La calidad del tratamiento y la forma de obtenerlo

Si le preocupa que su hijo se encuentre en una situación de abuso de sustancias y trastornos de salud mental, le será útil consultar a un profesional que esté bien versado tanto en salud mental como en abuso de sustancias. Esto puede incluir una evaluación con un profesional calificado en adicciones. Esta evaluación puede ayudar a desarrollar un diagnóstico preliminar y una recomendación sobre el mejor enfoque de tratamiento. Los síntomas, la edad, el sexo y la cultura de su hijo, entre otros factores, ayudarán a determinar su plan de tratamiento.

Se puede encontrar a los proveedores utilizando los directorios de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA) o de la American Society of Addiction Medicine (ASAM), Psychology Today o a través de su proveedor de seguros, que puede tener un portal en línea para buscar específicamente a los profesionales especializados en adicciones. Las evaluaciones suelen realizarse en un consultorio privado o en un entorno de pacientes externos intensivos, aunque algunas se realizan en entornos hospitalarios. Independientemente del entorno, es importante hablar con una persona que conozca bien tanto la salud mental como el abuso de sustancias para saber bien qué problemas hay que tratar. Para obtener más información, consulte la Sección Tres, que trata sobre el diagnóstico diferencial.

Dependiendo de las necesidades de su hijo y de la gravedad de sus síntomas, existen varios niveles de atención. Estos incluyen asesoramiento, programas intensivos para pacientes externos (IOP, por sus siglas en inglés), programas de hospitalización parcial (PHP, por sus siglas en inglés) y rehabilitación o atención domiciliaria. En general, su hijo será colocado en lo que se considera el nivel de atención menos restrictivo.

El tratamiento más eficaz para los trastornos concurrentes implica una atención integral. Esto significa que tanto la salud mental como el abuso de sustancias son tratados al mismo tiempo por proveedores capacitados (por ejemplo, un psiquiatra, un psicólogo, un administrador de casos, un equipo médico, etc.) que desarrollan e implementan un plan de tratamiento integral para ambos.

El plan de tratamiento debe incluir metas, objetivos, miembros del equipo de tratamiento y sus calificaciones, intervenciones basadas en evidencias, incluidas la terapia y los medicamentos, y otros servicios (como capacitación vocacional o apoyo académico) que puedan ofrecerse.

Las intervenciones basadas en evidencias pueden ser:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC)
  • TCC enfocada en el trauma (TF-CBT, por sus siglas en inglés)
  • Gestión de contingencias
  • Terapia dialéctico-conductual (DBT, por sus siglas en inglés)
  • Entrevista motivacional (MI, por sus siglas en inglés)
  • Terapia Multisistémica (MST, por sus siglas en inglés)
  • Terapia de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés)

Los programas también deben abordar los problemas de salud física, ya sea ofreciendo pruebas y asesoramiento in situ o derivando a otros proveedores de servicios. Esto puede incluir temas como el asma, el control del dolor, los trastornos del sueño, el VIH, la hepatitis C y la salud sexual.

¿Qué debería tener en cuenta en un programa de tratamiento de calidad?

  • Un plan de tratamiento integral para abordar la salud mental y el abuso de sustancias. Se debe pedir a los padres y/o al adolescente (dependiendo de la edad) que acepten y aprueben el plan de tratamiento. El plan de tratamiento debe ser revisado y actualizado periódicamente para reflejar el progreso o las modificaciones del plan y el enfoque.
  • Programas que incluyan un componente familiar como parte del plan de tratamiento para proporcionar educación, desarrollo de habilidades, recursos y apoyo. A menudo existe la oportunidad de interactuar con otras familias para compartir lo que funciona y lo que se puede mejorar.
  • Programas que promueven la interacción con mentores, actividades saludables y una comunidad de recuperación. A menudo, los adolescentes y los adultos jóvenes necesitarán ayuda para participar en actividades como deportes, voluntariado y otros eventos sociales organizados; para volver a conectarse con los pasatiempos e intereses que se hayan dejado de lado; y para pasar el tiempo con compañeros más sanos.

Muchos centros anuncian que ofrecen tratamiento para trastornos concurrentes, pero es importante que usted haga su tarea y averigüe exactamente lo que quieren decir con eso. Por ejemplo, algunos proveedores no trabajarán en temas de salud mental hasta que la persona se abstenga totalmente de consumir sustancias. Otros pueden decir que tratan trastornos concurrentes, pero lo que realmente quieren decir es que hay una enfermera a mano para dispensar los medicamentos psiquiátricos, o un psiquiatra que escribirá una receta basada en el diagnóstico que se le dio a su hijo antes de su admisión en el programa.

Los medicamentos seleccionados deben tener en cuenta tanto el abuso de sustancias como la salud mental, ya que hay algunos medicamentos que podrían no estar recomendados para las personas que tienen problemas con el abuso de sustancias. Por ejemplo, muchos profesionales no recetan Adderall para el TDAH o Xanax para la ansiedad debido a su potencial de mal uso.

Los programas pueden ofrecer yoga, clases de meditación, arte-terapia y otras actividades como suplementos al tratamiento. Algunos programas pueden ofrecer grupos de 12 pasos o de ayuda mutua como Alcohólicos Anónimos (AA) y Narcóticos Anónimos (NA) o SMART Recovery en las instalaciones, o requerir que su hijo asista en los días en que no está en la programación del centro. Otros apoyos que pueden ayudar incluyen el programa OK2Talk de la National Alliance on Mental Illness (NAMI) o el grupo de apoyo de la Depression and Bipolar Support Alliance (DBSA).

Los programas de calidad desarrollarán un plan integral de alta o de atención continua, que incluye derivaciones para un paso a un nivel de atención más bajo (por ejemplo, de un PHP a un IOP, o de un IOP a un asesoramiento individual y a un psiquiatra). Un componente crítico de la atención continua es un plan de prevención de recaídas que identifique situaciones o circunstancias de alto riesgo, señales y síntomas tempranos de advertencia, y señales o problemas relacionados con los medicamentos, los proveedores, las relaciones, la estructura diaria, el transporte o las finanzas. Además, puede ayudar a identificar un “socio co-responsable” para ayudar a mantener a su hijo en el camino de una vida saludable y para discutir cuáles serán los siguientes pasos en caso de que ocurra una recaída.