El final del verano se aproxima, y los padres en todas partes empiezan a sentir esa inevitable ansiedad acerca de cómo sacar el máximo provecho del siguiente año escolar. En mi experiencia, anticipar los obstáculos del reingreso y estructurar cuidadosamente las primeras semanas de la escuela ayuda en gran medida a preparar el escenario para un año exitoso, especialmente si su hijo tiene un trastorno de ansiedad o alguna otra condición psiquiátrica. Con eso en mente, estos son algunos consejos para las familias sobre qué hacer y qué no hacer para comenzar bien el año escolar.

Regresar a la rutina

Hay muchas cosas positivas sobre el verano, como más tiempo para pasar en familia y nuevas oportunidades para sus hijos. Pero el verano también es una época perturbadora para los niños, quienes pueden olvidar fácilmente que alguna vez estuvieron en la escuela. Por eso le recomiendo encarecidamente que empiece a hacer los reajustes necesarios para la vida escolar antes del primer día. No sirve de nada negar que la escuela está próxima, y prepararse con antelación puede ayudarlos a tener un mejor comienzo.

Primero, queremos que los niños empiecen (y se van a resistir) a tener una rutina de horario escolar. Incluso solo unos pocos días antes de que comience la escuela, la hora de acostarse debería moverse de las 11:00 a las 9:00, por ejemplo, o lo que sea apropiado. Además, los niños deberían empezar a despertarse a la hora en que lo harían para ir a la escuela y realizar la rutina normal: bañarse, desayunar, vestirse, y así sucesivamente.

También le sugerimos que limite el “tiempo de pantalla”, ya sea que se trate de una computadora, el televisor o un dispositivo portátil, y asegúrese de que estén apagados al menos una hora antes de acostarse. A veces, los niños tienen dificultad para separarse de su mundo virtual, y si no tienen un “tiempo de inactividad”, seguirán involucrados y esto afectará su capacidad para conciliar el sueño por sí solos.

Usted puede también comprar los útiles escolares con anticipación. La selección en las tiendas es mejor, lo cual no es poca cosa cuando intenta hacer la transición lo más fácil posible. Además, la actividad prepara a los niños para su regreso al aula.

Recargar energías

Cuando los niños están con usted, y cuando ambos están de vacaciones, usted sabe qué y cuándo están comiendo. Y si se quedan despiertos hasta tarde, es probable que sea porque están viendo una película juntos. Cuando la escuela comienza de nuevo, usted pierde algo de control, incluso sin darse cuenta. Usted puede asumir que ciertas cosas están sucediendo en la escuela, o en la habitación de su hijo, y luego preguntarse qué demonios ha ocurrido que de pronto su hijo se ha vuelto hosco y tiene un bajo rendimiento. Bueno, si no come hasta que se muere de hambre y está en Facebook hasta la medianoche…

Yo le recomiendo a todas mis familias estar particularmente pendientes de las comidas. La mayoría de los niños se despiertan a las 6:30 o 7:00 am, y puede que desayunen o puede que no. Para los niños que están en los primeros grados, el almuerzo puede ser en cualquier momento entre las 10:30 y la 1:00. ¿Sabemos lo que están comiendo en el almuerzo? ¿Empacan el almuerzo o compran el almuerzo caliente? ¿Cuánto están comiendo? ¿Están cambiando sus sándwiches por galletas? ¿Están comiendo algo durante las actividades extracurriculares? Si no están comiendo un refrigerio, podrían volver a casa hambrientos a las 5:00 de la tarde, no poder concentrarse en la tarea durante una hora, luego consumir todas las calorías y alimentos del día en la cena y sentirse agotados y tener poca energía mental para el trabajo. Luego se reaniman y están en línea hasta altas horas de la madrugada.

El hecho es que un niño bien alimentado y que duerme bien tendrá un mejor día escolar y será más eficiente con la tarea que un niño que está demasiado cansado y hambriento.

Hablar sobre el cambio de amistades

El verano puede ser una época de inestabilidad para las amistades jóvenes, y hablar sobre qué esperar cuando comience la escuela es una buena manera de hacer que los niños comprendan la idea de que las relaciones sociales cambian. A veces, su mejor amiga de un año puede parecer un poco distante al siguiente año, y hacerles saber a los niños que este tipo de cosas suceden puede ayudarlos a sobrellevar estos cambios que suelen ser dolorosos. Poder compartir los amigos con otros niños y tener coincidencias en algunas amistades es una habilidad que es importante aprender, por eso es algo que merece una conversación. No es necesario solucionar todos los problemas. A veces los niños solo quieren poder hablar sobre estos malestares sin esperar que usted los arregle. A veces, los niños solo quieren que los padres validen sus sentimientos y digan: “Sé que es difícil”.

No compartir sus propias ansiedades

Los padres suelen involucrarse en la vida social de sus hijos porque quieren que hagan buenos amigos, sean felices y aprendan habilidades sociales que los ayudarán a ser adultos exitosos. Todas estas son buenas razones para involucrarse, pero los niños no siempre entienden el interés de esa manera. Esto es particularmente cierto en el caso de los niños que tienen ansiedad.

Por ejemplo, es muy fácil que los padres adquieran el hábito de preguntar “¿hiciste amigos?”, cuando los niños regresan a casa de la escuela. Pero eso puede ser vergonzoso para los niños que están teniendo dificultades o que aún están averiguando dónde encajan. Las mejores preguntas serían: “¿Cómo estuvo tu día?”, o “dime tres cosas que te gustaron de tu día”, o “dime tres cosas que no te gustaron de tu día”. Las preguntas neutrales son mejores que las que un niño podría interpretar como: “Si no hiciste amigos, entonces me voy a decepcionar”.

Hacer una prueba

Una manera de ayudar a los niños a comenzar con el pie derecho, o al menos a tener un mejor comienzo, es hacer una “prueba” o dos antes de que comience la escuela con los niños que tienen problemas de ansiedad, y definitivamente con los niños que se han negado a ir a la escuela en el pasado. Recorrer por fuera el edificio, caminar por el interior del edificio, volver a familiarizarse con los olores, las vistas y los sonidos: esto puede que sea necesario para que el primer día pueda tener lugar.

Las visitas de prueba también son muy buenas para los niños en transición a una nueva escuela. Los niños que van de la primaria a la escuela media (middle school), o de la escuela media a la preparatoria (high school), reciben una orientación en la escuela, pero generalmente se lleva a cabo al final del año anterior. Así que es bueno hacer un simulacro y planificar sus clases, saber dónde está su casillero y ese tipo de cosas. Y si un niño se opone y se niega a hacerlo, podría ser una señal de alerta de que este año será problemático. Pero al menos usted se ha dado cuenta de esto antes de que empiecen las clases.

No temer a los retrocesos

Si tiene un hijo que tuvo algún problema el año anterior, como un problema de ansiedad o relacionado con el estado de ánimo, y que tal vez logró avances significativos durante el verano, es posible que usted sienta la tentación de anticipar un regreso fácil a la escuela. Pero es bueno que los padres moderen las expectativas. Con demasiada frecuencia pensamos que nuestros hijos han aprendido todas estas nuevas habilidades, por lo que los días uno, dos y tres deberían ser días estelares. Si no es así, algo anda mal. Pero no es así como funciona. Tenemos que dejar que los niños se relajen y permitir los altibajos. Si usted es un padre dedicado y su hijo recibe la atención adecuada, mejorará, pero no siempre es una línea recta. Si puede aceptar eso, su hijo tendrá más confianza y podrá aceptar los reveses.

Ayudar a los niños a manejar sus compromisos

La parte complicada de volver a la escuela es que la primera o la segunda semana suelen ser semanas bastante emocionantes pero lentas en términos de trabajo, por lo que es fácil quedar atrapado en una falsa sensación de: “Oh, esto es fácil y puedo asumir esta y aquella actividad extracurricular”. Luego, llega octubre y un niño puede pensar: “Tengo mucho trabajo por delante, ¿dónde voy a encontrar el tiempo para todo?” Por lo tanto, podría ser una buena idea esperar para iniciar nuevas actividades hasta mediados de octubre y dejar suficiente tiempo para adaptarse.

El hecho es que en estos días los niños tienden a involucrarse demasiado en clubes, deportes o dirigencia estudiantil, y cuando llegan a casa, están exhaustos. Tal vez para cuando empiecen a hacer la tarea, sean las nueve, solo dos horas antes de acostarse a las 11:00. He trabajado con muchos niños que se sienten abrumados por sus actividades y luego se retrasan cada vez más en su trabajo, lo que los deprime y los hace propensos a postergar las cosas. Simplemente se vuelve demasiado que manejar para ellos. Queremos que los padres moderen sus expectativas para los niños, para que los niños puedan practicar el equilibrio en sus propias vidas: modelar esto aplicándolo en su propia vida puede ser útil. Por ejemplo, podría explicarle a su hijo que usted recibió una invitación para unirse a un comité de recaudación de fondos, pero dijo que no porque se dio cuenta de que estaría comprometido en exceso. Practicar lo que predica y dejar que sus hijos vean esto puede valer más que mil recordatorios severos.

No ignorar los problemas

Para recalcar este punto una vez más: muchas escuelas son fantásticas, con maestros y administradores talentosos y solidarios. Pero usted no puede esperar que la escuela conozca estrechamente a su hijo, ni que automáticamente tenga las mismas preocupaciones y conocimientos sobre él que usted tiene. A veces, el punto de vista de la escuela es: “No vamos a hacer nada hasta que veamos una razón para hacer algo”. Por eso nos gustaría que los padres fueran más proactivos. Usted debe ser el defensor de su hijo, y si ve que está teniendo dificultades, o está preocupado por dichas dificultades, es mejor decir algo de inmediato y no esperar a que sea muy tarde.