Después de una pérdida

Todos enfrentamos la muerte y el duelo de manera diferente. Si tiene varios hijos, puede darse cuenta de que ellos expresan cómo se sienten en maneras sorprendentemente divergentes. Esto puede reducirse a la personalidad, así como también a la etapa de desarrollo.

Es un hecho que los niños experimentan la pena de manera diferente a los adultos. Es posible que los niños pequeños ni siquiera entiendan lo que significa la muerte, o que las personas que han muerto no regresarán. Pueden preocuparse por pensar que han hecho algo para causar la muerte. Por otro lado, pueden no parecer demasiado preocupados por ello o, incluso, pasar de llorar en un momento a querer jugar al siguiente. También es normal que el niño se sienta enojado con la persona que falleció (o con alguien más). A medida que los niños crecen, pueden comenzar a entender más, pero aun así necesitarán la ayuda de sus padres y de otros cuidadores sobre cómo procesar y enfrentar la pérdida.

Saber qué decir y cómo apoyar a los niños durante este tiempo no es fácil. Es probable que usted también esté sufriendo y tratando de lidiar con sus propias emociones. Si bien no puede proteger a los niños contra la pérdida y el dolor que puede causar, puede desempeñar un papel importante para ayudarlos a sentirse seguros y afrontar la pérdida de la manera más saludable posible.