Los padres suelen preocuparse de que sus hijos corran el riesgo de sufrir lesiones cerebrales graves al practicar deportes de alto impacto como el fútbol americano, el fútbol soccer y el hockey. Si usted se encuentra entre ellos, tiene razón en estar preocupado, ya que los cerebros de los niños son especialmente vulnerables, al encontrarse todavía en desarrollo.

Muchos jóvenes atletas pueden sufrir una conmoción cerebral en algún momento. Afortunadamente, la mayoría de los niños se recuperan en unos pocos días o semanas. Pero los niños que no descansan de manera efectiva pueden arriesgarse a tener un tiempo de recuperación más largo.

Esto es lo que debe saber sobre las conmociones o contusiones cerebrales:

¿Qué es una conmoción cerebral?

Una conmoción cerebral se produce cuando el cerebro experimenta un traumatismo directo lo suficientemente grave como para interferir temporalmente en su funcionamiento. Un golpe fuerte en la cabeza y golpear su cabeza contra el suelo son causas comunes entre los niños. Las conmociones cerebrales están estrechamente asociadas al fútbol americano y al hockey, pero los niños pueden sufrirlas al practicar cualquier deporte de alto impacto, incluyendo el fútbol soccer, el baloncesto y el voleibol. El porrismo, la gimnasia, la patineta e incluso el ciclismo también pueden conducir a conmociones cerebrales.

¿Cómo saber si su hijo ha tenido una?

Los signos de conmoción cerebral incluyen dolor de cabeza, mareos, náuseas, mala pronunciación, vómitos, amnesia e inconsciencia, aunque es posible sufrir una conmoción cerebral y experimentar solo uno o dos de sus síntomas. Contrariamente a la creencia popular, un niño puede tener una conmoción cerebral sin llegar a quedar inconsciente. Los síntomas que pueden aparecer horas, o incluso días más tarde incluyen dificultad para concentrarse, sensibilidad a la luz, irritabilidad, dificultad para dormir y depresión. Los estudios demuestran que las niñas son más susceptibles que los niños a las conmociones cerebrales .

Algunas escuelas están utilizando el mismo sistema que ha adoptado la NFL para detectar con mayor eficacia las lesiones cerebrales. Antes de jugar, los estudiantes reciben una prueba en línea llamada ImPACT (página en inglés), una herramienta de evaluación neuronal que mide la memoria y el tiempo de reacción de los niños. Luego, si se sospecha que hay una conmoción cerebral, el atleta vuelve a hacer la prueba: una memoria más pobre o un tiempo de respuesta más lento pueden poner de manifiesto una lesión cerebral que debería mantenerlos fuera del juego.

¿Qué debe hacer si ve signos de conmoción cerebral?

Si observa algún síntoma, interrumpa inmediatamente el juego de su hijo y busque atención médica.

Es importante permitir que una conmoción cerebral se cure completamente. El descanso apropiado es esencial hasta que todos los síntomas hayan desaparecido, ya que volver a hacer deporte demasiado pronto puede exacerbar los síntomas y prolongar el tiempo de recuperación. Esto significa evitar las actividades físicas y también las actividades que estimulan el cerebro, como los videojuegos, la televisión e incluso los mensajes de texto. Los lugares con luces brillantes y ruido también pueden impedir la recuperación de un niño. El médico de su hijo le recomendará las precauciones correctas, y su hijo debe recibir el visto bueno de un médico antes de regresar a jugar.

Siempre consulte a un médico si nota que los síntomas de su hijo están empeorando. Algunos niños experimentan algo llamado “síndrome postconmoción cerebral”. Durante semanas o incluso meses después de sufrir una conmoción cerebral, estos niños estarán mareados, letárgicos tendrán dificultad para concentrarse. El síndrome postconmoción cerebral hace que se se les dificulten  las tareas y en general la asistencia a la escuela.