Trastorno de conducta: A qué estar atento

Uno de los rasgos distintivos del trastorno de conducta es un desprecio aparentemente insensible por las normas sociales y los derechos, los sentimientos y el espacio personal de otras personas. A los niños y adolescentes con TC parece que los “estimula” el hecho de causar daño. Para ellos, la agresión, el engaño y la coacción (conductas que resultan en un diferencial de poder) son gratificantes. Provocar peleas, irrumpir en propiedad privada, mentir, engañar, robar, así como el vandalismo y el comportamiento abusivo a nivel emocional o físico, incluso empuñar un arma mortal o tener sexo forzado, son signos de que un niño mayor puede tener un trastorno de conducta. Los signos del trastorno en niños más pequeños pueden ser más difíciles de distinguir de un mal comportamiento típico, pero son igualmente coercitivos: acosar de manera incesante, mentir por mentir, robar objetos aparentemente sin valor.

Dado que todos los niños y adolescentes se portan mal de vez en cuando, los expertos advierten que antes de considerar el TC debe existir un patrón persistente de este tipo de comportamientos. Los profesionales también intentan determinar si este tipo de conducta es el resultado de una adaptación negativa a un entorno problemático, un comportamiento “aprendido” o si la gratificación que proviene de la agresión parece originarse en el interior.