Dra. Berman. Sea lo que sea que decida hacer, es reconfortante para un niño ansioso escuchar de usted que el plan es cuidadoso: “Lo hemos pensado y discutido con todos, y esta es la decisión a la que hemos llegado. Está bien que te sientas ansioso, y estos son todos los pasos que seguiremos para asegurarnos de que todos puedan sentirse seguros”.

Seguir el plan

¿Qué hacer si un invitado que ha aceptado el distanciamiento social se nos acerca para abrazarnos de todos modos? Es hora de referirse a esas reglas básicas”. Usted puede decirle: ‘Recuerda, discutimos esto, y por mucho que quiera abrazarte ahora mismo o por mucho que quiera poder ver tu cara sin ese cubrebocas, tengo que pedirte que te atengas a las reglas que establecimos”, dice la Dra. Hameed. También puede ser útil dar a los niños un guión para que lo usen si alguien no respeta las reglas: “Mi mamá dice que no puedo darte un abrazo este año, pero podemos saludarnos a distancia”.

“Ser claros y francos de inicio será muy importante para que las personas sigan los acuerdos”, añade Berman. “Lo vemos con los niños, y lo vemos con los adultos también”.

Establecer un cronograma claro con los invitados también puede impulsar el cumplimiento de las normas, especialmente si los invitados beberán alcohol durante la reunión. Las invitaciones suelen venir con una hora de inicio pero no de fin, señala la Dra. Hameed. “Así que este año, las familias podrían pensar en fijar un momento en el que se espera que todos se retiren”.

Iniciar nuevas tradiciones

Si no podrá celebrar de la forma en que su familia está acostumbrada, sea proactivo y encuentre nuevas actividades para que los festejos durante la pandemia sean especiales.

“Si no puede compartir una comida con amigos y familiares, puede ser una oportunidad para compartir de otras maneras, como hacer álbumes de fotos para regalar a miembros de la familia”, sugiere de Miranda. Tal vez pueda cocinar e intercambiar platos con sus seres queridos cercanos o escribir cartas a familiares que no pueda ver en persona este año.

Ayudar a sus hijos a pensar en formas de ser amables y generosos con los demás puede hacer que los cambios de este año sean más fáciles de manejar, dice Berman. Por ejemplo, intente dejar que su hijo elija una organización benéfica a la que su familia pueda hacer donaciones. “Sabemos que cuando nosotros mismos estamos lidiando con emociones difíciles, hacer algo por alguien más puede ayudarnos a sentirnos mejor”.

Permitir que los niños opinen

Además de enmarcar este año como especial y crear nuevas actividades y tradiciones, dice la Dra. Hameed, permita que los niños tengan un rol. ¿Qué haría que esto se sintiera especial para sus hijos de manera positiva, y no solo de las formas negativas que todos conocemos? ¿Qué les gustaría cocinar? ¿Qué juegos quieren jugar? ¿Quieren dedicar tiempo a sus películas favoritas o a escuchar música especial? “Ser parte de ese proceso de toma de decisiones ayuda a compensar algunos de esos sentimientos negativos”, explica la Dra. Hameed.

“Muchas veces, como padres, tratamos de inventar cosas para nuestros hijos”, añade Berman. “Pero en realidad, si se lo pregunta a su hijo, seguro tendrá ideas, y dejarlo opinar es realmente importante y un factor de protección clave”.

Recuerde que todos los cambios de este año también pueden ser una oportunidad para hacer los festejos más amigables para los niños. Tal vez todos se vistan con un disfraz. Tal vez los niños puedan intentar una receta nueva y caótica, o ayudar a rellenar el pavo ahora que las expectativas para la cena de Acción de Gracias no son tan altas. Tal vez sea un gran juego de escondidas en el que todos, incluidos los adultos, participen. “Pueden ser cosas muy simples que normalmente no harían— dice la Dra. Hameed— pero que pueden hacer las cosas más divertidas para los niños”.

Permitir que los niños expresen su decepción

Cuando los niños están molestos por la cancelación de viajes o porque no podrán ver a sus primos, resulta tentador decirles que todo estará bien y que se divertirán mucho en casa. Pero es importante validar sus sentimientos y escucharlos. “Usted realmente querrá hacer una pausa y reconocer que también está decepcionado, y hacerles saber que está bien sentirse decepcionados”, dice Berman.

También es útil mostrarles cómo lidiar con esa decepción de una manera positiva. Hable con sus hijos sobre lo que usted está haciendo para sentirse mejor (como por ejemplo programar llamadas con amigos lejanos o hacer una receta favorita), y ayúdelos a encontrar sus propias maneras de hacer lo mismo.

Y si los niños están molestos o enojados por su decisión de no participar en una reunión familiar más grande, es importante validar esos sentimientos también. La Dra. Berman sugiere un lenguaje como: “Entiendo que estés enfadado ahora mismo. Está bien sentirse frustrado”. “Tomamos esta decisión porque pensamos que era la mejor manera de estar seguros. Pero está bien sentirse decepcionado y enojado”.

Esa validación puede contribuir en gran medida a derribar esos sentimientos, y le da la oportunidad de explicar con calma su razonamiento. “A veces los niños se molestan porque estamos tomando decisiones y no les damos ninguna información”, dice Berman. Mantener a sus hijos en la conversación y hacerles saber que usted los escucha puede ayudarlos a sentirse respetados, incluso en situaciones que no salen como ellos hubieran querido.