TDM: Diagnóstico

Para diagnosticar la depresión, un profesional dependerá de las observaciones de la niña por parte de los miembros de su familia y otros adultos implicados en su cuidado, así como de sus propias descripciones de su vida.

Para diagnosticar un trastorno depresivo mayor, el/la joven deberá estar deprimido o irritable la mayor parte del tiempo, o perder el interés o el placer por las actividades cotidianas la mayor parte del tiempo, o bien ambas cosas, durante por lo menos dos semanas. Estos síntomas deben suponer un cambio claro respecto al funcionamiento anterior. Además, mostrará una variedad de los siguientes signos: marcada pérdida o aumento de peso; dormir demasiado o muy poco; inquietud o letargo; fatiga; sentimientos de inutilidad o culpa excesiva o inapropiada; razonamiento turbio o indeciso; y una preocupación por la muerte, planes de suicidio o un intento real de suicidio. El clínico también tendrá que descartar otras causas de estos síntomas, como el abuso de sustancias, afecciones médicas como la diabetes y el hipotiroidismo, y otros trastornos psiquiátricos. La afección debe interferir significativamente en sus actividades cotidianas.