¿Cuántas veces nuestros hijos corren hacia nosotros para quejarse de otro niño? En general, estas quejas involucran reglas que se han roto. Pasamos mucho tiempo enseñando a nuestros hijos “las reglas”: que use su voz interna, comparta sus juguetes con sus amigos, mantenga las manos en su lugar, etc. La lista continúa. Es natural que un niño (e incluso nosotros, los adultos) desee llamar la atención sobre el incumplimiento de las reglas percibidas, pero “no delatar” también puede convertirse en una nueva regla a seguir por su hijo.

¿Por qué funcionan las reglas?

Las reglas son importantes porque los niños tienden a ser egocéntricos, centrados en sus propias experiencias y perspectivas. Puede ser difícil para un niño pequeño ponerse en el lugar de otro niño y pensar en cómo sus acciones afectan a ese niño.

Por esta razón, es mucho más efectivo decirle a su hijo pequeño que debe dejar que su amigo tenga un turno para usar su juguete, en lugar de explicarle que su amigo se siente decepcionado porque le gustaría un turno. Aunque su hijo pueda ver que John está molesto porque no ha tenido la oportunidad de jugar con el juguete, le será más fácil comprender que John debería tener un turno porque compartir es la regla.

Si bien la empatía y la toma de perspectiva son increíblemente importantes, estas habilidades vitales no se pueden aprender antes de que el niño esté listo y, por lo tanto, no gobiernan el comportamiento hasta que el niño es mayor, ha internalizado las costumbres sociales y se preocupa más profundamente por hacer feliz a su amigo. Por lo tanto, hasta que su hijo comience a desarrollar habilidades de empatía, la orientación y las reglas son los métodos más efectivos para mantener el orden. No delatar puede convertirse en una de esas reglas, incluso si es difícil de dominar.

¿Por qué los niños delatan?

Las reglas funcionan bien con los niños pequeños porque su desarrollo cognitivo y moral les permite dominar un conjunto de instrucciones simples, y están motivados para recibir elogios de los adultos por seguirlas. Por estas razones, los niños generalmente creen que lo correcto es delatar a los niños que rompen las reglas. Los niños pueden incluso pensar que están siendo útiles cuando delatan, y pueden esperar elogios por ello. Delatar es una respuesta natural al aprendizaje sobre reglas, pero su hijo puede aprender que no es necesario en todas las situaciones en que se incumplen las reglas.

También tenga en cuenta que a veces los niños hablan por otras razones más allá de porque se han roto las reglas, como llamar la atención de los adultos o porque quieren que un compañero se meta en problemas. Esto lleva a una situación complicada: los niños necesitan una regla explícita para no delatar a otros niños… y comprender que queremos que denuncien algunas violaciones de las reglas a los adultos. Siempre debemos tener en cuenta cuán ilógico puede parecer esto a los niños pequeños cuando empezamos a pensar que el niño debe saber intuitivamente cuándo decir algo y cuándo no decir nada.

¿Cuándo es delatar?

Un niño que ha sido instruido para seguir las reglas las toma muy en serio, lo que los lleva a delatar a amigos y hermanos sin importar cuán leve sea el mal comportamiento. Sin embargo, hay algunas formas sencillas de ayudar a su hijo a comprender la diferencia entre delatar y alertar a un adulto cuando se infringe una regla importante.

1. Comprender la diferencia

Delatar es informar el mal comportamiento de un compañero, cuando la situación es segura y el niño puede manejarlo por sí mismo.

Alertar es decirle a los adultos que una situación no es segura y/o que su hijo necesita ayuda para manejar la situación.

Delatar para meter a un compañero en problemas puede ser mezquino.

Alertar para proteger a un compañero del peligro viene de una mentalidad cívica y muestra preocupación por los demás.

2. Dele a los niños herramientas y palabras

Los niños pueden resolver un problema menor por sí mismos si pueden identificar el problema y usar sus palabras de manera efectiva para expresar sus frustraciones. A medida que surjan situaciones de delatar/alertar, hable sobre el momento con su hijo y ayúdelo a encontrar formas de abordar una situación similar en el futuro. Por ejemplo, si su hijo está siendo apresurado en el bebedero, él puede decir: “Es mi turno” al niño que está siendo impaciente. Si alguien llama a su amigo con un nombre poco amable, puede decir: “Ese es mi amigo. ¡No le hables así!” Pero si sigue sucediendo o si el acosador es un niño más grande o si da miedo, entonces es hora de decírselo al maestro.

3. Dar ejemplos concretos

Delatar: “¡Tocó mi lonchera!”

Alertar: “¡Ella tomó mi almuerzo!”

Delatar: “¡Ella tomó uno de los bloques que quería usar!”

Alertar: “¡Empujó la torre de bloques sobre mí!”

En los ejemplos de delatar, ninguno de los dos escenarios causó una situación insegura y podría haberse resuelto si los niños usaran sus palabras para hablar sobre el problema. Sin embargo, en ambos ejemplos de alertar, existe la posibilidad de una situación dañina que un adulto resolvería mejor, asegurándose de que cada niño pueda almorzar y asegurándose de que nadie resultó herido por una torre de bloques caída.

4. Dar recordatorios

Las primeras veces que un niño delata, los adultos deben recordarles suavemente a los niños la diferencia entre delatar y alertar: no es necesario hacerlo, pero decirlo sí. “Si alguien está a punto de salir lastimado, dímelo. Si nadie está siendo lastimado, traten de resolverlo entre ustedes mismos”.

Cuando los niños son pequeños, el comportamiento de delatar puede ser moldeado efectivamente por las respuestas de los adultos cuando ellos delatan. Se le puede recordar al niño que delata que la infracción percibida de la regla no perjudicó a nadie y que puede volver a jugar, mientras que el niño que alerta puede ser recompensado por cuidar a sus compañeros. A medida que los niños crecen y continúan desarrollando habilidades sociales, comenzarán a usar estas habilidades sociales y de resolución de problemas para evitar las peleas, pero también comprenderán que ser un buen amigo significa involucrar a los adultos cuando se necesita más ayuda.

Este artículo apareció por primera vez en PBS Parents.