El Dr. David Anderson, director senior del ADHD and Disruptive Behavior Disorders Center del Child Mind Institute, habla de las perspectivas a largo plazo para los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH. Todos son diferentes, dice, y es cierto que un porcentaje de ellos superarán su TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés). Pero un pronosticador clave del éxito posterior sigue siendo la intervención temprana y apropiada. Con la ayuda adecuada, los niños con TDAH pueden convertirse en adolescentes y adultos que ya no se ven perjudicados por sus síntomas, sino que han tomado sus diferencias e incluso los han convertido en partes positivas de sí mismos.

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¿Los niños superan el TDAH cuando crecen? Un análisis más a fondo

La pregunta “¿Los niños superan el TDAH cuando crecen?” es una pregunta difícil. Es algo en lo que todos queremos tener la esperanza de que los síntomas que pueden afectar a un niño cuando está pequeño, o a medida que se desarrolla, podrían atenuarse y podríamos ver menos deterioro a medida que el niño crece.

A menudo, cuando tengo padres en la habitación, intento replantear eso para que si abordamos el caso a tiempo y le damos a un niño el mejor apoyo y la mejor intervención posible basada en evidencia veremos que su discapacidad disminuye a lo largo de su desarrollo hasta un punto en el que sus síntomas se vuelven manejables a medida que crecen.

La investigación indica que el TDAH es un trastorno basado en el cerebro y que hay una carga genética en trastornos como éste. Así que, no es algo que pensemos que sea susceptible en el sentido de que el TDAH se cura a través de intervenciones ambientales, pero realmente podemos disminuirle los síntomas y disminuir el nivel de deterioro. Entonces, en lugar de pensar en curar a un niño, y hay un cierto porcentaje de niños que a lo largo de su desarrollo ya no cumplen con los criterios para el diagnóstico pero no es un gran porcentaje. Y al menos no es la mayoría de los niños.

En ese sentido, podemos ayudar a que la gente piense en los síntomas prominentes que se presentan, y cuál es la mejor forma de intervención de estos síntomas para reducir el deterioro cognitivo del niño a lo largo de su desarrollo. Y al mismo tiempo, a medida que pasen los años, nuestra esperanza es que algunos de esos síntomas se integren un poco más en su identidad, y podemos dejar de pensar que es algo que realmente perjudica el funcionamiento, sino como una parte integral de la personalidad del niño y como una forma particular en que trabaja e interactúa con el mundo.