Ask An Expert / Trastornos obsesivo compulsivos

Mi hijo adolescente tiene TDAH y trastorno oposicional desafiante (ODD), y no quiere ir a terapia. ¿Cómo puedo ayudarlo a que se ayude a sí mismo?

Primero, ayúdelo a averiguar qué es lo que quiere conseguir con el tratamiento.

David Anderson, PhD
David Anderson, PhD

Senior Director, National Programs and Outreach

Child Mind Institute

Soy una madre preocupada. Tengo tres hijos (uno de casi 15 años, uno de casi 14 y uno de 2 años). Mi hijo de casi 15 tiene problemas serios de ira. Tiene TDAH y ODD. Cuando era más pequeño, lo llevábamos a ver a un terapeuta pero ya no quiso ir. Dejamos la terapia, pero ahora creo que tenemos que acudir a ella de nuevo. Mi hijo no ataca a la gente ni lanza objetos, pero cuando se enoja, es muy difícil controlarlo en términos de ayudarlo a calmar su ira. Me preocupa que mi hijo sea lastimado por alguien o que se meta en problemas con sus maestros o con otra gente con la que trata. Quiero que empiece a ir a un terapeuta, pero él dice que la terapia no lo va a ayudar. ¿Cómo puedo ayudarlo a que se ayude a sí mismo?

Me da mucho gusto contestar esta pregunta, ya que estamos lidiando con dos cosas en su caso. Primero, estamos hablando de un adolescente que posiblemente quiera o no buscar tratamiento, lo cual es muy común; a menudo, los adolescentes no tienen confianza en el tratamiento que les pueda ofrecer un terapeuta. Pero, al mismo tiempo, tenemos que trabajar en contra de las expectativas con base en cosas que hayan pasado durante su tratamiento temprano. Puede ser que su niño quiera evitar sentirse como un fracaso al recibir un tratamiento, o también puede ser que se haya sentido mal con el tratamiento que recibió anteriormente. Y estos dos factores pueden hacer que sea muy difícil que los niños se vuelvan a motivar para acudir a la terapia.

Para usted, como padre, puede ser muy enfurecedor sentir que usted sabe qué tipo de ayuda necesita su hijo, pero no puede hacer que vaya. Esto es bastante común para los padres de adolescentes. Así que en esta situación, yo diría que el primer paso para comenzar la terapia es averiguar cómo hacer que su hijo esté de acuerdo con la terapia. ¿Cómo le podemos convencer de que este tipo de tratamiento va a ser distinto del que tomó anteriormente? Y, ¿cómo lo podemos motivar para que crea que el tratamiento lo puede ayudar con las cosas que le parecen difíciles?

Si usted lo llevara al Child Mind Institute, trabajaríamos inicialmente para obtener su aceptación al enfocarnos en sus prioridades. ¿Qué es lo que está buscando en este momento? ¿Qué tipo de cosas en su vida quisiera mejorar, como la tarea o hacer amistades? Entonces podemos esbozar cómo las cosas que le motivan podrían lograrse en nuestro trabajo juntos, al mismo tiempo que abordamos sus preocupaciones con su comportamiento y nos ponemos en la misma página. En el caso de un adolescente, nos centramos en hacer que el tratamiento sea colaborativo por una razón muy simple: sin su ayuda y su aportación, nadie gana.

Específicamente, para alguien con dificultades con la frustración y la ira, usamos las técnicas cognitivo-conductuales para que él se vuelva más consciente de las conexiones entre sus pensamientos, sus sentimientos y sus comportamientos. Y así, entre más consciente esté de estas interacciones, desarrollará mejores mecanismos de afrontamiento y disminuirá las reacciones que pueden interferir en sus relaciones interpersonales. Poco a poquito, con este tipo de colaboración podrá utilizar estas habilidades en su vida diaria, lo cual lo llevará hacia el éxito del día a día.

Al mismo tiempo que estemos trabajando con un adolescente, queremos que los padres estén informados acerca del tratamiento de su hijo, asegurándonos de que ellos entiendan lo que está sucediendo y de cómo pueden ayudar. Así, cuando los padres vean estos nuevos buenos comportamientos en casa, o las habilidades de afrontamiento, pueden reforzarlos. Y esa es la otra parte de la colaboración: todo el mundo está involucrado.

Así que cuando trabajamos con la familia de cualquier adolescente con estos problemas, es verdaderamente un enfoque con muchos factores. Nosotros esperamos que podamos inspirar el optimismo acerca de la terapia, hacer que el adolescente se sienta como un colaborador en este tratamiento, orientar el tratamiento hacia las metas de ambos padres e hijos, y enseñarles a los padres cómo pueden modificar las interacciones intrafamiliares para promover el progreso de su adolescente.

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