Ayudar a los niños a lidiar con emociones intensas

Algunos niños se portan mal porque les cuesta regular sus propias emociones. Este es un problema común para los niños pequeños que aún no han desarrollado la habilidad de lidiar con emociones intensas de una manera constructiva. Algunos niños continúan luchando con la autorregulación a medida que crecen. Los padres y los maestros pueden notar que parecen particularmente sensibles y que tienen reacciones emocionales exageradas en comparación con sus hermanos o compañeros.

La buena noticia es que la autorregulación es una habilidad que puede enseñarse como cualquier otra, y los padres pueden desempeñar un papel importante ayudando a los niños a aprender a manejar sus emociones, incluso las intensas. A continuación se presentan algunas técnicas para ayudar a los niños a calmarse en lugar de portarse mal.

Desarrollar el coeficiente intelectual emocional

Tomarse el tiempo para notar y clasificar las emociones ayuda a los niños a empezar a prestar atención a cómo se sienten. Esto es importante porque prestar atención a nuestras emociones es el primer paso para aprender a manejarlas. A veces, el simple hecho de expresar una emoción ayuda a calmarla. Con demasiada frecuencia intentamos fingir que no estamos sintiendo emociones negativas hasta que es demasiado tarde y nos sentimos muy mal. Reconocer un sentimiento negativo puede hacer que pierda fuerza y ayuda a empezar a pensar de forma constructiva sobre qué hacer con ese sentimiento.

Los padres pueden ayudar enseñándoles a los niños al modelar su propio comportamiento. Por ejemplo, si están molestos porque olvidaron algo en el supermercado, compartan ese sentimiento: “¡Estoy tan frustrado ahora mismo! ¡Se me olvidó traer la leche!”. Luego, después de haber reconocido cómo se siente, puede modelar las habilidades de afrontamiento y resolución de problemas. Puede decir algo como: “Voy a respirar profundo para calmarme, eso a menudo me ayuda”. Luego, una vez que se sienta mejor, puede decir, “Ahora, ¿cómo puedo resolver este problema?”, y haga una lluvia de ideas.

Los niños comenzarán a aprender las habilidades que usted les está dando como modelo, pero es posible que también necesiten un poco de apoyo adicional a medida que empiecen a aprender a manejar sus emociones. Si nota que su hijo empieza a parecer molesto, pídale que le describa cómo se siente. ¿Puedes saber qué sentimiento es?

Sólo asegúrese de que si su hijo le dice que se siente triste, o ansioso, o enfadado, no intente convencerlo inmediatamente de que no lo haga. A veces, escuchar “¡Oh, no es tan malo!” puede hacer que los niños sientan que sus emociones están mal y los enseña sin querer que no deben compartir cómo se sienten. En su lugar, puede validar la emoción (“Sí, eso suena frustrante” o “Pareces decepcionado”.) y luego fomentar formas sanas de lidiar con ese sentimiento.

Cómo lidiar con las emociones intensas

Otra parte importante de que un niño aprenda a identificar conscientemente sus emociones es que lo anima a empezar a prestar atención a cómo se siente, lo que significa que puede notar una emoción antes, antes de que empiece a sentirse abrumado.

A veces los padres pueden sentirse sorprendidos por las emociones intensas que los niños manifiestan durante los berrinches. Pero los niños no pasan de la calma a los sollozos en el suelo en un instante, aunque así  parezca. Las emociones se acumulan con el tiempo, como una ola. Los niños pueden aprender a manejar esas emociones que parecen abrumadoras notándolas y etiquetándolas con anticipación, antes de que la ola se haga demasiado grande.

Muchos niños se benefician de la clasificación de la intensidad de sus emociones en una escala del 1 al 10, en la que el 1 es la calma y el 10 es la furia. Ustedes pueden modelar haciendo esto, también. Cuando se sientan frustrados porque olvidaron comprar leche en el supermercado, pueden anunciar que están en un 4. Puede parecer una tontería hacer esto al principio, pero enseña a los niños a hacer una pausa y notar cómo se sienten. Para los niños que aprecian las ayudas visuales, algo como un “termómetro de sentimientos” podría ser de ayuda.