Manejar los desafíos de comportamiento en el aula puede ser difícil en el mejor de los casos. Este otoño, todos los cambios y la incertidumbre causada por la pandemia hacen que las cosas sean aún más difíciles.

Este artículo se propone brindar orientación a los maestros sobre cómo reducir los problemas de conducta en el aula, tales como que los estudiantes no sigan instrucciones o tengan actitudes desafiantes y arrebatos, además de consejos para ayudar a mejorar su relación con los estudiantes que se portan mal. La mayoría de estas sugerencias se aplican tanto si se encuentra en un aula física como en un aula virtual, e incluso pueden ayudar a suavizar las transiciones entre ambos espacios educativos.

Establezca expectativas claras

Al establecer expectativas claras en el aula y recordarlas con frecuencia, usted puede adelantarse a los problemas de conducta antes de que comiencen. Tal vez sienta que sus estudiantes ya conocen el ejercicio, pero aclarar las reglas y expectativas ayuda a evitar malentendidos o malas conductas, al tiempo que aumenta la cooperación, el respeto y la conducta positiva. Esto es especialmente importante con tantas reglas nuevas en torno a cosas como las mascarillas y el distanciamiento social.

Algunas estrategias sencillas para aclarar las expectativas incluyen:

  • Publicar (o compartir en pantalla) las reglas del aula de manera visual. Refiérase a ellas antes de cada actividad en el aula, ya sea en línea o en persona. Tenga en cuenta que a medida que las expectativas cambian en diferentes momentos del día, es posible que las reglas también deban cambiar. Está bien tener diferentes conjuntos de reglas, siempre que sus estudiantes sepan cuáles son y cuándo deben cumplirlas. Incluya oportunidades para discutir las reglas y verlas en acción, así como tiempo de práctica para acostumbrarse a cualquier regla nueva.
  • Prepare a sus estudiantes para las transiciones. Por ejemplo, antes de cambiar de actividad, comience con una advertencia de 10 minutos: “En 10 minutos, será el momento de pasar a escribir”. Luego, proporcione una advertencia de 5 minutos y, finalmente, recuerde a sus estudiantes cuando falten 2 minutos antes de la transición. También es útil usar un temporizador visual para hacer las cosas aún más predecibles y ayudar a sus estudiantes a estar emocionalmente preparados para ese cambio de actividad.
  • Utilice declaraciones del tipo “cuando/entonces” para aclarar las expectativas. Por ejemplo, usted puede decir a un estudiante: “Cuando completes tu tarea de matemáticas, entonces podrás tomar un descanso de 5 minutos para dibujar”. Esto también funciona para grupos más grandes: “Cuando la clase termine la tarea de matemáticas, entonces bailaremos con GoNoodle”. Es útil recordar que alternar entre el estudio y algo más agradable mantiene la motivación en alto.

Confíe en las rutinas

Apegarse a horarios y rutinas claras es especialmente importante durante este tiempo de cambio e incertidumbre. Usted seguramente querrá brindar la mayor estructura y previsibilidad posible a sus estudiantes.

Comenzar temprano y ser constante puede contribuir en gran medida a promover que los estudiantes cumplan con sus tareas. Dedique un tiempo al comienzo del año escolar a ensayar nuevas rutinas con los estudiantes, como la rutina matutina con distanciamiento social. El tiempo que invierta al comienzo del año será compensado con menos tiempo necesario para el seguimiento durante el resto del año.

Crear un horario visual claro también ayudará a los estudiantes a sentirse preparados para el día escolar. Algunos estudiantes pueden tener problemas con los cambios repentinos en ese horario, por lo que es importante dar la mayor cantidad posible de avisos cuando surjan cambios. Cuando los estudiantes saben lo que se avecina, es más probable que haya menos actitudes desafiantes y arrebatos.

Es útil revisar el horario de manera verbal al comienzo de cada día y publicarlo en su salón de clases para que los estudiantes tengan muy claro qué esperar.

Para el aprendizaje en línea es lo mismo. Es útil repasar el horario diario para estructurar el entorno de aprendizaje de los estudiantes y promover que finalicen las tareas. Un horario claro también es útil para que los padres controlen el aprendizaje de sus hijos en casa.

Use la atención selectiva

Las relaciones positivas se basan en interacciones positivas, y hay varias formas en que podemos promover relaciones positivas con nuestros estudiantes a través de dirigir  nuestra atención. Su atención es una herramienta muy poderosa como cuidador y educador.

La base es brindar regularmente atención individual positiva a sus estudiantes. Esto puede ser tan simple como hablar con un estudiante sobre sus intereses o hacer un comentario positivo sobre algo que haya hecho: “¡Hiciste un gran trabajo explicando la lectura!”. Como adultos, a menudo nos encontramos corrigiendo el mal comportamiento para evitar que vuelva a suceder. Pero su intervención podría tener el efecto opuesto, porque su estudiante puede aprender que si se comporta de esa manera, entonces llamará su atención.

Si ve esto en su salón de clases, es útil utilizar la atención selectiva. Primero, usted querrá identificar el opuesto positivo de la mala conducta. Por ejemplo, si el comportamiento problemático es interrumpir a gritos, lo contrario positivo sería esperar su turno para hablar.

Entonces, en ese caso, cuando observe que un estudiante levanta la mano en silencio para responder una pregunta y espera pacientemente a que usted le dé la palabra, reconozca ese comportamiento felicitándolo de inmediato y de manera específica. Eso es algo que a menudo llamamos elogio etiquetado. Usted podría decir: “Hiciste un gran trabajo esperando tu turno para hablar”. Hacerles saber a los niños que usted aprecia su comportamiento, los hará sentir bien, y cuando saben exactamente por qué comportamiento específicamente los están felicitando, es más probable que lo repitan.

Además de brindar elogios etiquetados a los comportamientos que queremos ver con más frecuencia, también queremos ignorar activamente los malos comportamientos que se ven reforzados con nuestra atención. Por ejemplo, ignorar a un estudiante que está gritando, incluso si realmente lo está molestando. La idea es retirar su atención de manera deliberada hasta que usted vea el comportamiento positivo opuesto. Esto ayuda a enseñar a sus estudiantes que usted prestará atención a los comportamientos positivos y deseados.

Proporcione opciones y autonomía

Muchas veces, la actitud desafiante se trata de buscar el control. Vemos más intentos de control por parte de los niños cuando las cosas parecen inciertas y fuera de control, como sucede ahora. Esto puede manifestarse como una mayor necesidad de los estudiantes de sentirse “a cargo” de sus vidas, y a veces conduce a un aumento en el rechazo de las reglas y expectativas de la escuela. Cuando a los estudiantes se les dan muchas instrucciones, sienten que no tienen autonomía. Ahí es cuando tienden a rebelarse, especialmente los estudiantes mayores.

Brindar pequeños momentos de autonomía puede ayudar a los estudiantes a sentirse más respetados y hacer que sean más propensos a seguir las instrucciones que usted les da. Una forma de poner esto en acción es proporcionando dos opciones en lugar de dar una orden. Por ejemplo, en lugar de decir “tienen que hacer esta hoja de cálculo de matemáticas ahora”, usted podría decir, “tienen que decidir hoy si quieren comenzar con la parte A de la hoja de trabajo o con la parte B”. O tal vez: “¿Quieren usar un lápiz o un bolígrafo para completar la hoja de trabajo?”. Es una forma sutil de darles el control y, al mismo tiempo, lograr que hagan lo que usted les pide que hagan. La clave es mantenerlo solo en dos opciones con las cuales usted está de acuerdo.

Incremente la motivación y el compromiso

Aunque la escuela se ve muy diferente este año, los principios básicos que usamos para involucrar a nuestros estudiantes en general se han mantenido igual. Una parte importante de esto es establecer un sistema de recompensas basado en reglas y expectativas del aula. A continuación, se muestra un proceso confiable que usted puede utilizar para esto:

  1. Determine cómo ganarán puntos los estudiantes para obtener una recompensa. Por ejemplo, en un escenario de aprendizaje remoto, usted puede poner a toda la clase a trabajar en quedarse sentados en silencio y atentos a la pantalla, y luego pueden ganar puntos para toda la clase cuanto todos muestren ese comportamiento.
  2. Deje en claro qué recompensas pueden obtener los estudiantes. Las recompensas son una forma tangible de darles a los niños comentarios positivos sobre los comportamientos deseados, y funcionan mejor cuando el niño puede elegir entre una variedad de cosas que funcionan tanto en línea como en persona. Intente armar una lista de privilegios, como ver una película corta, obtener tiempo para mostrar y contar a la clase algo que quieran (¡compartir la pantalla funciona para las clases en línea!), tener por el día un papel especial como ser el “lector de reglas” o jugar un juego como Simón dice o adivinanzas.
  3. Use elogios etiquetados y describa comportamientos positivos. Hablamos sobre el elogio etiquetado como una forma de dirigir su atención y construir relaciones, pero también puede aumentar el compromiso y la motivación. Si usted dice en voz alta que dos de sus estudiantes encendieron sus cámaras de video, no necesariamente los está elogiando directamente, pero al simplemente describir lo que está viendo, usted está reforzando ese comportamiento positivo con su atención.
  4. Aumente la velocidad poco a poco. Comience con demandas que sean fáciles de cumplir para los estudiantes, y felicítelos cuando lo hagan. Es importante proporcionar elogios etiquetados por cada pequeña instrucción que se siga, una a la vez. Luego, cuando haya conseguido cierta velocidad en la dinámica de trabajo, dé la instrucción que sea más difícil de seguir. Por ejemplo, puede que tenga un estudiante que con frecuencia se niega a completar las tareas de matemáticas. Primero, proporciónele una o dos instrucciones directas que son probables que cumpla: “Por favor, toma el lápiz que está cerca de tu pie”, seguido de “¡buen trabajo escuchando!”. Luego puede continuar con otra instrucción: “Completa la pregunta 1 de la tarea de matemáticas”. Vaya aumentando lentamente las instrucciones que quiere que sigan sus estudiantes.
  5. Brinde muchas oportunidades para responder. Mantener un ritmo rápido y permitir una mayor participación verbal y no verbal aumentará la atención del estudiante, el apego a la tarea y la participación general. Esto podría verse así:
  • En lugar de usar la mano levantada tradicional, pida a todos los estudiantes que respondan. Para estar de acuerdo o en desacuerdo con una respuesta, sus estudiantes pueden responder todos a la vez mostrando su pulgar hacia arriba o hacia abajo.
  • Haga que todos los alumnos escriban sus respuestas en una pizarra personal (o en el chat en línea) y que la sostengan cuando hayan terminado.
  • Divida las preguntas más complejas y permita que varios niños respondan diferentes partes del problema. Esto brinda amplias oportunidades para que los niños respondan y tengan éxito, al mismo tiempo que le brinda muchas oportunidades excelentes para reforzar con elogios etiquetados positivos o descripciones de comportamiento.

Dé instrucciones efectivas

Cuantas menos instrucciones dé, más probable será que los estudiantes las cumplan. Estos son algunos consejos para hacer que las instrucciones sean más efectivas:

  • Proporcione contexto. Si un amigo me dijera “dame tu computadora, por favor”, yo dudaría en entregársela. Pero si me diera más contexto y me dijera “dame tu computadora, por favor, necesito buscar algo rápidamente y la mía no funciona”, sería mucho más probable que lo hiciera. Con los niños funciona igual. Darles información sobre por qué se les pide que hagan algo los ayudará a sentirse más respetados y a comprender mejor por qué es importante seguir adelante.
  • Dígales a los estudiantes qué deben hacer, no solo qué NO deben hacer. Siempre querrá darles un comportamiento de reemplazo. Esto aclarará exactamente lo que deberían estar haciendo en lugar de simplemente quitarles algo. Por ejemplo, en lugar de decir “deja de correr”, es más útil decir: “Por favor, camina”.
  • El “truco” para un buen comportamiento. Los elogios etiquetados ayudan en gran medida a que los estudiantes escuchen y reduzcan los comportamientos problemáticos. Después de que los estudiantes hagan lo que usted dice, puede responder con algo como: “Gracias por seguir mis instrucciones de inmediato”. Eso fortalecerá ese comportamiento y promoverá un mayor cumplimiento, incluso con los niños que tienden a ser desafiantes.

Sea un modelo de entusiasmo y flexibilidad

A medida que avanzamos en el año escolar, todavía hay tantas incógnitas que puede ser difícil recordar lo importante que es divertirse. Recuerde expresar alegría y entusiasmo al interactuar con su clase. Contar chistes, señalar momentos hermosos, cosas tontas o incluso simplemente sonreír cuando salude a su clase por la mañana. Cuanto más se divierta, más comprometidos estarán sus estudiantes.

El entusiasmo seguirá promoviendo relaciones positivas durante todo el año escolar, incluso si nuestro día a día no es constante. Ahora más que nunca es muy importante ser ese modelo para los estudiantes de cómo podemos afrontar positivamente los tiempos difíciles. Por ejemplo, si hay un cambio de horario inesperado, demuéstreles a sus estudiantes que no es el fin del mundo: “Sé que acabamos de recibir este cambio en nuestro horario. Eso es un poco estresante. Respiremos profundamente juntos “. Ese tipo de modelo puede apoyar el aprendizaje socioemocional y fortalecer su vínculo con sus estudiantes.

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