P: Mi hijo tiene 2 años, y mi marido y yo necesitamos desesperadamente ayuda para guiarle. Tiene esos arrebatos y rabietas tan fuertes que nos asustan y tememos que pueda hacerse daño a sí mismo o a nosotros. Esto empezó cuando se frustraba, dando cabezazos. Pensábamos que cuando él pudiera comunicarse éstos disminuirían. Él habla mejor que la media de los niños de su edad. También practico diariamente emociones con una aplicación para el iPad. Pero ahora, no estamos seguros de cuándo va a suceder. Él puede estar pasándoselo muy bien, y de pronto se le cruzan los cables y empieza a darnos golpes con la cabeza, manos, pies, etc., ¡o se golpea la cabeza con fuerza! Hemos intentado distraerlo, reforzar el comportamiento positivo, y no hacer caso del comportamiento negativo, pero no sirve. ¿Qué podemos hacer? ¿A quién podemos recurrir? Estoy segura de que esto es algo más que el mal comportamiento típico de los niños de 2 años.

R: A pesar de que las rabietas pueden ser bastantes comunes alrededor de los dos años de edad, normalmente no son tan graves. Si observa que los berrinches de su hijo ocurren con mucha frecuencia, que son graves y que le perjudican, y me parece que es así, entonces justifican una intervención.

La mejor forma de comenzar es realizar una evaluación exhaustiva de su hijo que determine lo que está causando sus rabietas. Esto es necesario porque las rabietas pueden tener diversas causas, entre otras el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ansiedad y retraso en el desarrollo, y encontrar la raíz de este comportamiento es clave para comprender cómo tratarlo.

Trate de encontrar a un profesional que tenga experiencia evaluando a niños, idealmente un psicólogo o psiquiatra infantil. Los pediatras también pueden ser un buen lugar para comenzar, ya que pueden descartar cualquier causa médica y luego derivarlo a un especialista.

Afortunadamente, hay muy buenos tratamientos para ayudar a los niños con problemas de conducta. La terapia de interacción entre padres e hijos (PCIT por sus siglas en inglés) ha demostrado ser muy beneficiosa en niños de dos a siete años de edad. La PCIT ayuda a reestructurar cómo padres e hijos interactúan entre ellos, reducir las conductas problemáticas como las rabietas y mejorar la relación entre padres e hijos.

Por último, sólo quiero añadir que es bueno que usted haya empezado a buscar ayuda. El tratamiento de los problemas de conducta es más fácil con los niños más pequeños, y con frecuencia se traduce en mejores resultados.