¿Cómo se diagnostica el autismo?

La diversidad de los trastornos del espectro autista pueden dificultar hacer un diagnóstico correcto. A veces, a los niños con TEA se les diagnostica erróneamente un trastorno diferente, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés) o el trastorno negativista desafiante (ODD, por sus siglas en inglés), o se les dice que no se encontró nada. Otras veces los niños son diagnosticados con autismo cuando en realidad no están en el espectro.

Primeros pasos: Hay una variedad de pruebas de detección que los pediatras u otros profesionales pueden emplear como primer paso para saber si un niño podría tener autismo, antes de comenzar una evaluación formal. Algunas pruebas son en forma de cuestionarios que los padres llenan y otros son evaluaciones hechas por médicos.

Si un examinador indica que un niño puede tener un trastorno del espectro autista, el niño debe recibir una evaluación completa con alguien capacitado para diagnosticar el autismo. Esta evaluación debe incluir la evaluación de los comportamientos del niño en diferentes entornos y dentro del contexto de su desarrollo general, y debe incorporar tanto la observación del médico como las entrevistas con los padres y cuidadores. Las evaluaciones a menudo incluirán medidas específicas para los síntomas del autismo, como por ejemplo:

  • La escala de observación para el diagnóstico del autismo (Autism Diagnostic Observation Schedule o ADOS-2, por sus siglas en inglés). Es una evaluación con diferentes módulos para acomodar a un rango determinado de niños. El propósito del ADOS es evaluar las habilidades sociales y los comportamientos repetitivos que el niño muestra durante la prueba.
  • La entrevista para el diagnóstico del autismo-revisada (Autism Diagnostic Interview-Revised o ADI-R, por sus siglas en inglés). Esta es una entrevista para los padres que obtiene información sobre los comportamientos actuales y pasados relacionados con el autismo.

Las evaluaciones también deben incluir información sobre otras áreas del funcionamiento del niño en todos los contextos. La evaluación del funcionamiento cognitivo, motriz, lingüístico y de adaptación de un niño puede dar información sobre los tratamientos más adecuados y el impacto que sus síntomas tienen en su funcionamiento general. Esto incluye el uso de medidas como:

  • Las escalas Vineland de comportamiento adaptativo, tercera Edición (Vineland Adaptive Behavior Scales, Third Edition o VABS-3, por sus siglas en inglés). Esta es una entrevista a los padres que brinda información sobre el funcionamiento diario de un niño en áreas de comunicación, socialización y habilidades de la vida diaria.
  • Las escalas de capacidad diferencial, segunda edición (Differential Ability Scales, Second Edition, DAS-II, por sus siglas en inglés) o las escalas de Mullen de aprendizaje temprano (Mullen Scales of Early Learning, MSEL, por us siglas en inglés). Pueden ser usadas para evaluar el funcionamiento cognitivo, del lenguaje y motor.

Incluso con estas herramientas es importante trabajar con un profesional de la salud mental que tenga experiencia en el diagnóstico de personas en el espectro del autismo.

Lea más sobre diagnósticos aquí.