Ask An Expert / Comportamiento

Mi hijo de 6 años tiene ataques de ira, y su mente y razonamiento se apagan por completo. Durante uno de los últimos ataques no sabía si estaba tratando de hacerse daño a sí mismo o a mí. ¿Qué puedo hacer?

No espere para buscar ayuda si está preocupado por el bienestar de la familia

David Anderson, PhD
David Anderson, PhD

Vice President, School and Community Programs

Child Mind Institute

Mi hijo de seis años tiene estos ataques de ira en los que su mente y razonamiento se apagan por completo. Estos ataques duran de 45 minutos a una hora y cuarto. Eran más cortos cuando era más joven, pero conforme va creciendo, se hacen más intensos y largos. Duran hasta que se le acaba la energía. Él patea, muerde, escupe y se rasguña. Este niño es súper inteligente y hace preguntas apropiadas para un niño de 10 años o más. No le gusta recibir órdenes y se queja de que los niños siempre se ríen de él, pero en mi opinión están jugando. El desencadenante es debido a que está cansado o se niega a recibir una orden. Tengo que usar la fuerza sujetándolo contra el suelo o la cama porque intenta hacerles daño a alguno de sus padres o a su hermana. Hace dos crisis agarró un cuchillo y no sé si se iba a lastimar a sí mismo o me iba a lastimar a mí. Nunca lo dejo solo durante sus crisis hasta que vuelva a la normalidad.

Cuando vemos familias con niños que tienen ataques de ira extrema a una edad temprana, a menudo los padres se sienten muy abrumados y desconcertados, así que es lógico que se sientan así. Pero también quiero decir que es un signo de fortaleza en la familia ser capaz de describir los dones de su hijo, como el hecho de que sea realmente inteligente, y que pueda observar los factores desencadenantes. Estas dos cosas, entender los puntos fuertes que su hijo aporta y el poder observar y reflexionar sobre las interacciones familiares, le dan un muy buen comienzo.

Cuando se trata de manejar los ataques de ira, puede ser más difícil enseñar habilidades de afrontamiento a los niños pequeños que enseñarle a sus padres cómo estimular y reforzar esas habilidades de afrontamiento con el tiempo. Por eso le recomiendo que trabaje con un profesional clínico que se especialice en la capacitación conductual de los padres.

Basándose en un enfoque cognitivo-conductual, este médico puede ayudarlo a entender los factores que desencadenan la ira de su hijo, a aprender a reconocerlos e incluso a prevenirlos, y a cambiar las cosas del entorno que aumentan o disminuyen ciertos comportamientos, como los ataques de ira. Su médico también podrá darle estrategias útiles para ayudar a su hijo a superar esos momentos difíciles. Sus objetivos durante el tratamiento permitirán que disminuya la duración, la frecuencia y la intensidad de sus ataques de ira y que su hijo refuerce su capacidad para calmarse o para afrontar la decepción de una manera más segura y saludable.

Debido a que parece que hay problemas de seguridad significativos en su casa, también es importante que busque tratamiento inmediatamente. En situaciones en las que la seguridad es un problema, el tratamiento suele ser más intensivo, por lo que lo ideal es que su médico trabaje con usted más de una vez a la semana. En muchos casos, también puede resultarle de gran ayuda trabajar simultáneamente con un clínico especializado en la formación conductual de los padres y con un psiquiatra infantil que pueda garantizar un seguimiento cercano de cualquier tratamiento farmacológico necesario. Asegúrese de que el tratamiento se centre en primer lugar en establecer la seguridad en su hogar, especialmente en torno a cualquier ataque de ira que pueda provocar un conflicto físico entre padres e hijos, o poner en peligro a algún miembro de la familia. Una vez que se haya establecido mejor la seguridad, entonces podrá avanzar en la construcción de esas habilidades de afrontamiento y en la promoción de interacciones familiares más positivas.

A menudo, para este tipo de atención basada en la evidencia, los mejores lugares para empezar son los colegios y universidades locales. Estas escuelas suelen tener programas de capacitación en salud mental, hospitales de formación o clínicas que ofrecen tratamientos de bajo costo que se basan en los enfoques más sólidos desde el punto de vista científico, y son un recurso maravilloso.