Guía básica sobre los trastornos del sueño-vigilia

Los trastornos del sueño-vigilia son problemas que perjudican la calidad o la cantidad del sueño de un niño lo suficiente como para perjudicar su salud y funcionamiento. Esta guía describe los síntomas de los trastornos del sueño-vigilia, cómo se diagnostican y cómo son tratados en los niños.

Trastornos del sueño-vigilia: ¿Qué son?

Todos los padres conocen de primera mano la importancia de una buena noche de sueño para el buen comportamiento y el bienestar de un niño. Mientras que la mayoría de los niños pasan algunas noches sin dormir bien, algunos se ven afectados por trastornos que perturban su sueño de manera rutinaria y, como consecuencia, afectan su capacidad de funcionar durante el día.

El término “trastorno del sueño-vigilia” es un nombre general para más de una docena de condiciones específicas que afectan la calidad o la cantidad de sueño lo suficiente como para socavar la salud y funcionamiento del niño.

Trastornos del sueño-vigilia: A qué estar atento

La dificultad para dormirse, el sueño agitado e interrumpido, rechinar los dientes (teeth-grinding)  cuando están dormidos, la enuresis (mojar la cama), las pesadillas frecuentes y la dificultad para respirar mientras duermen pueden ser signos de trastornos del sueño-vigilia. Dormir demasiado también puede ser una señal de estos trastornos. Los signos diurnos de los trastornos del sueño-vigilia incluyen cansancio, somnolencia en medio de una actividad, dificultad para concentrarse (especialmente durante las tareas cognitivas en la escuela), irritabilidad y cambios de humor.

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Trastornos del sueño-vigilia: Factores de riesgo

Las dificultades de sueño en la infancia pueden ser el resultado de un condicionamiento problemático (no aprender a dormirse o permanecer dormido sin la presencia de los padres), la inconsistencia de horarios de sueño y rutinas para irse a dormir, y de otros factores psicológicos y médicos. El trastorno del sueño-vigilia suele precipitarse por un acontecimiento (enfermedad, separación) o por el estrés continuo.

Trastornos del sueño-vigilia: Diagnóstico

Si se sospecha un trastorno del sueño-vigilia, un médico de atención primaria puede recomendar que un niño vea a un especialista del sueño. El especialista del sueño le hará preguntas al niño y a la familia acerca de sus hábitos de sueño, y podría sugerir llevar un registro de los patrones de sueño en un “diario del sueño”. Un especialista del sueño también puede administrar un examen de sueño llamado polisomnografía, el cual mide la actividad cerebral y muscular (incluida la respiración) mientras el niño duerme.

Trastorno del sueño-vigilia: Tratamiento

El tratamiento puede incluir psicoterapia, medicamentos o ambos. Una combinación de técnicas psicoterapéuticas puede resultar más eficaz. La terapia de conversación puede hacer que un niño entienda por qué puede estar teniendo dificultades para dormir, y la terapia cognitiva conductual puede ayudar a ajustar ciertos hábitos, como rechinar los dientes, asociados con los trastornos del sueño-vigilia.

También existe una variedad de opciones farmacológicas para ayudar a tratar la amplia gama de condiciones que se encuentran dentro de los trastornos del sueño-vigilia.

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Trastorno del sueño-vigilia: Riesgo de otros trastornos

La dificultad para dormir, la fatiga y la irritabilidad también pueden aparecer como síntomas de otros trastornos mentales, como el trastorno depresivo mayor o el trastorno de abuso de sustancias. El médico puede determinar si las dificultades del niño para dormir podrían ser síntomas de un trastorno del sueño-vigilia, de otro trastorno mental o de una condición médica.