¿Qué podría salir mal?

El riesgo de la combinación de medicamentos es que pueden interactuar de manera que aumenten los efectos secundarios incómodos o perjudiciales. Por ejemplo, explica el Dr. Ron Steingard, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute, se pueden producir efectos secundarios superpuestos. Si un medicamento causa una sedación leve y el segundo hace lo mismo, el resultado puede ser tanta sedación que la niña no es ella misma y no puede mantenerse despierta.

Otro tipo de interacción que puede ser problemática, añade el Dr. Steingard, puede ocurrir si dos medicamentos utilizan la misma vía metabólica, el mecanismo en el cuerpo que los descompone y los conduce al objetivo. Si esa vía se ve abrumada, puede crear una acumulación de medicamentos, causando el tipo de efectos secundarios que se verían con una dosis mucho más alta de uno de los medicamentos.