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Mi hijo quiere jugar al fútbol americano, pero nos preocupa el riesgo de conmoción cerebral. ¿Cómo podemos protegerlo?

Los deportes de colisión conllevan riesgos, por lo que hay que conocer las pautas de seguridad.

Michael Rosenthal, PhD

Mi hijo quiere jugar al fútbol americano, pero nos preocupa el riesgo de conmociones cerebrales. ¿Es el fútbol demasiado peligroso? ¿Cómo podemos proteger a nuestro hijo?

Muchos padres me preguntan si es seguro que sus hijos jueguen al fútbol americano, sobre todo cuando está por comenzar la temporada. No hay una respuesta fácil a esta pregunta. Kurt Warner ocupó los titulares hace un tiempo cuando dijo que no quería que sus hijos jugaran al fútbol. Por otro lado, tengo colegas que ciertamente reconocen los riesgos, pero siguen permitiendo que sus hijos practiquen deportes de colisión. Creo que, en última instancia, se trata de una decisión individual.

La verdad es que los deportes de colisión conllevan cierto riesgo: si juegas un deporte de contacto como el fútbol, el hockey o el lacrosse, vas a recibir golpes y, si juegas el tiempo suficiente, existe la posibilidad de que sufras una conmoción cerebral (a veces conocida también como contusión o concusión cerebral). Es importante tener en cuenta que la mayoría de los niños que sufren contusiones cerebrales mejoran completamente en un plazo de unos días a unas semanas con reposo cognitivo y físico. Sin embargo, en el caso de algunos niños, los síntomas pueden persistir mucho más tiempo y requerir la intervención de un especialista.

Muchas personas asumen que la mejor manera de proteger a su hijo es un buen casco, pero en realidad yo les diría a los padres que no pusieran toda su fe en los cascos protectores. Hay que recordar que una concusión es el resultado de un golpe traumático en el cuerpo o la cabeza que hace que el cerebro de una persona se agite en su cráneo. En su mayor parte, los cascos no evitan esa agitación interna. Se han producido algunos avances en la tecnología de los cascos, pero no creo que existan todavía pruebas reales de que los cascos sean la solución. Y también hay un inconveniente en confiar demasiado en los cascos, ya que pueden dar una falsa sensación de seguridad y pueden hacer que los deportistas jueguen de forma más agresiva.

Creo que educar a los padres, entrenadores y niños sobre las conmociones cerebrales, y estar al tanto de las normas de seguridad y seguirlas son en realidad las cosas más inteligentes que podemos hacer para proteger a los niños que quieren practicar deportes de colisión. Y la buena noticia es que todos estamos mejorando en la forma de minimizar y mitigar los efectos de las lesiones. La mayoría de los estados cuentan con nuevas leyes que exigen la educación sobre las conmociones cerebrales para cierto personal escolar y normas sobre la retirada de un niño del juego si se lesiona. Por ejemplo, en Nueva York los niños tienen que ser retirados inmediatamente del juego si se cree que han sufrido una concusión cerebral. Los niños tampoco pueden regresar hasta que no hayan tenido síntomas durante 24 horas, y hasta que un médico autorizado los haya evaluado y les haya dado permiso por escrito para regresar. Además, en muchos estados, incluido el de Nueva York, todos los entrenadores, maestros de educación física, enfermeros y preparadores deportivos están obligados a aprender a reconocer los síntomas de una contusión cerebral para que los niños puedan recibir ayuda lo antes posible. Y, por supuesto, es esencial que los padres aprendan también las señales de advertencia.