Qué decir y cómo decirlo

No hay un momento perfecto para compartir la noticia, por lo que los niños deben ser informados lo antes posible, dentro de lo razonable. Espere hasta el final de la jornada escolar, si son solo unas pocas horas. La consideración principal es que usted no querrá que su hijo escuche la noticia inesperadamente de alguna otra fuente o que el niño se enfrente a una situación en la que haya un grupo de adultos llorando o conmocionados, lo que podría ser muy aterrador para él.

Sea cuidadoso y consciente sobre dónde va a tener la conversación. Desea contarle a su hijo sobre la muerte en algún lugar donde pueda sentirse libre de tener cualquier reacción, y eso probablemente no sea en un lugar público. Es posible que tenga el impulso de disminuir el impacto compartiendo las noticias en un lugar feliz, como una heladería favorita, pero sepa que un regalo no hará que las noticias sean menos tristes o difíciles para el niño.

Trate de usar un lenguaje directo y prepárese para dar una breve explicación de cómo o por qué ocurrió la muerte porque los niños sentirán curiosidad. Sin embargo, no tiene que entrar en muchos detalles. Con los niños, usted desea comenzar con la cantidad mínima de información y luego agregar más según las preguntas que hagan. Siempre que se haga de una manera tranquila y compasiva, es mejor mantener las explicaciones más cortas, más simples y más directas.

Pautas a tener en cuenta

Las palabras que elija variarán en función de la edad y la etapa de desarrollo del niño, pero los expertos concuerdan en que, independientemente de la edad del niño, existen ciertas pautas que debe cumplir.

  • Siga su ejemplo. El tipo de preguntas y preocupaciones que los niños tienen pueden ser muy diferentes a las de los adultos. Darles demasiada información a los niños puede abrumarlos. Es mejor dejar que hagan preguntas y luego responder de la mejor manera posible (y la más apropiada según su desarrollo). No se sorprenda si los niños pequeños están más preocupados por ellos mismos. Simplemente, así es como son los niños pequeños.
  • Estimule a los niños a expresar sus sentimientos. No intente “proteger” a los niños intentando ocultar su propia tristeza. Invariablemente sabrán que algo está mal, pero se sentirán solos y confundidos. Ocultar su propio dolor también puede hacer que los niños sientan que la tristeza que pueden sentir es mala. Sin embargo, trate de no permitir que los niños lo vean en sus momentos más devastadores, ya que pueden comenzar a preocuparse por usted o sentirse inseguros.
  • No uses eufemismos. Evite frases como “fallecido”, “desaparecido”, “lo perdimos”. Los niños tienden a ser muy literales y este tipo de lenguaje confuso los deja ansiosos, asustados y, a menudo, confundidos. O a la inversa, puede llevarlos a creer que el fallecido volverá y que la muerte no es permanente.
  • Mantener rutinas normales tanto como sea posible. El duelo se toma tiempo, pero los niños se benefician de la seguridad de las rutinas regulares y de saber que la vida continúa.
  • Conmemorar a la persona que murió. Recordar es parte del duelo y parte de la sanación. Esto puede ser tan simple como compartir recuerdos de la persona que falleció o mencionar el nombre de la persona que murió para que su hijo sepa que no es tabú hablar de esa persona y recordarla. También es importante mantener las fotos alrededor.