Los niños están en la búsqueda de la independencia desde el momento que nacen. Podemos ver esto cuando los bebés intentan alimentarse con una cuchara o insisten en quitarse sus propios pañales, y los niños de entre 1 y 4 años exigen vestirse solos o abrir el grifo del fregadero.

Las oportunidades para desarrollar la independencia son inmensamente importantes para desarrollar un sentido de identidad y autoestima, ¡sin mencionar la tolerancia a la frustración y la perseverancia!

Sin embargo, como padres, es difícil no reaccionar con un quejido ante la idea de que nuestros niños en edad preescolar corran hacia el taburete, suban y luego traten de servirse un vaso de leche. Permitir que los niños realicen tareas, a menudo significa que la tarea tomará el doble de tiempo, y será tres veces más desordenada. Y puede ser difícil ver a su hijo intentar, fallar y sentirse frustrado o decepcionado.

Debido a lo altos niveles de estrés que tenemos en este momento, nuestra tolerancia a las molestias y al desorden puede estar más limitada de lo normal. Pero estar en casa durante el COVID-19 también crea una gran oportunidad para que los padres fomenten la independencia que está en desarrollo y, eventualmente, obtengan más espacio para ellos mismos. Aquí hay algunas maneras simples de hacer exactamente eso.

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Establezca rutinas predecibles

Puede parecer sorprendente, pero establecer una rutina constante es importante para fomentar la independencia. Al igual que los adultos, cuando los niños pueden anticipar su día, están mejor equipados para asumir responsabilidades.

No debe confundirse con un horario (aunque ambos podrían superponerse), una rutina es cualquier secuencia de eventos que ocurre durante el día. Incluso el acto de cepillarse los dientes es una rutina, ya que tiene múltiples pasos que siempre van en el mismo orden: abrir el agua, enjuagar el cepillo de dientes, ponerle pasta de dientes, cepillarse, enjuagarse, secarse las manos y la boca.

Del mismo modo, salir de casa implica ponerse el suéter y los zapatos, tal vez empacar un refrigerio o recordar un juguete o muñeca favorita.

A medida que los niños experimentan estas rutinas una y otra vez, aprenden a anticipar lo que viene después y comienzan a asumir más responsabilidad con menos ayuda. Si deja que su hijo haga algunos de los trabajos de preparación, como poner la pasta de dientes en el cepillo de dientes o encontrar su suéter y zapatos, cada vez tomará más pasos por su cuenta. Y les está comunicando que tiene fe en su capacidad para realizar estos pasos sin usted, pero también que está allí para ayudarlos si lo necesitan.

Deje a su hijo elegir

Otra forma de apoyar la independencia de su hijo (¡y utilizar el tiempo en los interminables días de COVID!) es dándole opciones. Inclúyalos para decidir qué ponerse, qué jugar o a quién llamar. Esto no significa que tengan rienda suelta. ¡Proporcione dos o tres opciones y luego elogie su gran habilidad para tomar una decisión!

Dar opciones es especialmente valioso cuando su niño en edad preescolar insiste en hacer algo a su manera. Por ejemplo, es posible que quieran cruzar la calle solos, lo que puede ser algo que no puede dejar que hagan todavía. Al ofrecer una opción, sostener su mano o que lo cargue, pueden sentirse empoderados incluso mientras los mantiene seguros.

Deje que su hijo ayude

¡A los niños les encanta ayudar! Además de desarrollar independencia, esta es una gran herramienta para calmar los berrinches o redirigir el comportamiento al hacerlos sentir que están en control. Cuando permite que su hijo ayude, fomenta su confianza y le da la oportunidad de aprender algo nuevo. Mientras que esto puede implicar agregar un paso adicional o dos, también es una excelente manera de involucrar a su hijo en las rutinas y actividades diarias.

Por ejemplo, al hacer huevos revueltos, un adulto puede verter la leche directamente en el tazón y desechar las cáscaras directamente en la basura. Como alternativa, considere verter leche en una taza o jarra pequeña y pedirle a su hijo que la vierta en el tazón. De igual manera, junte las cáscaras de huevo en un tazón pequeño y pídale a su hijo que lo ayude a tirarlas a la basura.

Nuevamente, le está comunicando a su hijo que confía en que se encargará de estas tareas, y estos momentos también brindan la oportunidad de conversar sobre una actividad con un objetivo compartido. Además, es más probable que los niños se emocionen y luego coman los alimentos que ayudaron a preparar. Por lo tanto, hacer que su hijo corte los extremos de los ejotes puede ser otra forma de incluir más verduras en su dieta.

Asigne tareas a su hijo

Incluso los niños en edad preescolar pueden comenzar a tener quehaceres. Estos, por supuesto, serán diferentes a los de los niños mayores, pero son peldaños importantes para construir tareas más grandes. Muchas investigaciones apoyan las tareas domésticas para los niños como una forma de desarrollar un sentido de responsabilidad y autosuficiencia, desarrollar las funciones ejecutivas, enseñar el trabajo en equipo y fomentar la empatía.

Tareas simples como recoger juguetes o poner la ropa en la canasta permiten a su hijo tener una responsabilidad razonable y lo ayuda a mantener la estructura durante todo el día. De hecho, estas tareas pueden integrarse en sus rutinas diarias. Por ejemplo, parte de la rutina de comidas de su hijo puede incluir llevar su plato al fregadero o incluso ayudar a cargar la máquina lavaplatos (¡deje los cuchillos para usted!).

Deje que su hijo resuelva problemas

Asegúrese de dejar que su hijo intente cosas difíciles y que resuelva problemas (pequeños) por su cuenta. Muchas veces proyectamos nuestro estrés o frustración en los niños cuando, de hecho, a ellos los hace felices el resolver problemas. Cuando los niños están aprendiendo a gatear o a caminar, debemos dejarlos caer. Del mismo modo, cuando los niños están aprendiendo a ponerse los zapatos, debemos permitirles que se los pongan en los pies equivocados. Espere hasta que su hijo pida ayuda o brinde una pequeña pista para llevarlo al siguiente paso.

Presentar a su hijo tareas que son un poco desafiantes, pero que aún están dentro del ámbito de lo que pueden hacer con algo de apoyo, les ayuda a aprender a lidiar con la frustración, resolver problemas y superar situaciones desafiantes. Puede reconocer que algo es difícil y hacerle saber a su hijo que está orgulloso al elogiarlo por probar cosas nuevas o difíciles. Sin embargo, asegúrese de celebrar el esfuerzo en lugar del resultado o la habilidad: “Estoy muy orgulloso de ti por seguir con eso aunque se haya puesto difícil”, en lugar de “¡Eres tan bueno poniéndote los zapatos!”.

Fomente que se involucren en proyectos

Los proyectos, que pueden incluir cualquier cosa, desde colorear hasta construir, desde rompecabezas hasta manualidades, brindan oportunidades para que los niños pongan toda su atención en una actividad específica durante un período de tiempo. Comentar y elogiar el trabajo de su hijo les da una sensación de logro y autoestima, y celebrar el esfuerzo de su hijo ayuda con el desarrollo de la determinación. Cuando estimula a su hijo a seguir tratando de encadenar cuentas en un collar, le está comunicando que cree en su capacidad para hacer algo, lo que se traduce en confianza y, después de que ha tenido éxito, en logro y orgullo.

Cultivar el juego libre

El juego independiente y no estructurado es muy importante para fomentar la creatividad, la solución de problemas y la autonomía. Sin embargo, la mayoría de los niños en edad preescolar todavía necesitarán (¡y querrán!) cierta participación de los padres durante el tiempo de juego no estructurado.

Ofrezca a su niño en edad preescolar una variedad de materiales de arte (crayones, marcadores, tizas, pinturas para los dedos), materiales de construcción (bloques, Magna Tiles, Legos) o accesorios de juego imaginarios y permítales construir su propia manualidad o juego. También puede incluir materiales que no son juguetes.

Los materiales reutilizables y los reciclables, como los rollos de toallas de papel, las latas de café y las cajas de cereales se pueden usar de maneras infinitas. Un rollo de toallas de papel puede ser un telescopio, un tubo, un automóvil, un avión, una varita mágica. Una caja de cereal puede ser un granero para animales, un bloque de construcción o un peldaño.

Observe a su hijo y fíjese qué le atrae. Un niño puede estar interesado en apilar y construir, mientras que otro quiere jugar a pretender. Use estas observaciones para guiar y extender su juego. Si parecen atascados o confundidos, puede modelar una solución o comentar sus acciones, y luego alentarlos a que intenten nuevamente por su cuenta.

Mientras observa, trate de no intervenir. Puede comentar sobre lo que están haciendo y alabar sus esfuerzos, pero no haga el trabajo por ellos. Por ejemplo, si están apilando latas, puede comentar: “Guau. Veo que estás apilando latas. Estás haciendo una torre alta.

A medida que su hijo juega más, usted puede jugar menos. Puede hacer sugerencias o modelar cómo usar materiales de diferentes maneras, o incluso introducir algunos materiales nuevos. Esto ayudará a extender el juego y, con el tiempo, su hijo podrá jugar solo por más tiempo.

Qué decir mientras trabajan y juegan

Además de crear oportunidades para que su hijo desarrolle independencia, es importante que les haga saber que los ve: sus esfuerzos, su persistencia, su valentía, su crecimiento. Al ofrecer comentarios verbales, presta atención positiva a las cualidades que desea fomentar en su hijo y hace que sea más probable que estos comportamientos vuelvan a ocurrir.

Lo que llamamos las habilidades “PRIDE” (por sus siglas en inglés: Praise: Reflect, Imitate, Describe, be Enthusiastic) son estrategias que han demostrado ayudar a aumentar los comportamientos positivos en los niños pequeños:

  • ELOGIAR: Elogie el comportamiento apropiado de su hijo. Esto ayuda a aumentar el comportamiento específico que está abordando y contribuye a una interacción cálida con su hijo. Por ejemplo, “¡Qué buen trabajo hiciste alineando esos bloques!” o “¡Estoy orgulloso de ti por seguir con ese rompecabezas!”.
  • RETROALIMENTAR: Sea un reflejo del discurso apropiado. La retroalimentación ayuda al demostrar a su hijo que está escuchando y comprendiendo. Por ejemplo, su hijo dice: “Hice una torre”. Y luego usted dice: “¡Hiciste una torre!”.
  • IMITAR: Es bueno que imite los comportamientos y juegos apropiados. Esto brinda atención positiva (la recompensa más poderosa) al buen comportamiento y promueve la cooperación. Por ejemplo, cuando su hijo construye una torre, usted también comienza a apilar bloques.
  • DESCRIBIR: Debe describir el comportamiento apropiado de su hijo. Esto refuerza el juego positivo de su hijo y atrae su atención hacia él. Podría decirle: “¡Veo que dibujaste un arco iris!” o “Estamos construyendo una torre juntos”.
  • ¡Sea ENTUSIASTA! Esto hace que sus interacciones se sientan más cálidas y mantiene a su hijo interesado. Por ejemplo, puede usar una voz juguetona, exagerar sus emociones cuando habla y sonreír a menudo.

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