Guía básica sobre la esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno caracterizado por percibir la realidad de forma distorsionada, incluyendo la presencia de alucinaciones, delirios y un pensamiento y habla "desorganizados". Nuestra guía explica los signos y síntomas de la esquizofrenia y cómo se diagnostica y trata, normalmente en los jóvenes adultos.

Esquizofrenia: ¿Qué es?

La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico crónico que se caracteriza por un pensamiento distorsionado, alucinaciones y/o delirios -llamados síntomas “positivos”- y síntomas “negativos” que incluyen el aislamiento social y la falta de afecto. Los niños con esquizofrenia a menudo experimentan delirios paranoicos -perciben ciertas interacciones como si fueran hostiles aunque no las sean- y su comportamiento resultante se interpreta erróneamente como un trastorno de la conducta. Pueden creer que otras personas son capaces de controlar sus pensamientos o leer su mente, o creer que hay mensajes especiales para ellos en las cosas como los programas de televisión o las ocurrencias o coincidencias. Aunque la esquizofrenia infantil es muy poco común, los síntomas preliminares del trastorno pueden manifestarse en niños más pequeños.

Esquizofrenia: A qué estar atento

Los niños con esquizofrenia pueden exhibir pensamientos y comportamientos inusuales. Si su hijo tiene esquizofrenia, puede expresar ideas sin sentido, parecer distraído internamente o percibir hostilidad en los demás donde no haya ninguna aparente. Aunque es habitual que los niños pequeños tengan amigos imaginarios, las voces que oyen los niños con esquizofrenia se experimentan como algo externo, no interno, como si estuvieran oyendo hablar a otra persona o diciéndoles lo que tienen que hacer. Otras señales incluyen la creencia del niño de que los extraños saben de él o que están hablando de él, o que la televisión le transmite mensajes especiales. Para un niño con esquizofrenia, las tareas cotidianas como comer, bañarse, asistir a la escuela y comunicarse de forma coherente pueden resultar difíciles, y puede retirarse de la interacción social o parecer que tiene poco rango emocional.

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Esquizofrenia: Factores de riesgo

Los niños que tienen antecedentes familiares de esquizofrenia tienen un mayor riesgo de padecer el trastorno, aunque la mayoría de los niños que tienen un padre con esquizofrenia nunca llegan a desarrollarla. Las complicaciones del embarazo y del parto también están relacionadas con la esquizofrenia, aunque, de nuevo, la gran mayoría de los niños con estos factores de riesgo no desarrollan el trastorno.

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Esquizofrenia: Diagnóstico

Los síntomas característicos de la esquizofrenia incluyen los delirios, o creencias mantenidas en contra de toda evidencia; las alucinaciones, o distorsiones en la percepción de la realidad; el habla desorganizada o incoherente; y un comportamiento extremadamente desorganizado o catatónico (es decir, inmovilidad física o movilidad excesiva). Los niños con esquizofrenia pueden mostrar una falta de respuesta emocional (llamada afecto embotado o aplanado), una falta de motivación (llamada avolición) y una falta de habla voluntaria (llamada alogia). Otros síntomas pueden incluir rituales alimenticios extraños, irritabilidad o emociones inapropiadas. A un niño se le diagnosticará esquizofrenia sólo si sus síntomas interfieren con las actividades propias de su edad y se han manifestado durante por lo menos 6 meses.

La esquizofrenia es muy difícil de diagnosticar porque otros trastornos psiquiátricos (como el trastorno bipolar, el TOC, la depresión e incluso el abuso de sustancias) pueden generar síntomas similares si se manifiestan en forma de psicosis. Es posible que a los niños con esquizofrenia se les diagnostique falsamente un trastorno de la conducta porque la paranoia les hace responder de forma hostil u opositora.

Esquizofrenia: Tratamiento

El tratamiento recomendado para la esquizofrenia, llamado Atención Especializada Coordinada, implica una combinación de servicios coordinados por un grupo de profesionales que trabajan con el paciente y la familia. Se ha demostrado que este tratamiento, dentro de los dos o tres primeros años tras el episodio psicótico inicial del paciente, disminuye las recaídas de la psicosis más del 50% (enlace en inglés), y previene gran parte de la discapacidad asociada a una enfermedad psicótica.

Los elementos del tratamiento incluyen:

  • Dosis bajas de medicación antipsicótica
  • Terapia cognitivo-conductual para la psicosis (CBTp)
  • Educación y apoyo a la familia
  • Rehabilitación educativa y profesional

A diferencia del antiguo tratamiento estándar para la esquizofrenia, que implicaba dosis más altas de medicación y ningún seguimiento después de la hospitalización, el objetivo del tratamiento temprano no es sólo reducir los síntomas psicóticos, sino también ayudarles a los jóvenes a que aprendan a gestionarlos y a construir una red de apoyo para evitar las recaídas.

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