La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico crónico caracterizado por pensamientos distorsionados, alucinaciones, y/o delirios; conocidos como síntomas “positivos”. Los llamados síntomas “negativos”, incluyen aislamiento social, apatía y una disminución de la respuesta emocional.

Los niños con esquizofrenia con frecuencia experimentan delirios paranoides: ven una intención hóstil donde no hay ninguna. Llegan a creer que otras personas pueden controlar sus pensamientos o leer sus mentes, o creer que hay mensajes especiales para ellos en programas de televisión o ciertas coincidencias.

A pesar de que el inicio de la esquizofrenia se presenta generalmente tarde en la adolescencia o al inicio de la adultez, los primeros síntomas del trastorno se pueden manifestar en los niños más jóvenes.

Síntomas:

  • Expresar ideas que no tienen sentido, parecen estar internamente distraidos, o perciben hostilidad en otros donde aparentemente no la hay.
  • Escuchar voces, como si alguien les estuviera hablando, o diciéndoles qué hacer.
  • Creer que personas extrañas la conocen o que están hablando de ella, o que la televisión está mandándole mensajes especiales.
  • Tener delirios, o creencias que son contrarias a toda evidencia; alucinaciones, o distorsiones en la percepción de la realidad.
  • Hablar de manera desorganizada o incoherente.
  • Las tareas del día a día, tales como comer, bañarse e ir a la escuela, pueden volverse difíciles.
  • Alejarse de las interacciones sociales o mostrar retraimiento emocional.

Tratamiento:

Los medicamentos antipsicóticos son claves para tratar la esquizofrenia.

Los tratamientos terapéuticos con frecuencia involucran terapia individual y entrenamiento en habilidades sociales. En estas sesiones se les enseña a los niños habilidades de afrontamiento y comunicación que les ayudará a funcionar en la escuela y a socializar con sus compañeros. La terapia cognitivo-conductual generalmente se recomienda para ayudar a los niños a manejar sus síntomas; se ha demostrado que reduce la severidad y el riesgo de una recaída.

Es muy importante para los padres responder de forma consistente a un niño que tiene esquizofrenia y limitar los arranques emocionales en casa.