Problemas para poner atención. Olvidos. Control deficiente de los impulsos. Estos son comportamientos comúnmente asociados con el TDAH, pero también pueden ser señales de falta de sueño. Y debido a que muchos niños con TDAH tienen problemas para dormir, los dos problemas a veces pueden ser difíciles de separar.

Los padres preguntan a veces si un niño puede ser diagnosticado erróneamente con TDAH cuando lo que está causando sus síntomas podría ser en realidad falta de sueño. Y escuchamos anécdotas de padres de niños cuyos síntomas de TDAH disminuyeron o desaparecieron cuando se resolvieron sus problemas de sueño. ¿Eso significa que no tenían TDAH en primera instancia?

Los trastornos del sueño son inusuales en los niños, señala David Anderson, director sénior del ADHD and Behavior Disorders Center del Child Mind Institute, por lo que es poco probable que muchos niños tengan trastornos del sueño que han sido confundidos con TDAH, o que tengan ambos, tanto TDAH como un trastorno del sueño. Pero sí es cierto que no dormir lo suficiente (incluso si su hijo no califica para un trastorno del sueño) puede causar o empeorar los síntomas del TDAH. Por lo tanto, resolver los problemas del sueño puede ayudar a reducir los síntomas.

Un médico que realiza una evaluación cuidadosa siempre debe considerar explicaciones alternativas para los síntomas del TDAH antes de hacer un diagnóstico de TDAH, dice el Dr. Anderson. “Como parte de una buena evaluación para el TDAH, queremos descartar una serie de otros problemas que podrían pasar como síntomas del TDAH”, explica.

Además de los problemas de sueño, otras causas podrían incluir depresión, trauma y ansiedad, que pueden presentar síntomas similares y, no por casualidad, hacer que un niño no pueda dormir. Observar síntomas como la hiperactividad, la distracción y la falta de atención en el contexto de todos los síntomas de un niño es clave para identificar la fuente.

Señales de que existe un trastorno del sueño

La falta de sueño puede ser el resultado de ansiedad, incluidos los terrores nocturnos, o de una afección médica como la apnea del sueño o el asma que afecta la respiración y dificulta el sueño profundo. Aunque solo un pequeño porcentaje de los niños son diagnosticados con trastornos del sueño, descartar una afección médica más grave es una parte importante de una evaluación psiquiátrica inicial, señala el Dr. Anderson. Las cosas a tener en cuenta incluyen:

  • Problemas para conciliar el sueño
  • Problemas para quedarse dormido
  • Problemas para despertarse en la mañana
  • Despertarse gritando o en pánico
  • Despertarse tosiendo
  • Respiración dificultosa o pausas en la respiración durante el sueño
  • Ruidos extraños durante el sueño
  • Irritabilidad
  • Quedarse dormido en clase
  • Distracción y dificultad para prestar atención

A pesar de que existen pautas sobre cuánto tiempo deben dormir los niños a cada edad, cada niño varía en la cantidad que necesita, por lo que dormir menos de lo normal no es una indicación instantánea de que algo está mal. Sin embargo, dormir menos que el niño promedio de esa edad debería ser motivo de mayor investigación. Además, la falta de sueño puede estar afectando el comportamiento de un niño, incluso si no alcanza completamente el nivel de un trastorno.

Señales de que se trata de TDAH

Se estima que entre el 6 y el 10% de la población tiene TDAH, y generalmente se hace evidente en la primera infancia. Las señales a tener en cuenta incluyen:

  • Problemas para mantener la atención en actividades que el niño puede encontrar aburridas o no gratificantes
  • Problemas para escuchar y seguir instrucciones
  • Problemas para permanecer sentado, moviéndose nerviosamente
  • Excesiva cantidad de energía
  • Tendencia a interrumpir y decir cosas sin pensar
  • Distraerse fácilmente
  • Dificultad para organizar
  • Olvidos y tendencia a perder cosas
  • Impaciencia

El Dr. Anderson explica que, si bien todos los niños muestran algunos de estos comportamientos, al evaluar si un niño tiene TDAH, “estamos tratando de establecer si hay una intensidad más alta que la de otros niños en ese grupo de edad, y si está afectando el funcionamiento del niño en múltiples entornos. Esos criterios nos dicen que puede haber presencia de TDAH”.

¿Qué pasa si un niño tiene ambos?

El sueño y el TDAH pueden ser un poco como la situación del huevo y gallina. “Los niños con TDAH suelen tener un nivel de energía mucho más alto que otros niños”, explica el Dr. Anderson. “Eso se puede traducir en tener dificultades para calmarse y poder ir a acostarse, lo que podría significar dormir menos en la noche”.

También se puede dar el caso de que el medicamento para el TDAH pueda estar relacionado con el insomnio en algunos niños, si el efecto todavía está activo cuando intentan conciliar el sueño. Por lo tanto, también es posible que la falta de sueño, a excepción de un trastorno del sueño diagnosticable, pueda exacerbar los síntomas de TDAH de un niño.

Y un pequeño número de niños (los trastornos del sueño en los niños son bastante inusuales) pueden tener TDAH y un problema de sueño no diagnosticado. Estos niños no es que hayan sido necesariamente diagnosticados erróneamente con TDAH, pero el tratamiento para el trastorno del sueño podría disminuir sus síntomas.

¿Qué hacer?

Si un niño que toma medicamentos estimulantes tiene problemas para dormir, debe consultar a su médico, quien podría reducir la dosis o ajustar el horario de  medicación para que el efecto no esté activo en el sistema al momento de acostarse.

Si la falta de sueño sin ningún problema médico discernible parece estar causando problemas a un niño, entonces el siguiente paso podría ser una visita a un especialista en sueño, un psicólogo o el pediatra del niño. El Dr. Anderson explica que estos profesionales pueden ayudar a “crear un plan de comportamiento con sus padres que ayude al niño a obtener lo que creemos que es la cantidad más apropiada de sueño”. Esto podría incluir la implementación de una rutina más constante para la hora de ir a la cama, limitar el tiempo de pantalla antes de acostarse u otras estrategias de comportamiento para ayudar a mejorar la higiene del sueño.

Si se sospecha de apnea del sueño o de otro problema médico, el siguiente paso apropiado es una consulta con un médico, para un estudio del sueño u otras pruebas para ver si es necesaria una intervención médica.

Si existe la posibilidad de problemas graves del sueño, el Dr. Anderson enfatiza que un médico cuidadoso será cauteloso de hacer un diagnóstico de TDAH. Si un tratamiento exitoso para un trastorno del sueño conduce a una disminución de los síntomas del TDAH, entonces puede ser apropiado volver a evaluar el diagnóstico de TDAH.

El Dr. Anderson enfatiza que pocos niños tienen problemas de sueño lo suficientemente graves como para ser diagnosticados erróneamente con TDAH. Incluso así, dice, “definitivamente son algo a tener en cuenta al evaluar los síntomas del TDAH”.