Un grupo de estudiantes de último año de high school en Michigan, alarmados por el mensaje que envía la popular serie de Netflix 13 Reasons Why, decidieron hacer algo al respecto. Grabaron sus propias historias dolorosas de bullying, abuso y mensajes de que estarían mejor muertos, al estilo de 13 Reasons. Pero en cada grabación, en lugar de culpar a alguien de sus sentimientos suicidas, como hizo Hannah, señalaron a alguien que fue amable con ellos y los hizo sentirse comprendidos.

Sin avisar a sus compañeros, se encargaron de que sus grabaciones se reprodujeran por los altavoces de su escuela: uno en cada aula durante el mes de mayo.

Fue una forma inspirada de contrarrestar el desafortunado mensaje del programa de que la única salida a la desesperanza, y la mejor forma de vengarse de quienes los atormentaban, es el suicidio. Nadie podía hacerlo mejor que los propios estudiantes. Tuvieron la valentía de demostrar que, aunque los pasillos de una escuela normal pueden ser a veces brutales, también contienen calidez y empatía.

Nos conmueve su valentía al hablar abiertamente de sus dolorosas batallas personales, contrarrestando la presión de fingir que tu vida es perfecta.

“Creo que transmite el mensaje de que tenemos que empezar a tratarnos mejor los unos a los otros”, dijo Riley Juntti, que fue la primera en compartir su historia, al Washington Post (reportaje en inglés). “No pasa nada si tienes que enfrentarte a algo así, y no te pasará nada si lo cuentas”.