El TDAH y el abuso de sustancias

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se diagnostica cuando una persona tiene dificultades para concentrarse, poner atención, sentarse quieta, seguir instrucciones y controlar su comportamiento impulsivo. Los niños con TDAH tienen una mezcla de comportamientos de falta de atención e hiperactivos o impulsivos que hacen que sea difícil aprender en la escuela y a menudo crean conflictos en el hogar.

Alrededor del 30 por ciento de los jóvenes con TDAH también tienen trastorno de oposición desafiante (TOD). Estos jóvenes son excesivamente opositores a la autoridad y rebeldes. Cuando un joven tiene TOD, las frustraciones diarias regulares pueden acumularse con el tiempo, dañando el vínculo entre el joven y sus padres y reforzando los patrones de comportamiento hostiles.

Las señales y síntomas característicos del TDAH incluyen:

  • Cometer errores por descuido
  • Distraerse fácilmente y aparentar no escuchar cuando se les habla directamente
  • Tener problemas de organización y perder cosas con frecuencia
  • Jugueteo nervioso
  • Hablar excesivamente o interrumpir, responder impulsivamente

¿Cómo es un adolescente con TDAH? En la adolescencia, el impacto de los síntomas de hiperactividad puede haber disminuido para algunos adolescentes, pero aún tienen problemas de atención, lo que interfiere con su éxito en la escuela o en el trabajo. También pueden tener problemas sociales, pueden estar alejados de sus compañeros debido a una pobre autorregulación y a la dificultad para prestar atención a las necesidades y deseos de los amigos. Su autoestima puede verse afectada por estas reiteradas dificultades; algunos adultos jóvenes con TDAH pueden incluso retraerse o deprimirse debido a esto.

Tratamiento para el TDAH

El tratamiento para el TDAH normalmente consiste en medicación, terapia conductual o una combinación de ambas.

Los medicamentos para el TDAH incluyen psicoestimulantes como el metilfenidato (Ritalin) y las sales de anfetamina (Adderall). En numerosos estudios se ha demostrado que estos medicamentos son eficaces en aproximadamente el 80 por ciento de los jóvenes con TDAH. Estos psicoestimulantes, que aumentan la accesibilidad de ciertas sustancias químicas en el cerebro, ayudan a los jóvenes a concentrarse y a frenar la impulsividad y la hiperactividad.

Las terapias conductuales no eliminan los síntomas centrales del TDAH, pero pueden ser muy útiles para enseñar a los jóvenes a manejarlos mejor. En los niños y preadolescentes, el enfoque principal de la terapia conductual consiste en enseñar a los padres y educadores cómo desarrollar relaciones que brinden apoyo a los niños con TDAH u otros trastornos de conducta, cómo implementar estrategias conductuales efectivas para promover conductas positivas, y cómo tomar decisiones claras, tranquilas y predecibles para establecer sanciones por mal comportamiento. Es importante destacar que, cuando se trata de edades tempranas, las investigaciones muestran claramente que es más crucial que los adultos aprendan técnicas para controlar el comportamiento de un joven con TDAH a que el niño reciba una terapia individual. A medida que los niños avanzan hacia la adolescencia, la terapia cognitiva conductual individual puede ser útil para que el joven asuma más responsabilidad en el manejo de los síntomas del TDAH o desempeñe un papel en la resolución de problemas relacionados con su comportamiento. Por ejemplo, si un adolescente tiene problemas para terminar las cosas y mantenerse organizado, puede aprender técnicas para completar las tareas y llevar un registro de las mismas.

TDAH e interacción con el abuso de sustancias

Los adolescentes y adultos jóvenes con TDAH son impulsivos, buscan experimentar sensaciones y están ansiosos por hacerlo. Tienden a sentirse atraídos por las sustancias disponibles en su entorno, lo que puede implicar el uso de productos fáciles de consumir, como la nicotina y la marihuana. Estas sustancias también son atractivas porque pueden ayudar temporalmente con los síntomas centrales del TDAH. La nicotina puede aumentar la concentración a corto plazo, y la marihuana puede calmar la hiperactividad.

Las diferencias estructurales y químicas del cerebro asociadas con el TDAH también hacen que estos jóvenes respondan mejor a los efectos de una droga y que sean más propensos a volver a consumirla. Pueden pasar rápidamente de la experimentación al hábito, y el uso crónico en realidad disminuye su capacidad de poner atención a largo plazo. El uso crónico de la nicotina puede disminuir el funcionamiento cognitivo y la atención mientras aumenta la impulsividad.

En algunos, pero no todos los casos, los jóvenes pueden hacer mal uso de los medicamentos para el TDAH aplastándolos y aspirándolos para drogarse, o venderán sus medicamentos a sus compañeros de clase. Por esta razón, el tratamiento con medicamentos para el TDAH debe ser cuidadosamente monitoreado por un médico calificado. En algunos casos, puede ser necesario que los padres se encarguen de controlar la administración. Las fórmulas de liberación inmediata son más fáciles de usar y deben ser recetadas con precaución en tales casos. Hay nuevas formulaciones específicamente diseñadas para impedir el mal uso mediante el aplastamiento y la inhalación.

Los médicos informan que los jóvenes con TOD se inclinan por drogas más poderosas como los opiáceos recetados (Vicodin, OxyContin) o los medicamentos para la ansiedad a base de benzodiacepinas (Xanax, Valium) que les ayudan a mitigar los sentimientos de dolor y a escapar o evitar las frustrantes relaciones con sus pares y familiares.

Cualquier droga, incluso la nicotina, puede interferir en la evaluación y el tratamiento del TDAH. La vaporización de nicotina, por ejemplo, lleva cantidades muy altas de la sustancia química al cerebro. Los efectos secundarios de la nicotina (estado de alerta, ansiedad, insomnio, pérdida de apetito) también se asocian a los medicamentos estimulantes, que lamentablemente pueden confundir el cuadro y conducir potencialmente a resultados deficientes del tratamiento. La nicotina, al interactuar con las enzimas que metabolizan los medicamentos en el hígado, puede disminuir la eficacia de algunos medicamentos. Es importante que los profesionales de la salud mental dispongan de tantos detalles como sea posible para poder ofrecer el mejor tratamiento.