¿Cómo se diagnostica la dislexia?

La dislexia se diagnostica a través de una evaluación que determina un déficit en la capacidad de lectura y descarta otras posibles causas del déficit, como problemas de audición o factores sociales, ambientales o cognitivos. Por lo general, los niños deben esperar hasta la edad escolar (o haber recibido una instrucción de lectura temprana significativa) para obtener una evaluación precisa.

Si le preocupa que su hijo no cumple con los puntos de referencia para las habilidades de lectura, usted puede solicitar que su distrito escolar haga una evaluación y luego revise los resultados con usted. La evaluación medirá la capacidad intelectual y las habilidades de lectura de su hijo, para determinar si hay una brecha en el rendimiento.

Si su hijo cae por debajo del promedio en habilidades como decodificación, comprensión, reconocimiento de palabras, generación de palabras y fluidez de lectura, su distrito escolar debe recomendar un plan para ayudar a reforzar esas habilidades.

Si no está satisfecho con el calibre de la evaluación, puede buscar una evaluación privada de un psicólogo, un neuropsicólogo, un especialista en lectura, un terapeuta del habla y del lenguaje, un evaluador educativo o un psicólogo escolar. El profesional que realice la evaluación debe proporcionarle un informe que explique los resultados y haga recomendaciones específicas para su hijo.

Esta evaluación externa se puede utilizar para presentar el caso a su distrito escolar en busca de apoyo o adaptaciones para su hijo.