El comportamiento explosivo (conducta agresiva) es el comportamiento más difícil que tenemos en psiquiatría infantil. Si tuviera una varita mágica y pudiera hacer una cosa para cambiar la salud mental de los niños, este sería el comportamiento del que me ocuparía. Pero no tenemos una forma de denominar ese comportamiento. Si usted realiza una búsqueda sobre arrebatos o rabietas, hay alrededor de 10 términos diferentes que se utilizan en Pub Med, y hay diferentes artículos acerca de ellos. Por lo tanto, no tenemos un término acordado.

Este es el problema que ha llevado al trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (DMDD, por sus siglas en inglés), el nuevo trastorno aprobado en el DSM-5.

El concepto se basa en el trabajo de la Dra. Ellen Leibenluft, quien estudia el trastorno bipolar en el NIMH. La Dra. Leibenluft desarrolló el concepto de desregulación severa del estado de ánimo como una condición distinta del comportamiento maníaco y depresivo episódico típico del trastorno bipolar.

Es muy importante comprender si el trastorno bipolar en los niños es algo episódico, como ocurre en los adultos, o si existe una forma especial de irritabilidad severa con arrebatos explosivos que es un subtipo especial del trastorno bipolar. Así que la Dra. Leibenluft puso en marcha una serie de trabajos, que iniciaron alrededor del año 2000, con el fin de analizarlo sintomáticamente, longitudinalmente, terapéuticamente y en términos de neurocircuitos para ver si hay una diferencia entre los niños con irritabilidad crónica y arrebatos explosivos y síntomas del tipo del TDAH versus la manía y la depresión episódicas.

La información recabada por la Dra. Leibenluft  sugiere que son dos temas diferentes. Por su parte, los psiquiatras a cago de la elaboración del DSM-5 estaban preocupados por el hecho de que el trastorno bipolar esté siendo sobrediagnosticado. Debido a lo anterior, este nuevo diagnóstico de DMDD se basa en la distinción de la Dra. Leibenluft entre ambos.

Tener una definición de este comportamiento es algo positivo. Como médico que dirige un servicio de hospitalización y que atiende a este tipo de niños, ha sido extremadamente frustrante no poder tener algo que capte la gravedad de estos estallidos explosivos. Si no nos hemos decidido por una manera de definir algo, no tenemos una forma de recopilar realmente una base de datos para poder abordar la pregunta fundamental acerca de cómo tratarlo.

Pero también hay un riesgo con el DMDD: hace pensar que se trata de una condición. El hecho es que cuando se tiene TDAH se tienen arrebatos explosivos, también con ODD, con manía, con depresión, con autismo, con ansiedad, con esquizofrenia y con el trastorno explosivo intermitente.

[fbshare “El comportamiento explosivo es como la fiebre. Sabes que un niño está enfermo, pero no sabes de qué está enfermo”.]

El comportamiento explosivo es como la fiebre. Si el niño tiene 105 de fiebre, usted sabe que está enfermo, pero no sabe de qué está enfermo. Entonces, para mí, esos estallidos explosivos significan que este niño está en serios problemas. Pero para conocer la razón por la que está en problemas se necesita una evaluación de diagnóstico. Y mi preocupación acerca del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo es que la gente dirá: “Eso es todo”. El cerebro se cerró de golpe. No van a pensar en términos de un diagnóstico. Este ha sido realmente el problema con el trastorno bipolar. La gente dice: “¡Oh! trastorno bipolar. “El cerebro se cierra de golpe. Nadie piensa más allá de eso, desde el punto de vista del diagnóstico”.

Mi sugerencia al comité del DSM-5 fue decir: “Hagámoslo como un agente modificador. Tengamos un trastorno por déficit de atención con arrebatos explosivos. Tengamos autismo con arrebatos explosivos”. De esa manera, no pasaremos por alto cuál podría ser la afección principal detrás del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo. Aproximadamente del 75 al 80 por ciento de esos niños tienen TDAH/ODD. Yo sé eso. Las personas cercanas al nacimiento de esta afección pueden saberlo. Pero dentro de 10 o 15 años, la gente no lo sabrá. Van a decir: “Oh, mira esta nueva condición”. Y es posible que no estén tratando el TDAH que lo sustenta, y pueden estar perdiendo una oportunidad realmente importante.