“Ningún reportero en cualquier noticiero importante entiende el tercer problema variable”. Dijo Erin Robinson, una investigadora de neurociencia que se volvió una diseñadora de videojuegos independiente, explicando por qué los noticieros que vinculan los videojuegos con los actos de violencia cometidos por los adolescentes están crónicamente equivocados. Para los que no somos expertos en estadísticas, lo que está diciendo ella es: “Solamente porque dos eventos están correlacionados, no necesariamente significa que uno causó el otro”.

En su artículo simpático y fascinante, “The Top 10 Weird Children Of Video Games and Neuroscience”, Robinson explica que la mayoría de los medios que vinculan los videojuegos con los problemas de atención y/o con el comportamiento violento tienen la intención de un titular sensacionalista y no de la verdad (o por lo menos las investigaciones más recientes) al respecto.

Tome en cuenta la expansión del vandalismo y el saqueo que sucedió en el Reino Unido en el 2011: los noticieros tomaron citas de todo el mundo desde los jefes de policía hasta las estrellas de pop (incluyendo al antiguo cantante de la banda Oasis, Noel Gallagher), culpando del vandalismo, por lo menos una parte de ello, a juegos como Grand Theft Auto.

Así que, también con el reportaje enfocado en Gevin Prince, un niño de 15 años de Georgia que fue perseguido por haber matado a su tatarabuela, y haber herido a su abuela con una espada. El titular de un periódico local narraba: “Autoridades: los videojuegos son el motivo por la muerte de una tatarabuela”. Pero con más investigación, hubieran encontrado que los videojuegos no tuvieron nada que ver con el horrible evento. Cuando el Atlanta Journal-Constitution lo investigo más de cerca, el estudio encontró que Gavin tenía una historia de enfermedades psicológicas, y que su familia había tratado de darle el cuidado profesional que él, y ellos, obviamente necesitaban al verlo perder el control gradualmente.

No me considero como un apologista de videojuegos. Aunque los haya estado jugando por más de 30 años (y tal vez sea por esto), yo tengo mis propias dudas. Pero cuando los noticieros escogen el camino de sensacionalismo con estas historias, lo que están haciendo es aún más grave que no entender el problema del tercer variante. En última instancia, están usando perezosa y cínicamente como chivo expiatorio una forma de entretenimiento a expensas de abordar una realidad alarmante y urgente: el estado verdaderamente trágico de la atención de la salud mental de los niños y adolescentes en uno de los países más desarrollados del mundo.