Cómo responder al comportamiento problemático

Cuando los niños se portan mal, los padres a menudo se sienten impotentes. Puede que hayan probado diferentes técnicas de disciplina, pero sin mucho éxito. De hecho, probar diferentes estrategias para controlar las conductas problemáticas puede ser a veces parte del problema, ya que los niños responden mejor a los límites firmes que son constantemente reforzados. Pero si hasta ahora ustedes no han visto ningún progreso, no se desanimen, porque los padres tienen más poder del que creen tener cuando los niños presentan un comportamiento conflictivo. Al utilizar estrategias informadas por psicólogos infantiles que se especializan en el control del comportamiento, usted puede comenzar a mejorar la conducta de los niños e incluso mejorar la relación padre-hijo.

Esta sección comienza con algunas reglas generales recomendadas por expertos en comportamiento en forma de estrategias efectivas para responder al comportamiento problemático del momento. A continuación, examina la conducta problemática en mayor profundidad, lo que podría ser útil para los padres que quieren entender más el porqué los niños se portan mal y cómo abordar las conductas específicas que le gustaría cambiar.

Consejos para responder en el momento:

  • No se rinda. Resista la tentación de terminar con el berrinche de su hijo dándole lo que quiere cuando explote. Ceder le enseña que los berrinches funcionan.
  • Mantenga la calma. Las respuestas bruscas o emocionales tienden a intensificar la agresión de un niño, ya sea verbal o física. Al mantener la calma, también está modelando el tipo de comportamiento que quiere ver en su hijo.
  • Ignore la conducta negativa y elogie la conducta positiva. Ignore el mal comportamiento que no tenga mucha importancia, ya que incluso la atención negativa como regañar o decirle al niño que deje de hacerlo puede reforzar sus acciones. En su lugar, brinde muchos elogios etiquetados sobre los comportamientos que quiere fomentar. (No sólo diga “qué buen trabajo hiciste”, diga “qué buen trabajo hiciste para calmarte“.)
  • Use consecuencias consistentes. Su hijo necesita saber cuáles son las consecuencias de los comportamientos negativos, como el tiempo fuera (timeout), así como las recompensas por los comportamientos positivos, como el tiempo para usar la tableta o teléfono. Y usted necesita mostrar consistencia al imponer estas consecuencias todas las veces.
  • Espere a hablar hasta que la crisis haya terminado. No trate de razonar con un niño que está molesto. Usted querrá alentar al niño a practicar la negociación cuando ni él ni usted estén molestos.

Cómo abordar conductas específicas

Cuando se está tratando de lidiar con una conducta disruptiva, es útil identificar las conductas específicas que se están tratando de cambiar (o fomentar). Es cierto que cuando las familias se sienten abrumadas, a veces puede parecer que cada interacción es una lucha. Sin embargo, la identificación de conductas específicas es un primer paso importante para una disciplina efectiva. Tomar las conductas de una en una le permite estar más concentrado, entender mejor el motivo de la conducta y tener una mayor sensación de control. Por supuesto, puede haber múltiples conductas que le gustaría cambiar, pero es importante evaluarlas una por una.

Los comportamientos a abordar deberían ser:

  • Específicos (para que las expectativas sean claras para todos los miembros de la familia)
  • Observables
  • Medibles (para que todos puedan estar de acuerdo en si el comportamiento ocurrió o no)

Un ejemplo de un comportamiento mal definido es “portarse mal” o “ser bueno”. Un comportamiento bien definido sería “correr por la habitación” (malo) o”empezar las tareas a tiempo” (bueno).

Antes de que la conducta suceda

Cuando usted está pensando en una conducta en particular en la que se está enfocando, es importante pensar en lo que suele suceder antes de esa conducta, y qué podría desencadenarla. Esto ayuda a los padres a entender no sólo por qué un niño podría portarse mal, sino también de qué manera, la anticipación de ciertos factores desencadenantes, podría ayudar a evitar que se produzcan esas conductas. Los padres también pueden examinar los detonantes que aumentan las probabilidades de que se produzcan comportamientos positivos (como obedecer una orden la primera vez).

Posibles factores desencadenantes que hay que evitar

Estas cosas con frecuencia conducen a un mal comportamiento:

  • Asumir que sus expectativas fueron entendidas: Los niños pueden no saber lo que se espera de ellos, incluso aunque usted asuma que lo saben. Las exigencias cambian de una situación a otra y, cuando los niños no están seguros de lo que se supone deberían hacer, es más probable que se porten mal.
  • Gritar las cosas a distancia: Dé a sus hijos las instrucciones importantes cuando esté frente a usted. Las instrucciones que se gritan a distancia tienen menos probabilidades de ser recordadas y entendidas.
  • Pedir que haga transiciones sin advertencia: Las transiciones pueden ser difíciles para los niños, especialmente si están a la mitad de algo que disfrutan. Cuando los niños reciben una advertencia y tienen la oportunidad de encontrar un buen punto para detenerse, las transiciones pueden ser menos agobiantes.
  • Hacer preguntas rápidas o da una serie de instrucciones: Decir una serie de preguntas o instrucciones limita la probabilidad de que los niños escuchen, respondan a las preguntas, recuerden las tareas y hagan lo que se les ha indicado.

Detonantes potenciales que hay que adoptar:

Estas son cosas que pueden reforzar el buen comportamiento:

  • Ajustar el entorno: Trate de manejar los factores del entorno y emocionales que pueden dificultar el control de la conducta de los niños. Cosas a considerar: hambre, fatiga, ansiedad o distracciones. Cuando es hora de hacer las tareas, por ejemplo, elimine las distracciones, como pantallas y juguetes, ofrezca refrigerios, establezca un lugar organizado para que los niños trabajen y asegúrese de programar algunos descansos.
  • Dejar en claro las expectativas: Usted y su hijo deben tener claro lo que se espera de él. Incluso aunque “debiera” saber lo que se espera de él, precisar las expectativas al principio de una tarea ayuda a evitar malentendidos en el futuro.
  • Preparar las transiciones con cuentas regresivas: Siempre que sea posible, prepare a los niños para una transición que se aproxima. Por ejemplo, dele un aviso previo de 10 minutos cuando sea hora de venir a cenar o de empezar las tareas. Luego, haga un seguimiento cuando queden 2 minutos. Hacer la transición a la hora indicada es tan importante como emitir la cuenta regresiva.
  • Dejar que los niños tengan una opción: A medida que los niños crecen, es importante que tengan voz y voto en su propia programación. Ofrecerles una elección estructurada: “¿Quieres ducharte después de la cena o antes?”, puede ayudarlos a sentirse empoderados y  a autorregularse más.

Después de que la conducta sucede

Es importante considerar lo que sucede después de una conducta objetivo porque las sanciones pueden afectar la probabilidad de que la conducta se repita. Esto aplica tanto en el caso de las consecuencias positivas (como obtener 10 minutos adicionales de tiempo de pantalla) como en las negativas (como obtener un tiempo fuera).

Algunas consecuencias son más eficaces que otras. Lo ideal es que las consecuencias creen una estructura y ayuden a los niños a entender la diferencia entre los comportamientos aceptables y los inaceptables. Sin embargo, las consecuencias también pueden hacer más daño que bien cuando envían un mensaje equivocado. Entender cómo usar consecuencias efectivas y consistentes hace toda la diferencia.

Consecuencias que no son efectivas

Este tipo de consecuencias son comunes, pero generalmente no tienen el efecto deseado.

  • Dar atención negativa: Parece contrario a la intuición, pero las consecuencias que nos parecen negativas (como levantar la voz o dar nalgadas) a veces pueden reforzar el mismo comportamiento que intentamos prevenir. Eso se debe a que los niños valoran tanto la atención de los adultos importantes en su vida que cualquier atención, positiva o negativa, es mejor que ninguna. Por eso la atención negativa puede aumentar el mal comportamiento con el paso del tiempo. Responder a los comportamientos con críticas o gritos también puede afectar negativamente la autoestima de los niños.
  • Retrasar las consecuencias: Las consecuencias inmediatas son las más efectivas. Es menos probable que los niños relacionen su conducta con una consecuencias si ha pasado mucho tiempo entre, lo que significa que es menos probable que una consecuencia tardía cambie el comportamiento de un niño.
  • Consecuencias desproporcionadas: Los padres a veces se frustran tanto que reaccionan exageradamente a la hora de imponer consecuencias, lo cual es entendible. Sin embargo, una consecuencia severa puede ser desmoralizante para los niños, y pueden renunciar incluso a tratar de comportarse adecuadamente.
  • Consecuencias que son complacientes: Cuando un niño es lento para hacer algo que se le pide, como recoger sus juguetes, muchos padres se frustran y lo hacen ellos mismos. Aunque esta reacción también es comprensible, también aumenta la probabilidad de que usted vuelva a perder el tiempo la próxima vez.

Consecuencias que sí son efectivas

Las consecuencias que son más efectivas comienzan con una atención generosa hacia los comportamientos que desea fomentar.

  • Atención positiva hacia las conductas positivas: Elogiar a los niños cuando se les “sorprende siendo buenos” los hace más propensos a repetir esa buena conducta en el futuro. La atención positiva también es algo bueno para la relación padre-hijo, mejora la autoestima del niño y hace que todos los involucrados se sientan bien.
  • Ignorar activamente: Esta medida puede parecer contradictoria, pero los expertos en comportamiento infantil a menudo enseñan que “ignorar activamente” es una estrategia eficaz para el control del comportamiento. Para ignorar activamente, retire deliberadamente su atención cuando un niño comience a comportarse mal. A medida que los niños aprenden que el mal comportamiento no les llama la atención, comenzarán a hacerlo menos. Un componente importante de ignorar activamente es dar inmediatamente a un niño una atención positiva tan pronto como muestre un comportamiento que usted quiere ver, como sentarse tranquilamente. Por supuesto, esta medida debe usarse sólo para conductas menores. Ignorar activamente no es apropiado cuando un niño está siendo agresivo o está haciendo algo peligroso.
  • Menús de gratificaciones: Las gratificaciones son una forma tangible de dar a los niños una retroalimentación positiva con respecto a las conductas deseadas. Las gratificaciones son más motivadoras cuando los niños pueden elegir entre una variedad de cosas deseables: tiempo extra en la tableta o el teléfono, un regalo especial, etc. Las gratificaciones deben estar ligadas a conductas específicas y deben ser entregadas siempre de manera consistente.
  • Tiempo fuera (time outs): Los tiempos fuera son una de las consecuencias más efectivas que los padres pueden implementar, pero también una de las más difíciles de hacer correctamente. La siguiente sección da a los padres consejos sobre cómo imponer tiempos fuera de manera efectiva.

Ejemplo: Centrarse en una conducta específica

Establezca una conducta específica en la que quiera enfocarse

Dejar de saltar en el sillón

Examine los factores desencadenantes

Su hijo suele empezar a saltar en el sofá cuando usted va a cambiarle el pañal al bebé o a darle un baño.

Posible solución: Piense en formas en que su hijo pueda “ayudar” a realizar estas tareas. Su ayuda puede hacer que usted vaya un poco más despacio, pero le da algo positivo que hacer y lo hace sentir que todavía está llamando su atención. Cuando ayude, elógielo por ser un buen hermano mayor.

Examine las consecuencias

Consecuencia ineficaz: Gritarle: “Te lo he dicho un millón de veces, Carmen, ¡no puedes saltar en el sillón! ¡¿Por qué sigues haciéndolo?!”.

Consecuencia efectiva: Enviarla a tiempo fuera inmediatamente.