Consejos para ayudar a los niños a recuperarse de una manera saludable

  • Tenga en cuenta que las preguntas pueden seguir. Debido a que las consecuencias de un desastre pueden incluir situaciones que cambian constantemente, los niños pueden tener preguntas en más de una ocasión. Hágales saber que usted está preparado para hablar en cualquier momento. Los niños necesitan digerir la información a su propio ritmo y las preguntas podrían surgir de la nada.
  • Estimule las conversaciones familiares acerca de la muerte de un ser querido. Cuando las familias pueden hablar y sentirse tristes juntas, hay mayor probabilidad de que los niños compartan sus sentimientos.
  • No les dé a los niños demasiada responsabilidad. Es muy importante no sobrecargar a los niños con tareas, o darles tareas de adultos, ya que esto podría ser muy estresante para ellos. En vez de eso, intente bajar sus expectativas respecto de lo que los niños pueden hacer en la casa y en la escuela, aunque es bueno que hagan al menos algunos quehaceres del hogar.
  • Proporcione ayuda especial a niños con necesidades especiales. Estos niños podrían requerir más tiempo, apoyo y guía que otros niños. Es posible que tenga que simplificar el vocabulario que usa, y repetir las cosas con frecuencia. También es posible que necesite personalizar la información según la fortaleza de su hijo. Por ejemplo, un niño con una discapacidad del lenguaje puede que entienda mejor la información si se usan materiales visuales u otras maneras de comunicación a las que él esté acostumbrado.
  • Esté atento a señales de trauma. Es común que los niños parezcan estar relativamente bien durante el primer mes. Después de eso, la sensación de anestesia desaparece y los niños podrían experimentar más síntomas, especialmente los niños que han presenciado lesiones o muerte, han perdido familiares cercanos, experimentaron trauma previamente en sus vidas, o han sido reubicados en un nuevo hogar.
  • Sepa cuándo pedir ayuda. A pesar de que la ansiedad y otros problemas pueden durar meses, busque ayuda de inmediato con el médico de la familia o un profesional de salud mental si los problemas no disminuyen o si su hijo comienza a escuchar voces, ver cosas que no están ahí, se vuelve paranoico, experimenta ataques de pánico o tiene pensamientos de querer hacerse daño a sí mismo o a otras personas.
  • Cuídese. Usted puede ayudar mejor a su hijo cuando se ayuda a sí mismo. Hable acerca de sus preocupaciones con sus amigos y familiares. Podría ser útil formar un grupo de apoyo. Si es miembro de una iglesia o grupo comunitario, continúe participando. Trate de comer bien, tome suficiente agua, mantenga las rutinas de ejercicio y duerma suficiente. La salud física protege contra la vulnerabilidad emocional. Para reducir el estrés, realice ejercicios de respiración profunda. Si sufre de ansiedad severa que interfiere con su capacidad para funcionar como siempre, debe buscar ayuda de un médico o profesional de la salud mental, y si no tiene acceso a uno, hable con su líder religioso. Reconozca su necesidad de ayuda y obténgala. Hágalo por el bien de su hijo.