Bipolaridad: A qué estar atento

Los adolescentes que tienen el trastorno bipolar mostrarán señales de depresión (tristeza prolongada, falta de afecto e interés en cosas que antes disfrutaban, dormir demasiado), y de manía (períodos de excitabilidad o irritabilidad, autoconfianza exagerada, incluso imprudencia). Para algunos, la aparición del trastorno bipolar está marcada por un episodio depresivo; para otros, es un episodio maníaco. El inicio también puede ser una forma menos severa y crónica de depresión llamada distimia o una forma más leve de manía llamada hipomanía. La duración y los intervalos entre los episodios depresivos y maníacos son muy variables, particularmente en personas más jóvenes.  

Una persona joven podría estar teniendo un episodio maníaco si su personalidad parece cambiar drásticamente, desarrolla un sentido inflado de sus habilidades, muestra un pensamiento de grandiosidad, comienza a dormir mucho menos de lo normal o se vuelve extremadamente enérgico, insensato y voluble. Los episodios psicóticos (rupturas con la realidad) pueden ocurrir durante episodios maníacos, así como en episodios depresivos severos. Durante un episodio maníaco, estos pueden incluir evaluaciones imposibles (puedo volar), o pensamientos delirantes. Para algunos, un episodio psicótico es la primera señal del trastorno. 

Si alguien ya tiene síntomas depresivos, es particularmente importante estar atento a los síntomas de manía. El trastorno bipolar con un componente maníaco inadvertido puede diagnosticarse erróneamente como trastorno depresivo mayor, ya que es mucho más probable que las personas busquen ayuda profesional cuando se ven atrapadas en un episodio depresivo. Cuando ocurre un episodio maníaco, un paciente a menudo está eufórico, muestra un juicio pobre y no puede darse cuenta de que su comportamiento es irracional. Pero la depresión y el trastorno bipolar no son lo mismo y deben tratarse de manera diferente.  

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