Ayudando A los Niños A Lidiar Con el Duelo

Ya sea que se trate de la pérdida de un abuelo, un padre, un compañero de clase o incluso una mascota querida de la familia, el proceso de duelo puede ser difícil y cada niño lo sufrirá a su manera. Los padres, proveedores de cuidado y educadores que se preguntan cómo pueden ayudar, encontrarán muchas respuestas a sus preguntas en la siguiente guía, que se ha compilado con la asesoría de varios expertos en el área del duelo en niños y adolescentes. En la guía encontrarán consejos desglosados según los rangos de edad y experiencias, e información sobre qué decir, quién debería decirlo, qué deben observar y cómo ayudar.

Después de una pérdida

Todos enfrentamos la muerte y el duelo de manera diferente. Si tiene varios hijos, puede darse cuenta de que ellos expresan cómo se sienten en maneras sorprendentemente divergentes. Esto puede reducirse a la personalidad, así como también a la etapa de desarrollo.

Es un hecho que los niños experimentan la pena de manera diferente a los adultos. Es posible que los niños pequeños ni siquiera entiendan lo que significa la muerte, o que las personas que han muerto no regresarán. Pueden preocuparse por pensar que han hecho algo para causar la muerte. Por otro lado, pueden no parecer demasiado preocupados por ello o, incluso, pasar de llorar en un momento a querer jugar al siguiente. También es normal que el niño se sienta enojado con la persona que falleció (o con alguien más). A medida que los niños crecen, pueden comenzar a entender más, pero aun así necesitarán la ayuda de sus padres y de otros cuidadores sobre cómo procesar y enfrentar la pérdida.

Saber qué decir y cómo apoyar a los niños durante este tiempo no es fácil. Es probable que usted también esté sufriendo y tratando de lidiar con sus propias emociones. Si bien no puede proteger a los niños contra la pérdida y el dolor que puede causar, puede desempeñar un papel importante para ayudarlos a sentirse seguros y afrontar la pérdida de la manera más saludable posible.

¿Quién debe decirle al niño?

Si es posible, la persona más cercana al niño debe ser quien le dé la noticia triste, incluso si esa persona es uno de los padres y también está de duelo. Está bien si la persona que comparte la noticia está triste o llorando, pero no debería sentirse tan abrumada como para no tener control sobre sus emociones, lo que alarmaría aún más al niño en una situación que ya es aterradora y difícil. Si el padre afligido está demasiado perturbado como para transmitir la noticia con cierta calma, entonces debería ser la siguiente persona más cercana al niño quien dé la noticia.

Qué decir y cómo decirlo

No hay un momento perfecto para compartir la noticia, por lo que los niños deben ser informados lo antes posible, dentro de lo razonable. Espere hasta el final de la jornada escolar, si son solo unas pocas horas. La consideración principal es que usted no querrá que su hijo escuche la noticia inesperadamente de alguna otra fuente o que el niño se enfrente a una situación en la que haya un grupo de adultos llorando o conmocionados, lo que podría ser muy aterrador para él.

Sea cuidadoso y consciente sobre dónde va a tener la conversación. Desea contarle a su hijo sobre la muerte en algún lugar donde pueda sentirse libre de tener cualquier reacción, y eso probablemente no sea en un lugar público. Es posible que tenga el impulso de disminuir el impacto compartiendo las noticias en un lugar feliz, como una heladería favorita, pero sepa que un regalo no hará que las noticias sean menos tristes o difíciles para el niño.

Trate de usar un lenguaje directo y prepárese para dar una breve explicación de cómo o por qué ocurrió la muerte porque los niños sentirán curiosidad. Sin embargo, no tiene que entrar en muchos detalles. Con los niños, usted desea comenzar con la cantidad mínima de información y luego agregar más según las preguntas que hagan. Siempre que se haga de una manera tranquila y compasiva, es mejor mantener las explicaciones más cortas, más simples y más directas.

Pautas a tener en cuenta

Las palabras que elija variarán en función de la edad y la etapa de desarrollo del niño, pero los expertos concuerdan en que, independientemente de la edad del niño, existen ciertas pautas que debe cumplir.

  • Siga su ejemplo. El tipo de preguntas y preocupaciones que los niños tienen pueden ser muy diferentes a las de los adultos. Darles demasiada información a los niños puede abrumarlos. Es mejor dejar que hagan preguntas y luego responder de la mejor manera posible (y la más apropiada según su desarrollo). No se sorprenda si los niños pequeños están más preocupados por ellos mismos. Simplemente, así es como son los niños pequeños.
  • Estimule a los niños a expresar sus sentimientos. No intente “proteger” a los niños intentando ocultar su propia tristeza. Invariablemente sabrán que algo está mal, pero se sentirán solos y confundidos. Ocultar su propio dolor también puede hacer que los niños sientan que la tristeza que pueden sentir es mala. Sin embargo, trate de no permitir que los niños lo vean en sus momentos más devastadores, ya que pueden comenzar a preocuparse por usted o sentirse inseguros.
  • No uses eufemismos. Evite frases como “fallecido”, “desaparecido”, “lo perdimos”. Los niños tienden a ser muy literales y este tipo de lenguaje confuso los deja ansiosos, asustados y, a menudo, confundidos. O a la inversa, puede llevarlos a creer que el fallecido volverá y que la muerte no es permanente.
  • Mantener rutinas normales tanto como sea posible. El duelo se toma tiempo, pero los niños se benefician de la seguridad de las rutinas regulares y de saber que la vida continúa.
  • Conmemorar a la persona que murió. Recordar es parte del duelo y parte de la sanación. Esto puede ser tan simple como compartir recuerdos de la persona que falleció o mencionar el nombre de la persona que murió para que su hijo sepa que no es tabú hablar de esa persona y recordarla. También es importante mantener las fotos alrededor.

Consejos para la muerte de una mascota

Para muchos niños, especialmente niños pequeños, la muerte de una mascota de la familia puede significar la pérdida de un amigo para toda la vida. También puede ser el primer encuentro personal de su hijo con la muerte. Sea abierto y honesto sobre el incidente si la muerte ocurre inesperadamente. Si su mascota sufre de una enfermedad que requiere que se le sacrifique, asegure a su hijo que su veterinario ha hecho todo lo posible pero que su mascota estaba demasiado enferma para recuperarse. Evite frases potencialmente vagas y confusas, como “dar de baja”. A los niños que se les dice que la mascota fue “puesta a dormir” pueden desarrollar el temor de irse a dormir.

Consejos para la muerte de un familiar

Muerte de un abuelo u otro familiar

La muerte de un abuelo es a menudo el primer encuentro de un niño con la pérdida de vidas humana y el duelo. Si sus hijos han perdido a un abuelo, puede explicar que la mayoría de las personas no mueren hasta que son muy mayores, para mitigar los temores que puedan tener de que usted o ellos puedan ser los siguientes en morir. Si el pariente que murió fue una persona más joven como una tía o un tío, explique que tuvo una enfermedad (o accidente) que generalmente no se lleva la vida de las personas más jóvenes.

Muerte del padre o la madre

Este es un evento mucho más difícil y traumático para que un niño de cualquier edad lo comprenda y lo enfrente. Es probable que el padre que sobrevive esté muy afligido y mostrar la tristeza está bien. Pero elija un momento en el que sienta que puede compartir la noticia sin sentirse fuera de control de sus emociones. Explique la muerte usando palabras apropiadas para el desarrollo y asegúrese de que los niños sepan que todavía se les cuidará. En el caso de la muerte de un padre, independientemente de la edad del niño, la asesoría profesional suele ser una buena idea, ya que puede llevar años procesar este tipo de pérdida.

Padre con una enfermedad terminal

Si usted es uno de los padres o es el proveedor de cuidado, mantenga al niño al día sobre el estado de salud de la madre o padre enfermo para que nada sea una sorpresa, y para que no se quede preguntándose y preocupándose por estar allí cuando su padre muera. Si es posible, programe un horario regular de lectura personalizada, para jugar a las cartas o simplemente para hablar con el padre o madre enfermo para que tenga buenos recuerdos de cómo pasaron el tiempo juntos al final de la vida de su padre.

Si usted es maestro o consejero en la escuela del niño, sepa que puede necesitar más apoyo y flexibilidad en este momento. Mantener algunas rutinas y expectativas sigue siendo importante, ya que pueden ayudar a normalizar las cosas para el niño, haciéndolo sentir más seguro y dándole un descanso de sus preocupaciones. Manténgase en contacto con la familia del niño e infórmele al proveedor de cuidado si cree que necesita un apoyo adicional o incluso comparta buenas noticias si ha tenido un día particularmente bueno.

Muerte de un hermano

Cuando los niños mueren, ya sea por accidente o por enfermedad, es muy inesperado. En los niños pequeños, tal pérdida a menudo hace surgir preguntas del niño sobreviviente sobre si él también está en peligro. Es probable que los padres que sufren la pérdida de un hijo estén inconsolables, pero es importante asegurarles a sus hijos que están a salvo y que usted estará allí para ellos. Permítales hacer preguntas y déjeles saber que pueden entrar y salir del duelo durante muchos meses, mientras que usted, como padre, tiene más probabilidades de sentirlo continuamente. No dude en traer a otros cuidadores adultos, como un abuelo, una tía o un amigo, para que lo apoyen.

Consejos para una muerte traumática como suicidio o sobredosis

Es particularmente difícil hablar de una muerte traumática, pero los niños tendrán curiosidad acerca de cómo murió su ser querido y usted no debe evitar dar una explicación. Trate de darles información apropiada de acuerdo al desarrollo de los niños, sin abrumarlos. Por ejemplo, podría explicar que la persona tenía una enfermedad que causó que su cerebro dejara de funcionar como debería, y que los médicos trataron de resolver el problema pero no pudieron curarla.

A medida que los niños crecen, puede comenzar a dar más información. Si el ser querido murió por sobredosis, puede explicar que la enfermedad era una adicción, lo que hizo que esa persona quisiera más sustancia de la que era buena para ella. A los adolescentes, puede hacerles saber cuál era la sustancia específica y asegurarles que tener esta adicción no hizo que su ser querido fuera malo. A medida que los niños crecen, también pueden escuchar que la adicción se hereda en las familias. Si bien es importante tener esto en cuenta, puede explicar que la adicción es una enfermedad compleja causada por una combinación de los genes y el medio ambiente. Tener un familiar que tuvo dificultades con alguna adicción no significa necesariamente que ellos también tendrán dificultades con ellas.

Si el ser querido falleció por suicidio, podría explicar que tenía un trastorno psiquiátrico, que es una enfermedad en el cerebro y que causó su muerte. Evite compartir detalles preocupantes y asegure a los niños que las demás personas que los cuidan están sanos y estarán ahí para cuidarles.

Sea breve, concreto y transmita tranquilidad. Es de esperarse que el niño esté procesando esta muerte en el transcurso de muchos años a medida que su comprensión de la misma cambie con la edad. Lidiar con una pérdida tan difícil y traumática puede requerir la ayuda de un profesional.

¿Quién más debe ser informado?

Las personas con las que su hijo pasa el tiempo necesitan saber que ha habido una muerte en la familia. Ciertamente se debe informar a los maestros, consejeros escolares, entrenadores, directores de programas extracurriculares y miembros del otro lado de la familia.

Es importante tener en cuenta que puede informar al personal de la escuela de su hijo y que esto puede permanecer en su radar durante una semana o dos, pero si la muerte es significativa, como la pérdida de un padre, entonces es algo con lo que su hijo va a estar lidiando durante todo el año y usted deberá chequear con ellos continuamente para recordarles.

Si su hijo es más pequeño, también debe informar a los padres de cualquiera de sus amigos cercanos sobre la muerte. Si su hijo está en la escuela intermedia o secundaria, debe preguntarle si él quiere decirle a los padres de sus amigos o si debe hacerlo usted.

¿Qué pasa si su hijo está lejos en la universidad?

Si la persona que ha fallecido es alguien importante y la distancia a la escuela de su hijo se puede recorrer por tierra, los expertos recomiendan ir y dar las noticias en persona. En los casos en que eso no es posible, la mayoría de las escuelas tienen un protocolo establecido. Por lo general, si llama a la oficina del registrador, le enviarán un representante que se quedará con su hijo mientras le da las noticias por teléfono, se asegurará de que se conecte con amigos que lo apoyen, y lo acompañará al centro de salud si es necesario, o lo ayudará a empacar una maleta y tomar un avión para regresar a casa para el funeral.

¿Está bien darle tiempo a solas?

Esto depende en cierta medida del niño en particular y de la edad que tenga. Los niños pequeños entran y salen del modo de duelo, por lo que está bien dejar que jueguen solos en una habitación mientras permanezca cerca en caso de que vuelvan al duelo. Mantenga las citas de juego con amigos más cortas y en su casa por un tiempo para que pueda monitorearlas.

Para los adolescentes, pasar tiempo solos después de recibir la noticia es ciertamente apropiado si lo desean. Y tanto con los adolescentes como con los niños más pequeños, siempre querrá hacer preguntas abiertas como: “¿Qué piensas?” O “¿Cómo te sientes?” Dígales que sabe que esto les tomará tiempo para procesar y que ellos sepan que siempre pueden volver a usted con preguntas o simplemente para hablar sobre el ser querido que falleció.

Cómo manejar un evento importante que se avecina

Si la muerte ocurre alrededor de un día festivo, no es realista esperar que de verdad pueda tener una celebración feliz. Es posible que pueda encontrar momentos de felicidad, pero es probable que todos se preocupen por la pérdida de la persona que ha muerto y no debe tratar de ocultar o forzar a su hijo a ocultar su dolor. Dicho esto, aún debe reconocer las ocasiones importantes, como el cumpleaños o la graduación del niño, porque ignorarlo también puede ser doloroso.

Si la persona que ha muerto es alguien cercano, todo el año será un año de “primicias” sin esa persona, por lo que las celebraciones como el primer Día de Acción de Gracias, cumpleaños, Navidad o Hanukkah sin esa persona serán difíciles. Haga lo que pueda para mantener las tradiciones lo más posible, pero sepa, una vez más, que usted y su hijo probablemente experimentarán momentos de alegría junto con algo de tristeza.

Decidir si asistir o no al funeral

Los funerales, los velorios y los servicios conmemorativos son una parte importante del proceso de duelo y una forma de decir adiós a la persona que ha fallecido. Pero cuando se trata de si un niño debe asistir al funeral de un ser querido, no hay una respuesta correcta o incorrecta. Un niño nunca debe ser obligado a asistir a un funeral. Si él indica que quiere ir, entonces debe ser alentado a hacerlo. Si el niño es pequeño, planee traer a su niñera favorita o a alguien en quien confíe que pueda irse con el niño si decide que ya tuvo suficiente antes de que finalice el servicio.

Asegúrese de preparar a su hijo para lo que verá. Hágale saber que las personas pueden vestirse de colores oscuros y que estarán muy tristes y que algunos podrían estar llorando, por ejemplo.

Explique si habrá un ataúd que contenga el cuerpo y cualquier otro detalle importante.

Qué esperar de los niños de 2 a 4 años

A esta edad, los niños carecen de una comprensión real de la muerte y, por lo general, no pueden procesar su permanencia. Están muy orientados hacia el presente y no entienden que la muerte significa “para siempre”. Pueden hacer las mismas preguntas una y otra vez. Sea paciente, constante y tranquilizador. El niño que está en duelo puede tener una serie de respuestas breves pero intensas.

  • Posibles expresiones de dolor: regresión a comportamientos anteriores como chuparse el dedo y orinarse en la cama, problemas para dormir, irritabilidad, confusión.
  • Cómo puede ayudar: proporcione respuestas honestas, directas y breves a sus preguntas y mucha tranquilidad y afecto. Una rutina constante también es útil. A esta edad el juego es su salida para el duelo.

Qué esperar de los niños de 4 a 7 años

Los niños de esta edad todavía pueden ver la muerte como reversible. Pueden sacar conclusiones inexactas de que provocaron la muerte, algo que se llama “pensamiento mágico”. Tienden a hacer muchas preguntas concretas: “¿Cómo murió?” “¿Qué pasará con él ahora?”

  • Posibles expresiones de dolor: pesadillas, regresión a comportamientos anteriores, cambios en el sueño y la alimentación, juego violento, intentar asumir el papel de la persona que murió.
  • Cómo puede ayudar: fomente la expresión de los sentimientos del niño a través de medios físicos, juegos simbólicos (dibujos e historias) y hable sobre la persona que murió.

Qué esperar de los niños de 7-13 años

A esta edad, el pensamiento de los niños ha madurado y son más lógicos. Es posible que aún quieran ver la muerte como algo que es reversible, pero están empezando a comprender que es definitiva.

Los niños en edad escolar tienden a hacer preguntas específicas y desean detalles. También pueden estar preocupados por cómo otros responden a la muerte. Quieren saber cuál es la manera “correcta” de responder, y están empezando a tener la capacidad de llorar, comprender y reconocer el llanto en los demás.

A pesar de que su pensamiento es más lógico, pueden temer demasiado a las enfermedades y a las lesiones porque no entienden bien los mecanismos por los cuales las personas mueren. Los niños también pueden fijarse en por qué alguien murió, especialmente si viola sus principios lógicos de lo correcto y lo incorrecto. En ambas circunstancias, trate de ayudar a los niños a desarrollar una explicación para la muerte que tenga sentido para ellos. Cuando se hacen mayores, pueden comenzar a comprender la pérdida de una manera más sofisticada.

  • Posibles expresiones de dolor: regresión, problemas escolares, alejarse de los amigos, mal comportamiento, cambios en los hábitos de alimentación y de sueño, preocupaciones abrumadoras sobre su propio cuerpo, pensamientos sobre su propia muerte.
  • Cómo puede ayudar: fomentar la expresión de los sentimientos sin importar cuáles sean. Explique las opciones y permítale elegir entre funerales y servicios conmemorativos. Esté presente, pero también permita que tenga tiempo a solas. Fomente las salidas y desahogos físicos. No evite hablar sobre la muerte ni contestar a sus preguntas.

Qué esperar de los niños de 13 a 18 años

Los adolescentes son capaces de un pensamiento abstracto y tienen un concepto de la muerte mucho más “adulto”.

Posibles expresiones de dolor: tristeza extrema, negación, regresión, toma de riesgos, estar más dispuestos a hablar con sus compañeros y otras personas fuera de la familia, depresión, enojo, mal comportamiento, incluso posibles pensamientos suicidas.

Cómo puede ayudar: estimúlelos a hablar, si no con usted, con amigos, maestros o con un terapeuta. No intente “hacer que todo esté bien” o descartar su duelo. Permítales llorar. Esté disponible, pero respete su necesidad de pasar el duelo a su manera.

Cuándo obtener ayuda profesional

El duelo es un proceso natural y lleva tiempo. Pero los síntomas que persisten más allá de los seis meses o son muy perjudiciales pueden indicar que su hijo puede necesitar ayuda profesional para superar su dolor. Algunas señales de que su hijo puede necesitar ayuda profesional incluyen:

  • Pesadillas
  • Creencia de que el mundo es generalmente inseguro
  • Irritabilidad, ira y mal humor
  • Falta de concentración
  • Problemas de apetito o de sueño
  • Problemas de comportamiento continuos
  • En niños pequeños, regresión persistente a un comportamiento anterior, como aferrarse a usted, orinarse en la cama o chuparse el dedo
  • Dificultad para dormir
  • Desapego o alejamiento de los demás
  • Uso de alcohol o drogas en adolescentes
  • Incapacidad o negativa a ir a la escuela, aprender o jugar con amigos
  • Ansiedad
  • Depresión continua
  • Pensamientos suicidas

Cuide de usted mismo

Aunque su primer impulso puede ser proteger y consolar a sus hijos, es crucial que busque ayuda para su propio dolor. Si está criando o apoyando a un niño en duelo, una de las mejores formas de ayudar es asegurarse de que usted también se cuide.

Encuentre buenas fuentes de apoyo. Las investigaciones muestran que el rendimiento de un niño después de una muerte está relacionado con el desempeño de los adultos en su vida. Esto no significa ocultar su dolor a su hijo. Más bien, significa asegurarse de tener personas y actividades en su vida que sean reconfortantes. Si necesita ayuda o algún tiempo para tomarse un descanso y despejarse, dé prioridad a solicitarla.

Al acceder a recibir apoyo, usted modela para sus hijos maneras de cuidarse a sí mismos y les asegura que tendrá la energía y la presencia para estar allí para ellos. Esté preparado para aceptar la ayuda de amigos, familiares y posiblemente profesionales de salud mental.

Cómo los educadores pueden ayudar a los niños

Las escuelas desempeñan un papel importante en la vida de los niños, y después de una muerte, ya sea una muerte en la familia o en la comunidad escolar, es natural esperar que los niños experimenten una aflicción que afecte su tiempo en la escuela o su capacidad para hacer el trabajo escolar. Aquí hay algunas pautas para maestros y psicólogos escolares sobre cómo ayudar a garantizar que los estudiantes se sientan apoyados y que puedan hacer frente de manera saludable.

  • Regrese a la rutina. Ayude a los estudiantes a regresar a una rutina normal tan pronto como sea posible. Los niños de todas las edades se desempeñan mejor cuando saben qué esperar, y la rutina los hace sentir seguros y les asegura que los adultos tienen el control y los mantienen seguros. Si es un niño que ha sufrido una pérdida, trabaje con los padres o cuidadores de ese niño para reanudar una rutina normal tanto como sea posible, incluso si eso significa modificar el trabajo en el aula y/o la tarea por un período de tiempo determinado, mientras el niño todavía está de duelo.
  • Esté alerta. Los maestros deben estar atentos a las señales de que un niño puede estar teniendo dificultades y necesita ayuda adicional. Los niños que no pueden desempeñarse en el aula, se alejan de los sus amigos, muestran problemas de comportamiento o parecen estar experimentando tristeza intensa, miedo o enojo intenso, deben ser remitidos a un consejero o psicólogo escolar que debe trabajar con los padres para obtener ayuda profesional para el niño. Otras señales de que un niño puede necesitar ayuda incluyen manifestaciones físicas de dolor intenso, como dolores de cabeza, dolores de estómago, fatiga intensa o incapacidad para concentrarse.
  • Conmemore. Para los niños en edad escolar (de al menos seis años o más), algún tipo de conmemoración apropiada para su edad es una forma útil de recordar a un maestro, administrador o estudiante que ha fallecido. Deben ser relativamente breves y personalizadas según el nivel de grado. Un consejero escolar o un psicólogo escolar es a menudo la mejor persona para organizar este tipo de evento con la opinión de la familia de la persona que falleció.
  • Manténgase en contacto. Los maestros y la administración de la escuela deben mantenerse en contacto con los padres en los días y semanas posteriores a la muerte. Los padres deben mantenerse al tanto de los programas y actividades de la escuela para que puedan estar preparados para las discusiones que pueden continuar en casa.

El papel de la escuela después del suicidio de un estudiante

Hay pocas cosas más devastadoras para una comunidad que cuando un adolescente se suicida. Aquí hay varias cosas que los funcionarios escolares y los maestros pueden hacer a raíz de este tipo de tragedia, para asegurarse de que los estudiantes se sientan apoyados.

  • Vigile de cerca a los estudiantes que se cree que están “en riesgo” ya que un adolescente deprimido tiene un riesgo aún mayor de suicidio después de que un compañero se suicida. Algunos adolescentes recurren al alcohol o las drogas como una manera de hacer frente a este tipo de tragedia. Se debe recomendar a los padres que observen conductas inusuales en sus adolescentes, y los maestros que sospechan que tienen conductas riesgosas deben referir a esos estudiantes al psicólogo escolar.
  • Hable abiertamente sobre el suicidio. Los educadores y los padres deben trabajar juntos para transmitir mensajes coherentes sobre las circunstancias de la muerte y reducir la confusión y la información errónea. Ocultar los hechos del suicidio a los estudiantes puede generar ansiedad y desconfianza en los adultos en los que deberían confiar para sentirse tranquilos. Explicar la muerte de una manera práctica también puede evitar sensacionalizarla.
  • El suicidio debe explicarse en términos de una enfermedad mental no reconocida o no tratada. Debe explicarse (idealmente por un terapeuta profesional) que las personas con una enfermedad mental a menudo ocultan su dolor, incluso de las personas más cercanas a ellos. E incluso, si estuvieran en tratamiento, algunas personas todavía pueden morir de suicidio mientras que están viendo a un terapeuta, al igual que algunas personas pueden morir de cáncer a pesar de que están viendo a un oncólogo.
  • Siga dándoles seguimiento a los estudiantes. Un evento como el suicidio de un compañero de clase toma tiempo para que los niños lo procesen y las consecuencias (académicas, sociales y emocionales) pueden manifestarse durante varios meses.
  • Algunos niños, no importa que sean cercanos al estudiante que murió o no, pueden sentirse culpables, como si pudieran o debieran haber sabido que algo estaba mal o que pudieron haber hecho algo para detener el suicidio. Es importante enfatizar que esta es una respuesta común cuando una muerte es difícil de aceptar, pero que no hay nada que pudieran haber hecho personalmente para cambiar la situación.
  • Aunque la persona que murió se suicidó, una conmemoración de toda la escuela que celebra su vida es como quiera una buena idea para que sus compañeros puedan recordar algo más que la forma en que murió. Los estudiantes que quieran deben ser estimulados a participar hablando, compartiendo recuerdos, haciendo montajes de video, etc.
  • Sin embargo, es importante no entrar en demasiados detalles acerca de la muerte en sí misma y evitar darle glamour a la muerte. Se supone que la muerte da miedo y es algo que queremos evitar. Hablar demasiado acerca de los detalles de un suicidio puede quitar algo de este temor y hacer que otros estudiantes en la comunidad sean más propensos a considerar el suicidio si ya están deprimidos.
  • Al brindarles a los niños la oportunidad de compartir sus sentimientos en una variedad de entornos (tanto individualmente como en grupo) y al hablar abiertamente sobre el suicidio, las escuelas pueden ayudar a los estudiantes a poner la muerte en perspectiva y sanar de una manera saludable.