Los niños con el trastorno explosivo intermitente o TEI (IED, por sus siglas en inglés) presentan episodios cortos de ira o agresión intensa e incontrolable con poca o ninguna causa aparente. En general se presenta en la niñez tardía o en la adolescencia, y eventualmente lleva a un riesgo mayor de autodañarse o al suicidio en adolescentes y adultos jóvenes. Los niños con TEI tienden a sentir una falta de control de su conducta, que causa estallidos de ira tanto verbales como físicos.

Síntomas

  • Estallidos frecuentes pero leves en forma de berrinches o peleas
  • Incapacidad de resistirse a impulsos de ira
  • Explosiones poco comunes, más intensas que pueden causar daño físico a personas o a animales o daño a objetos
  • Poca tolerancia ante situaciones frustrantes que causan estallidos desproporcionadamente importantes y agresivos
  • Explosiones que duran menos de 30 minutos durante las cuales la ira no está dirigida a nada tangible

Tratamiento del trastorno explosivo intermitente

Hay dos componentes para el tratamiento típico para el trastorno explosivo intermitente. Uno es el componente psicoterapéutico, el cual usa terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés) para ayudar a los niños a identificar los detonantes de sus episodios y manejar su ira cuando se enfrentan a estos detonantes. Este componente también puede involucrar a los padres y maestros del niño.

El otro tipo de tratamiento es el componente farmacológico, que combina varios medicamentos como antidepresivos y medicamentos contra la ansiedad (ansiolíticos) para tratar los síntomas del TEI. No existen medicamentos específicamente diseñados para tratar este trastorno.