Trastornos de tics: A qué estar atento

Un niño con tics experimenta lo que parecen ser movimientos incontrolables o sonidos vocales. Por ejemplo, un niño con tics motores puede realizar encogimientos de hombros repetitivos y rápidos, parpadeo de los ojos, mordida de labios o muecas faciales. Un niño con tics vocales puede aclarar la garganta repetidamente, tararear, oler, resoplar o chillar. Un porcentaje muy pequeño de niños tiene lo que se llama coprolalia, que implica decir groserías de manera involuntaria o hacer comentarios socialmente inapropiados. Algunos niños describen una sensación incómoda en sus cuerpos antes de que ocurra un tic, esto se llama un “impulso premonitorio”. Muchos niños sienten un breve alivio de esta sensación incómoda después de que ocurre el tic. No todos los niños con tics experimentan esos impulsos.