Trastorno de ansiedad generalizada: A qué estar atento

Un niño puede tener TAG si se preocupa incesantemente por todo, pero, particularmente de su propio desempeño en la escuela y otras actividades, o por su capacidad para cumplir con expectativas. Los niños que tienen TAG tienden a buscar que alguien los tranquilice en su intento por calmar sus miedos y preocupaciones (¿Vamos a llegar a tiempo? ¿Y si no puedo dormirme la noche antes del examen?). Su ansiedad puede volverlos rígidos, incluso irritables e inquietos. El estrés que se experimenta puede conllevar a síntomas físicos, incluyendo fatiga, dolores de estómago y dolores de cabeza.

Los pensamientos ansiosos de un niño con TAG son exagerados, pero tienden a enfocarse en cosas tangibles y problemas de la vida real. A diferencia del trastorno de ansiedad social, ellos se centran en su propio perfeccionismo más que en lo que otros puedan pensar de ellos. Y a diferencia de los adultos con TAG, que se dan cuenta de su ansiedad intensa no es una respuesta adecuada a su situación actual, los niños que tienen TAG pueden no reconocer de inmediato que sus temores son exagerados. Es importante tomar en cuenta que muchos de los síntomas del TAG también son síntomas de otros trastornos por ansiedad específicos, así que diferenciarlos puede ser difícil.

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