Cómo los educadores pueden ayudar a los niños

Las escuelas desempeñan un papel importante en la vida de los niños, y después de una muerte, ya sea una muerte en la familia o en la comunidad escolar, es natural esperar que los niños experimenten una aflicción que afecte su tiempo en la escuela o su capacidad para hacer el trabajo escolar. Aquí hay algunas pautas para maestros y psicólogos escolares sobre cómo ayudar a garantizar que los estudiantes se sientan apoyados y que puedan hacer frente de manera saludable.

  • Regrese a la rutina. Ayude a los estudiantes a regresar a una rutina normal tan pronto como sea posible. Los niños de todas las edades se desempeñan mejor cuando saben qué esperar, y la rutina los hace sentir seguros y les asegura que los adultos tienen el control y los mantienen seguros. Si es un niño que ha sufrido una pérdida, trabaje con los padres o cuidadores de ese niño para reanudar una rutina normal tanto como sea posible, incluso si eso significa modificar el trabajo en el aula y/o la tarea por un período de tiempo determinado, mientras el niño todavía está de duelo.
  • Esté alerta. Los maestros deben estar atentos a las señales de que un niño puede estar teniendo dificultades y necesita ayuda adicional. Los niños que no pueden desempeñarse en el aula, se alejan de los sus amigos, muestran problemas de comportamiento o parecen estar experimentando tristeza intensa, miedo o enojo intenso, deben ser remitidos a un consejero o psicólogo escolar que debe trabajar con los padres para obtener ayuda profesional para el niño. Otras señales de que un niño puede necesitar ayuda incluyen manifestaciones físicas de dolor intenso, como dolores de cabeza, dolores de estómago, fatiga intensa o incapacidad para concentrarse.
  • Conmemore. Para los niños en edad escolar (de al menos seis años o más), algún tipo de conmemoración apropiada para su edad es una forma útil de recordar a un maestro, administrador o estudiante que ha fallecido. Deben ser relativamente breves y personalizadas según el nivel de grado. Un consejero escolar o un psicólogo escolar es a menudo la mejor persona para organizar este tipo de evento con la opinión de la familia de la persona que falleció.
  • Manténgase en contacto. Los maestros y la administración de la escuela deben mantenerse en contacto con los padres en los días y semanas posteriores a la muerte. Los padres deben mantenerse al tanto de los programas y actividades de la escuela para que puedan estar preparados para las discusiones que pueden continuar en casa.