Guía básica sobre el trastorno explosivo intermitente

Los niños con trastorno explosivo intermitente o TEI (IED, por sus siglas en inglés) muestran episodios cortos de ira o agresión intensa e incontrolable con muy poca o ninguna causa aparente. En esta guía aprenderá cómo reconocer los síntomas del TEI, cómo se diagnostica y tipos de tratamiento.

TEI: ¿Qué es?

El trastorno explosivo intermitente (TEI) es un trastorno del comportamiento caracterizado por episodios breves de ira y agresión desproporcionadas. Su inicio se produce en la infancia o adolescencia tardía. Un niño o adolescente con TEI no puede controlar su enojo y explotará impulsivamente en furia con poca o ninguna provocación aparente. El patrón suele consistir en estallidos frecuentes y menos graves (berrinches, ataques, discusiones o peleas) que no causan daños físicos, seguidos por episodios menos frecuentes y más graves que sí causan lesiones a personas o animales, o daños a la propiedad. El TEI interfiere en gran medida en la vida familiar de un niño, así como en sus relaciones sociales y sus logros académicos.

TEI: A qué estar atento

Los adolescentes con TEI tienen una baja tolerancia a la frustración y se enfurecen de manera desproporcionada con pequeñas molestias, a menudo se vuelven agresivos verbal y físicamente, y a veces causan daños a la propiedad o incluso lesiones físicas. La rabia al volante, romper muebles y meterse en peleas son comportamientos comunes para las personas con el trastorno. Ellos describen la sensación de estar agobiados por la ira y sentirse “fuera de control”. Algunos experimentan la sensación de acumular tensión en la cabeza o en el pecho que finalmente se libera cuando reaccionan de forma agresiva. Las explosiones por lo general son breves, menos de 30 minutos, y no son premeditadas, o dirigidas a algún objetivo tangible. Los adolescentes y los adultos jóvenes con TEI corren un mayor riesgo de autolesionarse o cometer suicidio intencional.

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TEI: Factores de riesgo

Los niños que han experimentado traumas físicos y emocionales son más propensos a desarrollar el trastorno explosivo intermitente, al igual que los que tienen parientes de primer grado que padecen el trastorno.

TEI: Diagnóstico

Para que un trastorno explosivo intermitente sea diagnosticado, uno debe mostrar un patrón de no poder resistir los impulsos de ira, lo que da lugar a explosiones de rabia desproporcionadas a la situación y a veces bastante peligrosas o destructivas. Dado que el comportamiento agresivo puede producirse en el contexto de muchos trastornos mentales, el médico debe descartar primero otras posibles razones para estos síntomas, como el abuso de sustancias, otro trastorno psiquiátrico o una explicación física, como un traumatismo craneal.

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TEI: Tratamiento

El tratamiento del trastorno explosivo intermitente suele incluir un componente psicoterapéutico y otro psicofarmacológico.

Psicoterapéutico: La terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés) es comúnmente usada para ayudar a las personas con TEI a aprender qué situaciones desencadenan sus episodios de ira. A través de la TCC pueden aprender a reconocer y manejar su ira de una manera saludable y no problemática. Un terapeuta trabajará con el paciente y la familia (y, cuando sea apropiado, con los maestros) para manejar y prevenir los episodios explosivos.

Farmacológico: No hay medicamentos específicos para los TEI, pero se ha utilizado una variedad de medicamentos para ayudar a las personas con TEI, incluyendo antidepresivos y medicamentos contra la ansiedad, así como anticonvulsivos y otros reguladores del estado de ánimo. Después de una evaluación cuidadosa, un psiquiatra prescribirá el tipo de medicamento apropiado para cada caso individual.

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TEI: Riesgo de otros trastornos

Una persona diagnosticada con TEI también tiene más probabilidades de desarrollar un trastorno de ansiedad, depresión o abuso de sustancias.