Seamos honestos, uno de los placeres más anticipados de ir a la universidad es escapar de la supervisión de los padres. La universidad es una época para que los jóvenes intenten vivir autónomamente, y queremos que disfruten esta dichosa libertad.

Para algunos adolescentes, la transición no va a ser fácil, tienen que aprender muchas cosas antes de poderse cuidar a sí mismos, sin mencionar el manejo de las tareas a nivel universitario. Y, para los jóvenes que están tomando medicamentos, parte de esa autonomía es la responsabilidad de llevar un control de sus medicamentos.

El primer año de universidad no es un buen momento para que los jóvenes dejen de tomar un medicamento que les ha funcionado, ya sea por descuido o por estar experimentando. Asegurarse de que su hijo tenga la sabiduría y la preparación que necesita para mantener el régimen de sus propios medicamentos puede marcar la diferencia entre un buen comienzo y una experiencia de aprendizaje desafiante.

Empiece temprano

Las primeras semanas de la universidad están llenas de nuevos tipos de información. Desde recordar dónde son las clases o las complicaciones de intentar acostumbrarse al nuevo horario escolar, lo que hace que sea realmente complicado de manejar. Básicamente: este no es el tiempo para empezar a determinar cómo se gestionan los medicamentos.

En cambio, ayúdele a sus hijos a desarrollar estas habilidades antes de tiempo. Así, cuando llegue el primer año de universidad, los hábitos no serán ninguna novedad. “Mi modelo empieza mucho antes de la universidad”, dice la Dra. Alison Baker.

La Dra. Baker, psiquiatra de niños y adolescentes, recomienda que los niños aprendan a gestionar sus propios medicamentos a principios del tercer año de high school. “Cuando los niños se sienten cómodos y están familiarizados con la gestión de sus propios medicamentos, incluyendo las llamadas a las farmacias o pedirles a sus terapeutas que actualicen las prescripciones, serán más hábiles y será mucho más probable que puedan mantener estas prácticas apropiadas una vez que lleguen a la universidad.

Organícense

El primer paso es fomentar la autonomía a través de dejar a sus hijos a cargo de tomar sus medicamentos diario, con algunos resguardos de su parte:

  • “Para empezar, les digo a las familias que se consigan una de esas cajas para medicinas con compartimentos semanales divididos por día”, dice la Dra. Baker. “Así, los niños pueden organizar sus propios medicamentos, y los padres pueden asegurarse de que los niños hayan tomado los medicamentos”.
  • Las alarmas de teléfono sirven mucho para asegurarse de que los medicamentos se tomen a cierta hora del día. Utilicen un sonido de alarma particular para que no pueda ser confundido por una llamada o un mensaje.
  • Póngalos a la mano. “Intente poner las píldoras junto a su cepillo de dientes –sugiere la Dra. Baker– O junto a cualquier cosa que usted sepa que su hijo utilice a diario”. Lo más a la mano que estén, lo menos difícil será que se le olviden.

El alcohol y los medicamentos

La universidad es un tiempo para socializar y experimentar, lo que significa que en muchas fiestas u otros encuentros sociales, el consumo del alcohol va a ser la norma. Para los jóvenes que toman medicamentos que tienen reacción negativa si se mezclan con alcohol, esto puede ser un problema grave. Tener una conversación sobre la importancia de tomar decisiones responsables es vital. Para empezar, los jóvenes necesitan saber si sus medicamentos harán que el alcohol les afecte más que a otros jóvenes.

“Yo educo mucho sobre lo que pasa si está tomando varios medicamentos al mismo tiempo que el alcohol. –dice la Dra. Baker– Yo explico que algunos medicamentos pueden potenciar los efectos del alcohol. Lo que significa que te emborracharás más fácilmente que tus compañeros”.

Discuta con su hijo los peligros de mezclar el alcohol con los medicamentos, pero no sea sensacionalista. “Sea realista –dice la Dra. Baker– Sea transparente y honesto. Las tácticas de susto no funcionan. No es decir “Nunca, pero nunca puedes tomar cerveza en una fiesta”, sino más bien, hacerlos pensar en las maneras en que pueden cuidarse y al mismo tiempo tener una experiencia de universidad divertida”.

Las drogas y los peligros

El consumo de drogas sin prescripción médica es peligroso para todos, pero es aún más peligroso para los niños que están tomando medicamentos. Es muy importante hablar con los estudiantes universitarios sobre las razones por las cuales no deberían consumir otras drogas.

Sea honesto y específico al hablar del potencial del daño. “Fumar mariguana es malo para ti”, no tiene el mismo peso que “Fumar mariguana puede causar una reacción muy seria con tus medicamentos de estas maneras…” Al saber los detalles y las razones precisas, los jóvenes pueden tomar decisiones buenas cuando lleguen a situaciones potencialmente peligrosas.

No compartir. No es un secreto que los medicamentos, en particular los estimulantes, están en alta demanda en los campus universitarios. La práctica es tan común que compartir o vender medicamentos puede parecer como algo sin gravedad. Hable con sus hijos acerca de las consecuencias de vender sus medicamentos recetados. Algunas de las grandes consecuencias:

  • Tomar los medicamentos de otras personas puede ser muy peligroso. Los medicamentos tienen efectos variados con cada persona. Esta es la razón por la cual se tiene que ir con un profesional certificado para recibir una prescripción. Si alguien está tomando un medicamento opuesto o tienen una reacción negativa, se pueden hacer daño o incluso morirse.
  • Si te descubren compartiendo o vendiendo tus medicamentos, te pueden expulsar de la escuela o pueden tomar acciones legales contra ti.
  • ¡Simplemente no tendrás suficientes para ti! “Hay una buena razón por la cual las actualizaciones de las prescripciones tienen fecha”, dice la Dra. Baker, al explicar que ella sigue una regla muy rígida en contra de recetar los medicamentos antes de tiempo. “Tienes suficientes pastillas para que te alcancen. Esto disuade el uso compartido y puede motivar a ser más precavidos con las pérdidas de los medicamentos”.

Las preocupaciones de los padres

Según la Dra. Baker, uno de los factores más importantes para que los adolescentes se sientan capaces e independientes rumbo a la universidad es la manera en la que sus padres lidian con la transición.

Es normal sentirse preocupado cuando los niños se van a la universidad, especialmente cuando ellos han batallado con trastornos de salud mental o trastornos del aprendizaje, pero los padres deben aprender a lidiar con sus propias preocupaciones de que sus polluelos dejan el nido. Esto incluye, pero ciertamente no está limitado a, dejar que los niños gestionen sus propios medicamentos.

“Muchos padres se sienten ansiosos por el traslado del centro de control –dice la Dra. Baker– Y cuando los padres no pueden ceder el control, causan que a los niños les cueste más trabajo aprender cómo ser autónomos”. Enfrentarse a sus propios miedos y preocupaciones de que su hijo esté entrando a la universidad es saludable y tendrá beneficios a largo plazo para usted y para su hijo.

Pero a veces esto es mucho más fácil dicho que hecho. Si le está costando trabajo dejar ir a sus hijos, pruebe construir estas estrategias para que lo ayudarán a pasar por los tiempos difíciles:

  • Hable con los otros padres. Compartir sus preocupaciones puede ayudarlo a normalizar estas experiencias y a sentirse menos ansioso.
  • Conozca a los psicólogos y trabajadores de salud mental en la universidad de su hijo. Así, si algún problema surge, podrán contactarlo fácilmente.
  • Únase a las comunidades para los padres en las redes sociales.

Tenga fe

Una vez que el auto esté desempacado y ya sea tiempo de despedirse, dígale a su hijo que usted tiene fe en sus habilidades. “Confíe en que los jóvenes no se quieren deprimir otra vez, ni fracasar, ni empezar a desarrollar ataques de pánico. Igualmente, no querrán herir a alguien, ni meterse en problemas legales –dice la Dra. Baker– La mayoría de los jóvenes tienen la motivación que necesitan para hacer las cosas que necesitan para mantenerse seguros y prosperar”.