Problemas relacionados con el autismo y las transiciones

Las transiciones son particularmente difíciles para los niños con autismo, y sus reacciones pueden ser extremas. Pueden sentir la necesidad de ser iguales y la rutina es una forma de adaptarse a un mundo que puede ser abrumador y confuso. Desviarse de la rutina puede resultar muy incómodo, incluso angustioso, y pueden negarse a la transición o tener comportamientos disruptivos, tales como un berrinche.

Mantener rutinas estructuradas puede ayudar a los niños con autismo, especialmente para las transiciones diarias que son difíciles, como la hora de acostarse o las mañanas que van a la escuela. También puede ser útil ofrecer a los niños horarios visuales de sus rutinas, así como dar advertencias (conteos regresivos para la siguiente actividad) antes de las próximas transiciones. Es importante tener en cuenta que estas estrategias generales, aunque útiles, pueden no ser suficientes para todos los niños con autismo.

Recompensar a los niños cuando manejan una transición particularmente bien también puede ser una estrategia efectiva. Una recompensa podría ser tan simple como un elogio etiquetado (por ejemplo, decir: “Me gusta mucho cómo dejaste de jugar en el iPad cuando te dije que era hora de vestirte. ¡Buen trabajo!”. Los niños también pueden ser motivados por recompensas como pegatinas o puntos que se convierten en recompensas más grandes, como más tiempo en pantalla o una comida favorita. El acceso a los intereses especiales de un niño también puede ser una recompensa.

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