Es de vital importancia que hablemos con nuestros hijos sobre el racismo, la muerte de George Floyd y la continua violencia y protestas que se han extendido por todo el país. El estrés de la crisis del coronavirus ya nos ha dejado con un sentimiento de desesperanza ante la vida como estadounidense, particularmente para los adolescentes. La violencia racial y la división no se ha tornado en agresión en las calles y en nuestra conversación a nivel nacional por sorpresa.

Debemos involucrar, consolar y tranquilizar a nuestros jóvenes y ofrecerles formas productivas para canalizar su ira y frustración y, sobre todo, para ser escuchados. ¿Cómo empezamos?

  • No evite hablar de eso. El racismo y la violencia son cosas que los padres podrían no querer discutir, ya sea por proteger a los niños del miedo o la molestia. Pero los niños pueden llegar a conclusiones perjudiciales sobre la raza cuando no se discute abiertamente.
  • Trate de estar tranquilo y sea objetivo. Los niños aprenden de las señales de los padres, por lo que hablarles con calma les ayuda a procesar la información. ¡No tiene que ser un robot! Es apropiado tener reacciones emocionales, pero trate de no dejar que abrumen la conversación.
  • Valide sus sentimientos. Haga su mejor esfuerzo para reconocer los temores, la ira u otros sentimientos negativos que tengan ellos. Esto se verá diferente para cada niño. Es posible que su hijo tenga miedo a los disturbios o que tenga miedo de ser lastimado por la propia policía.
  • Fomente las preguntas, y no se preocupe si no puede responderlas.

La conclusión clave es tener una conversación con sus hijos ahora, de la manera en la que se hace en su familia. Y siga hablando de eso.