Esquizofrenia: Diagnóstico

Los síntomas característicos de la esquizofrenia incluyen los delirios, o creencias mantenidas en contra de toda evidencia; las alucinaciones, o distorsiones en la percepción de la realidad; el habla desorganizada o incoherente; y un comportamiento extremadamente desorganizado o catatónico (es decir, inmovilidad física o movilidad excesiva). Los niños con esquizofrenia pueden mostrar una falta de respuesta emocional (llamada afecto embotado o aplanado), una falta de motivación (llamada avolición) y una falta de habla voluntaria (llamada alogia). Otros síntomas pueden incluir rituales alimenticios extraños, irritabilidad o emociones inapropiadas. A un niño se le diagnosticará esquizofrenia sólo si sus síntomas interfieren con las actividades propias de su edad y se han manifestado durante por lo menos 6 meses.

La esquizofrenia es muy difícil de diagnosticar porque otros trastornos psiquiátricos (como el trastorno bipolar, el TOC, la depresión e incluso el abuso de sustancias) pueden generar síntomas similares si se manifiestan en forma de psicosis. Es posible que a los niños con esquizofrenia se les diagnostique falsamente un trastorno de la conducta porque la paranoia les hace responder de forma hostil u opositora.