Tricotilomanía: Tratamiento

Psicoterapéutico: La tricotilomanía es tratada principalmente con terapia de comportamiento. La terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés), que ayuda a los niños a estar más conscientes cuando se jalan el cabello, es muy útil. A través de una forma de TCC llamada terapia de reversión de hábitos, se enseña a los niños a reconocer las emociones y los factores desencadenantes involucrados en el acto de arrancarse el cabello. A veces, algo tan simple como usar brazaletes que suenen cuando el brazo se mueve puede hacer que los niños sean más conscientes de sí mismos. Cuando sienten el impulso, aprenden a sustituirlo por otro movimiento o actividad.

Algunos doctores recomiendan trucos que hacen más difícil jalarse el cabello. Por ejemplo, usar vendas alrededor de los dedos y las uñas puede hacer más difícil arrancar el pelo, al igual que llevar el cabello recogido o bajo un sombrero. Para los niños que disfrutan de la sensación de jugar con el cabello después de haberlo arrancado, enrollar un clip o jugar con un lápiz con textura puede ayudar a recrear la sensación deseada y mantener las manos distraídas. Algunos niños en tratamiento llevan consigo kits con vendas, clips, ligas para el cabello y otros artículos que los ayudarán.

Para el acto de arrancarse el cabello enfocado en particular, el tratamiento incluye el trabajo cognitivo de cambiar la manera en la que la persona responde a las emociones negativas. Enseñarles mejores habilidades para sobrellevar la angustia, y ayudarlos a tolerar las emociones negativas sin tener que jalar, los ayudará a lograr el objetivo de mantener su cabello.

Farmacológico: La medicación no suele ser la primera opción en el tratamiento de la tricotilomanía, aunque a los niños se les pueden recetar antidepresivos como los SSRI mientras participan en la terapia conductual.