Guía básica del trastorno de apego reactivo (RAD)

Un niño con trastorno de apego reactivo (RAD, por sus siglas en inglés) ha sido objeto de abandono o abuso, y no logra establecer el vínculo esperado con sus cuidadores primarios, lo que provoca irritabilidad, tristeza, temor y dificultad para interactuar con los adultos o los compañeros. Esta guía ayudará a los padres a entender cómo identificar si un niño presenta señales del trastorno de apego reactivo, y cómo se diagnostica y trata.

RAD: ¿Qué es?

Es saludable y se espera que un niño se apegue a sus cuidadores principales, aquellos a los que busca para que lo alimenten y lo tranquilicen. El trastorno de apego reactivo (RAD) es una condición poco frecuente que se produce cuando los bebés y niños pequeños, los cuales son objeto de abandono o abuso extremo, no logran establecer ese vínculo esperado. Un niño con RAD, que es diagnosticado entre los 9 meses y los 5 años de edad, rara vez busca o responde al consuelo cuando está angustiado, muestra afecto positivo limitado y tiene episodios inexplicables de irritabilidad, tristeza o temor en contacto con los cuidadores.

RAD: A qué estar atento

Los signos del RAD en bebés y niños pequeños incluyen una apariencia retraída, falta de sonrisa y falta de reacción cuando los padres o cuidadores intentan interactuar con ellos. Por ejemplo, es posible que un niño con el trastorno no se estire cuando se le levanta o no responda a un juego de miradas. Puede parecer que no le afectan los movimientos de los demás y que no le interesa observar a los demás cuando se mueven por una habitación. En lugar de buscar la atención de un padre o cuidador, estos niños intentarán cuidarse y calmarse a ellos mismos. Cuando están angustiados, pueden calmarse más rápidamente sin la atención de un adulto.

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RAD: Factores de riesgo

Un niño que ha experimentado abuso, negligencia o cualquier otro tipo de cuidado deficiente corre el riesgo de desarrollar el trastorno de apego reactivo. A pesar de esto, la gran mayoría de los niños que han sido abusados o descuidados, o que han sido colocados con múltiples cuidadores no desarrollan este trastorno.

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RAD: Diagnóstico

Para que un niño sea diagnosticado con el trastorno de apego reactivo, debe tener un patrón de comportamiento inhibido o retraído hacia los cuidadores, caracterizado por recurrir rara vez o mínimamente a los cuidadores para que lo consuelen cuando está angustiado o responder al consuelo cuando se le ofrece. El niño debe haber experimentado negligencia o abuso de manera que los primeros cuidadores del niño no hayan podido satisfacer sus necesidades físicas o emocionales, o cambios repetidos de cuidadores que hayan limitado gravemente las oportunidades del niño de formar vínculos selectivos.

Para ser diagnosticado con RAD, el niño no debe cumplir con los criterios del trastorno del espectro autista, y debe tener entre 9 meses y 5 años de edad.

RAD: Tratamiento

El tratamiento del trastorno de apego reactivo suele implicar tanto al niño al que se le ha diagnosticado, como a sus cuidadores actuales. El tratamiento puede incluir psicoterapia para el niño, terapia familiar, capacitación para la crianza de los hijos y servicios de educación especial. Debido a que el RAD puede ser una experiencia dolorosa y confusa para el cuidador de un niño, la psicoterapia o el asesoramiento pueden ser aconsejables para los padres también.

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RAD: Riesgo de otros trastornos

Los niños que han experimentado negligencia también pueden presentar retrasos en el desarrollo y en el crecimiento físico. Los niños mayores pueden correr el riesgo de desarrollar trastornos alimentarios, problemas de control de la ira, depresión, ansiedad, dificultades en la escuela y abuso de drogas y alcohol.