¡Al fin! Lo que hemos estado esperando por meses está sucediendo. A medida que las ciudades y las distintas regiones del país están levantando las restricciones, ya no tenemos que estar encerrados en casa, lejos de nuestros amigos y familia. Deberíamos sentirnos inmensamente aliviados, ¿verdad? Pero, por muy dura que haya sido la cuarentena, la reapertura presenta un nuevo conjunto de ansiedades y retos para los padres y los niños.

Mientras todos intentamos hacer planes para el verano, los padres se sienten agobiados por tener que decidir, sin demasiada claridad, qué actividades son lo suficientemente seguras. Y esa incertidumbre también es angustiante para muchos niños.

Aunque nuestros expertos del Child Mind Institute no son epidemiólogos que puedan dar consejos sobre el virus en sí mismo, pueden sugerir ideas para ayudar a que su hijo se adapte y se prepare para los cambios que traerá este verano.

Planifique, pero con énfasis en la flexibilidad

Hacer planes en este momento, incluso si usted solo puede planificar de manera realista unas pocas semanas, ayuda a dar a los niños una sensación de seguridad. Y lo más importante, toda la familia puede dar ideas para la tan necesitada y esperada diversión.

Pero, al mismo tiempo, asegúrese de tener claro que existe la posibilidad de que haya que reconsiderar esos planes. Rachel Busman, PsyD, directora del Anxiety Disorders Center del Child Mind Institute, sugiere centrarse en la flexibilidad. Hacerles saber a sus hijos que usted está considerando una variedad de escenarios posibles, y además involucrarlos en la planificación, puede disminuir la ansiedad acerca de cómo pasarán los próximos meses. También es una parte importante en el desarrollo de la resiliencia. Si los planes cambian, su hijo estará más preparado para manejar su decepción y adaptarse a las nuevas expectativas.

Acuerde reglas básicas

Tratar de que haya un equilibrio entre seguridad y vida social es difícil de lograr. Es probable que los niños estén ansiosos por ver a sus amigos, pero al mismo tiempo pueden tener miedo de enfermarse. Establecer reglas familiares claras les dará a los niños una sensación de control.

“Lo primero que recomendaría”, dice Stephanie Lee, PsyD, directora del ADHD and Behavioral Disorders Center del Child Mind Institute, “es que los padres y los cuidadores decidan qué es lo que les resulta cómodo y cuáles van a ser las reglas familiares acerca de la socialización. Es importante que quien esté a cargo de los niños, conozca bien las reglas de socialización que hayan sido acordadas”.

Solo después de que los adultos hayan acordado las reglas básicas, deberán comunicárselas a los niños o adolescentes. Si bien usted quiere mostrarse empático con los temores que ellos puedan tener, también es importante que los anime a pensar en las formas en que todos en la familia trabajarán juntos para mantenerse seguros y saludables.

Un paso a la vez

Si usted enfatiza el hecho de que la reapertura es un proceso gradual, y que irán dando un paso tras otro de manera cuidadosa, ayudará a los niños a sentirse más seguros y a manejar mejor su comportamiento.

“Ellos necesitan entender que aunque algunas cosas se están abriendo, eso no significa que nos apresuraremos a salir y hacerlo todo”, dice Janine Domingues, PhD, psicóloga clínica del Child Mind Institute. “Podemos tomarnos nuestro tiempo y hacer esto lentamente, paso a paso, sabiendo que hay fuentes en las que podemos confiar para mantenernos a salvo”.

Para su adolescente, tal vez esto signifique establecer reglas sobre la distancia de dos metros que debe mantener con sus amigos, el uso del cubrebocas y la elección de puntos de reunión con sus amigos que sean en el exterior, donde hay menos riesgo. Para los niños más pequeños puede significar pasar el tiempo con familias que usted sabe que también han estado en cuarentena. Ya sea que los niños sientan ansiedad por la posibilidad de enfermarse o que tengan problemas para controlar su conducta impulsiva, saber en qué etapa se encuentran a cada momento puede ayudarlos a sentirse más cómodos. Usted también puede discutir con ellos qué otros pasos podrían dar en el futuro, para que los niños sepan que usted está planificando con anticipación, incluso si todavía no pueden hacer todo lo que quieren.

“Queremos proporcionarles algo de información y validar de dónde vienen sus miedos y preocupaciones”, dice la Dra. Domingues, “y dar pequeños pasos hacia las cosas que ellos pueden hacer solos, o todos juntos como familia”.

Prepare a los niños para enfrentarse a situaciones difíciles

Diferentes familias seguirán diferentes reglas para salir de la cuarentena, lo que producirá momentos incómodos tanto para los niños como para los padres. Anticiparse a situaciones que podrían ser inseguras y trabajar con los niños en maneras de reaccionar a ellas, puede ayudarlos a sentirse más cómodos y tomar mejores decisiones cuando llegue el momento.

Si usted decide permitirles que hagan una caminata con un amigo manteniendo la sana distancia,  anticiparse a situaciones inseguras podría significar ensayar qué podrían hacer si su amigo se acerca demasiado o se quita el tapabocas.

“Su niño o adolescente tiene que tener esa conversación incómoda en la que le pide a un amigo que se ponga el cubrebocas o que no se acerque demasiado”, dice la Dra. Domingues. “Eso no va a ser fácil para los niños. Lo cierto es que tener que marcar esos límites puede aumentar un poco la ansiedad”. Planificar su respuesta puede ayudarlos a reducir la ansiedad y aumentar la probabilidad de que se mantengan seguros si las cosas se ponen difíciles.

Si está planeando reunirse con los abuelos por primera vez en meses, puede preguntarle a su hijo cómo cree que se sentirá cuando vea a los abuelos sin poder todavía darles un abrazo. “Puede ser que se sienta raro, pero eso está bien,” añade. “También podemos planificar cómo harán frente a esos sentimientos en ese momento”.

Valide los miedos

Si su hijo es particularmente ansioso, el primer paso para ayudarlo a enfrentar una situación es validar sus temores relacionados con salir de la casa.

Cuando nuestros hijos expresan una preocupación o un miedo nuestra tendencia es tratar de hacer que ese sentimiento desaparezca, señala la Dra. Busman. Podríamos decir algo como: “No tienes que preocuparte por eso, no hay nada que temer”. Aunque eso tiene sentido porque queremos que los niños se sientan mejor, también les da la impresión de que esas emociones están mal o no están permitidas.

En cambio, ayudarlos a saber que sus sentimientos son válidos los ayudará a manejar esos sentimientos. “Lo primero que puede decir es algo como: “Sé que tienes miedo”. O a veces repetir simplemente lo que su hijo dijo es validarlo en sí mismo. Luego siga con: ‘Te entiendo. Hablemos de eso”.

La conversación lo ayudará a que usted averigüe lo que está pasando. “Tal vez usted podría pensar que están preocupados por contagiarse de COVID, lo cual no es ilógico, pero en realidad podrían estar preocupados por algo más específico, y si usted no profundiza en la conversación, entonces no lo averiguará.” En la medida de lo posible, responda a sus preguntas, porque es una buena oportunidad de aclarar mitos, corregir cualquier información errónea, y recordarles lo que usted y ellos harán, así como las reglas que seguirán para mantenerse a salvo.

Practiquen la valentía

Una vez que haya tenido una conversación abierta con su hijo sobre sus miedos, la Dra. Lee recomienda algo llamado la “práctica de la valentía” con los niños que se resisten a salir. La conversación podría iniciar con algo como: “Me encantaría que anduvieras en bicicleta por el vecindario. Siento que estas calles están bien. Me encantaría que nadaras y me encantaría que jugaras en el pasto o al aire libre. ¿Cuál de esas cosas crees que sería más fácil?”

Con los niños ansiosos, Lee sugiere acompañar esto con algunos elogios a la valentía y tal vez incluso identificar cuál podría ser un estímulo por intentar enfrentar cualquiera de esas cosas “aterradoras”.

Esté alerta a señales de algo más serio

“Cuando los niños realmente evitan cualquier actividad o de plano se apartan, debemos observar eso con cuidado”, dice la Dra. Lee. “Eso, junto con un cambio de humor o en los hábitos de sueño o alimentación, podría ser una señal de que tal vez algo más serio anda mal. Usted debe observar eso y asegurarse de que su hijo no se deprima y solicitar ayuda en caso de necesitarla”.