Hábitos alimenticios estrictos en los niños del espectro

Los niños en el espectro autista suelen ser muy quisquillosos con la comida. Cuando surgen problemas de alimentación, su primera visita debe ser un gastroenterólogo pediátrico que tenga experiencia con niños en el espectro, para asegurarse de que no haya problemas médicos. Otras fuentes de problemas a la hora de comer incluyen:

  • Problemas sensoriales: Los niños autistas a menudo expresan una fuerte preferencia por alimentos que se sienten de cierta manera en sus bocas. Algunos prefieren alimentos blandos o cremosos como el yogur, la sopa o el helado. Otros necesitan el estímulo que proporcionan los alimentos crujientes como los Cheetos o, cuando los padres tienen suerte, las zanahorias. En cualquier caso, esto puede poner limitaciones significativas en los diferentes alimentos que los niños están dispuestos a comer.
  • Musculatura motora oral subdesarrollada: Los niños que comen casi exclusivamente alimentos blandos pueden carecer del desarrollo muscular necesario para masticar alimentos como el bistec o la hamburguesa. Los padres que no saben que esta es la causa de la angustia de su hijo responderán permitiéndoles renunciar a los alimentos que fortalecerían esos músculos, por lo que se convierte en un círculo vicioso.
  • El tiempo y el comportamiento en la mesa: Muchos padres experimentan la frustración de intentar que sus hijos se sienten a la mesa el tiempo suficiente para terminar una comida. Pero con los niños autistas el desafío puede magnificarse. Y también está el tema de la seguridad. Los comportamientos inseguros pueden incluir tirar los utensilios o levantarse y correr repetidamente de la mesa.

Para los niños y las familias que tienen problemas con hábitos alimenticios rígidos de un niño autista, puede ser útil consultar a un especialista en alimentación, que puede ser un psicólogo infantil, un patólogo del habla y el lenguaje o un terapeuta ocupacional.

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